
Benedicto XVI realizó un llamado a los párrocos para que se atengan a la liturgia tradicional y comentó que «la liturgia no es un texto teatral, ni el altar es un escenario» y que «aunque para algunos fieles puede resultar difícil, cambiar continuamente las fórmulas no resuelve nada». «En el ‘ars celebrandi’ hay cosas muy prácticas como la preparación de los monaguillos y de los lectores o el saber adornar el altar», apuntó el Papa.
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Las celebraciones litúrgicas, el desaliento sacerdotal, la comunión a los divorciados en nueva unión, y los jóvenes, fueron algunos de los temas sobre los que respondió el papa Benedicto XVI el 31 de agosto, al recibir en su residencia de Castelgandolfo a un grupo de párrocos de la diócesis de Albano, en el centro de Italia. Los presbíteros formularon al Pontífice cinco preguntas.
La Iglesia está vivaRespondiendo a la primera pregunta que le presentó un sacerdote de 83 años, Benedicto XVI exhortó a los presbíteros a no dejarse llevar por el desaliento e hizo hincapié en que «la Iglesia vive y vivirá» como lo ha hecho durante estos dos mil años a pesar de que «en tantas épocas parecía que podría desaparecer». En este sentido, destacó las dificultades del pasado superadas poco a poco en Asia menor o la «floreciente Iglesia en el norte de Africa» a pesar de las «invasiones musulmanas». «Rousseau o Voltaire sostenían que la Iglesia tenía pocas posibilidades pero el siglo XIX fue el siglo de los santos, como San Ignacio de Loyola o Santa Teresa de Ávila, de las congregaciones religiosas. La Fe es más fuerte que todas las corrientes que van y vienen», explicó. Ni las invasiones musulmanas ni las corrientes iluministas, ni Carlos Marx ni Adolfo Hitler, que estaba convencido de que habría podido destruir finalmente el catolicismo, pudieron con la Religión porque “la fe es más fuerte”. “Tenemos dos mil años de historia de la Iglesia, con tantos sufrimientos, incluso con muchos fracasos”, reconoció, pero “por otra parte vemos cómo la Iglesia después de tantas crisis resurgió con una nueva juventud, con nueva frescura” y citó el florecimiento actual de vocaciones en África, que constituyen una significativa y concreta esperanza”.
Evangelización y divorciados vueltos a casarEn la segunda pregunta, afrontó la necesidad de la evangelización, destacando la responsabilidad en la preparación a los sacramentos y en particular al matrimonio, así como en la atención pastoral de los divorciados vueltos a casar. Respecto a dar la comunión a los católicos divorciados que se han vuelto a casar el Santo Padre respondió que «es necesario hacer comprender a los divorciados en nueva unión el valor del ‘sí’ en el sacramento del matrimonio. Probablemente no han comprendido, en el momento de decir ‘sí’, qué cosa implica este ‘sí’: es una alianza con el Señor, con el que se ingresa en el sacramento y en la Iglesia». En esta obra evangelizadora, subrayó también la importancia de la caridad dedicada a los enfermos, a los que sufren, a los marginados y a los pobres.
La celebración litúrgicaEn tercer lugar, habló de la celebración litúrgica, insistiendo en la importancia del diálogo con Dios, del encuentro personal con Cristo, de la escucha y del anuncio de la Palabra. Benedicto XVI realizó un llamado a los párrocos para que se atengan a la liturgia tradicional y comentó que «la liturgia no es un texto teatral, ni el altar es un escenario» y que «aunque para algunos fieles puede resultar difícil, cambiar continuamente las fórmulas no resuelve nada». «En el ‘ars celebrandi’ hay cosas muy prácticas como la preparación de los monaguillos y de los lectores o el saber adornar el altar», apuntó el Papa.
La familiaAl tocar el tema de la Familia, Benedicto XVI evocó el Encuentro Mundial de las Familias que tuvo la alegría de clausurar en Valencia, el pasado mes de julio. Destacando la importancia del testimonio de las familias cristianas, también de aquellas que superan las dificultades de cada día, grandes y pequeñas, el Santo Padre señaló que también los sacerdotes pueden aprender de los sufrimientos de los casados para crecer en madurez.
Pastoral juvenilLa última pregunta estaba referida a la pastoral juvenil. El Papa abundó en la necesidad de mantener encendida la llama y el entusiasmo de las Jornadas Mundiales de la Juventud, cultivando e impulsando con la guía de los obispos la actividad de los voluntariados, de los movimientos, de los grupos de oración y de la contemplación de la Palabra, pues “Dios sigue hablando a los hombres de hoy”. El consejo más insistente que el Papa dejó a los sacerdotes en el encuentro fue “oración”. “No es un tiempo que se quita a nuestra responsabilidad pastoral, sino que es precisamente trabajo pastoral: rezar, rezar también por los demás, supliendo incluso a los que quizá no saben rezar, que no quieren rezar, que no encuentran el tiempo para rezar”.+ |
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