PADRE LEONARDO CASTELLANI: EXÉGETA Y PREDICADOR

Conservando los restos DOMINGO PRIMERO DE ADVIENTO Hay cosas que no pueden saberse sin volverse loco, antes de saberlas o después de saberlas. Imaginemos, por ejemplo, que un sanjuanino hubiese conocido de antemano el terremoto de San Juan; ¿no era como para volverse loco? ¿Y si hubiese tenido que anunciarlo? Pobre de él... Cuenta el … Continuar leyendo PADRE LEONARDO CASTELLANI: EXÉGETA Y PREDICADOR

NOVUS ORDO MISSÆ

Conservando los restos Cuatro puntos esenciales de la primera versión de la Institutio Generalis llamaron nuestra atención. Dichos temas son los siguientes: — a) La transubstanciación. — b) El carácter propiciatorio del sacrificio. — c) El carácter sacerdotal del ministro sagrado. — d) La definición de la nueva misa. En los últimos Especiales analizamos los … Continuar leyendo NOVUS ORDO MISSÆ

P. CERIANI: SERMÓN PARA EL PRIMER DOMINGO DE ADVIENTO

PRIMER DOMINGO DE ADVIENTO En aquel tiempo dijo Jesús a sus discípulos: Y habrá señales en el sol, en la luna y en las estrellas, y se abatirán las gentes en la tierra, por la confusión del rugido del mar y de las olas; quedando los hombres yertos por el temor y expectación de lo … Continuar leyendo P. CERIANI: SERMÓN PARA EL PRIMER DOMINGO DE ADVIENTO

CUANDO VIEREIS LA ABOMINACIÓN DE LA DESOLACIÓN

Cuando viereis que la abominación de la desolación, que fue dicha por el profeta Daniel, está en el lugar santo, el que lee entienda. Entonces los que estén en la Judea, huyan a los montes. Y el que en el tejado, no descienda a tomar alguna cosa de su casa. Y el que en el … Continuar leyendo CUANDO VIEREIS LA ABOMINACIÓN DE LA DESOLACIÓN

PADRE LUIS FALLETTI: NUESTROS DIFUNTOS Y EL PURGATORIO

LA CREMACIÓN Sin duda que no hay nada tan grande, tan noble y precioso en la naturaleza del hombre como su alma inmortal, creada a imagen y semejanza de Dios, redimida con la Sangre de Jesucristo, destinada a la gloria eterna del Paraíso, Pero el alma no es todo el hombre: ella está unida a … Continuar leyendo PADRE LUIS FALLETTI: NUESTROS DIFUNTOS Y EL PURGATORIO