«GUANCHES» Y «GODOS»
Quienes no hayan sustituido su condición de radioescuchas por la de «televidentes” estarán teniendo estos días ocasión de escuchar unas pintorescas emisiones de un supuesto separatismo canario.
En ellas nos enteramos de que España es la «potencia colonizadora” del archipiélago “guanche”, y que nosotros somos “los godos» que ocuparon la nación canaria y ahogan su cultura autóctona.
La cosa sería cómica si no hubiera sido igualmente cómico el comienzo de múltiples cosas que, en poco tiempo, se han convertido en trágicas. La emisora «guanche en el exilio” es -imagino yo- una de las potentes estaciones que los franceses dejaron en poder de los moros de Argelia cuando abandonaron el campo. Y -supongo también- que se tratará de una de las primeras represalias del Gobierno argelino por el abandono por parte de España del Sahara Occidental en manos de los que primero lo reivindicaron. Detrás estará la órbita soviética, nueva colonizadora de Argelia, en su pugna con la americana, nueva colonizadora de Marruecos. Y como pantalla, unos cuantos malnacidos canarios, que no faltarán allá como en todas partes.
En esta universal y programada perversión y «desmedulación” de las mentes, oí a menudo la opinión de que “el Sahara no valía una guerra» o la peor intencionada de que «no iban a exponer vidas humanas por la explotación de unos fosfatos». Yo contesté siempre que en el Sahara no se lucharía (de haber luchado) por la sola posesión de ese territorio (a pesar de ser rigurosamente nuestro), sino por la de Ceuta y Melilla, por la de Canarias más tarde, por la de Córdoba y Granada después, y por la del propio domicilio del objetante. Cualquier táctica defensiva aconseja poner las líneas un poco alejadas de la puerta de casa.
La reacción gubernamental frente a las emisiones «guanches» supongo que será nula, como lo ha sido frente a las soflamas subversivas lanzadas en castellano desde las emisoras portuguesas. Con no darse por enterados, en paz.
Sabido es, por otra parte, que lo único que “no se puede ser” es reaccionario. Lo cual es equivalente a “guerrillero de Cristo Rey», y esto es lo único para lo que no se pide amnistía, ni se otorgaría si el caso llegase.
Además, si los grupos originarios de la nacionalidad española, uno de los núcleos iniciales de la Reconquista -las “nobles y exentas provincias vascongadas»- dan ejemplo de «separatismo», ¿cómo no han de darlo las Españas que datan de siete siglos más tarde?
Reacción, por lo demás, no puede existir en los momentos actuales, y la clave de esto la posee el partido eclesiástico que dominó en el Vaticano II. La historia de España es una historia de catolicidad. Su razón profunda de ser respondió a motivos de cristiandad, y su símbolo podría haber sido la bandera de Lepanto. Esa bandera que el Vaticano “devolvió» fraternalmente a los turcos. ¿Para qué ser «más papistas que el Papa”?, como dicen los argelino-guanches de por aquí…

