A pesar
A pesar, Dios, de todos mis errores,
de todas mis desidias y mis faltas,
de toda mi tibieza y apatía,
de todos mis olvidos y distancias,
***
a pesar de mi fría indiferencia
y del peso de cruces mal llevadas,
de todas mis injustas rebeldías,
de todas las caídas de mi alma,
***
a pesar de mis muchas negaciones,
a pesar de ese gallo que aún me canta
y este fardo pesado en la conciencia
con que hoy lloro mis lágrimas amargas,
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a pesar, sí, de tantos desaciertos,
de fracasos y pírricas batallas
donde he perdido escudo y armadura
por no seguir la luz de Tu palabra,
***
yo confieso Señor, que hoy te deseo
como el sediento va detrás del agua,
como la hiedra aprieta contra el muro
su abrazo vegetal, como las alas
***
aspiran a los cielos, como el surco
recibe la semilla y la resguarda,
como el árbol que puja contra el cielo
con toda la potencia de sus ramas.
***
Sí, mi Dios. Más allá de mis falencias,
está Tu dulce voz que me reclama
como un eco sagrado, como un dulce
repicar de mil místicas campanas
***
que invitan a mansiones inefables
donde reposan las benditas almas
de aquellos que, volviendo a ti su rostro,
clavaron en Tus ojos sus miradas.