«¡Que Dios te consuele… Lo que te entristece… es el hecho de que otros han ocupado las iglesias con violencia, mientras que durante este tiempo tú estás fuera. Es un hecho que ellos tienen las premisas, pero tú tienes la Fe Apostólica. Pueden ocupar nuestras iglesias, pero están fuera de la Verdadera Fe. Permanecéis fuera de los lugares de culto, pero la Fe habita dentro de vosotros. Consideremos: ¿qué es más importante, el lugar o la Fe? La Verdadera Fe, obviamente. ¿Quién ha perdido y quién ha ganado en esta lucha: el que mantiene el recinto o el que mantiene la Fe? Cierto, las premisas son buenas cuando allí se predica la Fe apostólica; son santos si todo ocurre allí de forma sagrada…
Sois vosotros los que sois felices; vosotros que permanecéis dentro de la Iglesia por vuestra Fe, que os aferráis firmemente a los cimientos de la Fe que os ha llegado desde la Tradición Apostólica. Y si una envidia execrable ha intentado sacudirla en varias ocasiones, no lo ha conseguido. Son ellos quienes se han separado de ella en la crisis actual. Nadie, jamás, prevalecerá contra vuestra Fe, queridos hermanos. Y creemos que Dios nos devolverá nuestras iglesias algún día.
Así, cuanto más violentamente intentan ocupar los lugares de culto, más se separan de la Iglesia. Afirman que representan a la Iglesia; pero en realidad, son ellos quienes se están expulsando de ella y se desvían. Aunque los católicos fieles a la tradición se reduzcan a un puñado, son ellos quienes son la Verdadera Iglesia de Jesucristo.»
(San Atanasio, Padre de la Ortodoxia, Defensor de la Fe; Carta a su Rebaño)
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