Es la única colección de poesías publicadas como tal por el Padre Leonardo Castellani.
Reúne composiciones que escribió desde su partida a bordo del vapor Naboland hacia Europa, en 1946, hasta su retorno a la Patria y primer año de estadía en ella, en 1950.
Son los años más tempestuosos de su existencia. En ellos se dio el conflicto con sus superiores religiosos, que dejó honda huella en su vida y en su obra.
PARTE SEGUNDA: LAS ORACIONES
Oración al Ángel de la Guarda
(Manresa, 30 de septiembre de 1947)
1. El salto mortal
Voy a saltar… —dijiste tú: no cejes…—
Voy a saltar, oh Ángel del arcano.
Voy a saltar, tú tómame la mano.
Sea bendito el riesgo. No te alejes. . .
Salté… siento el vacío y que los flejes
crujen del alma fuera de lo humano.
Siento el vacío y el abismo insano,
Sea el riesgo bendito. No me dejes.
Toco en firme otra vez… Otra vez siento
viento humano orear el pensamiento
y el color de la tierra que solía…
Y la ilusión, color de tierra impura,
por el temor podada, y la aventura…
pero tú no me sueltes todavía…
Ángel de arcano y de melancolía.
2. Convalecencia
Perdón, Señor, del miedo y de la huida
y haber alborotado la jugada
cuando viniste tú con una espada
amenazando el hilo de mi vida…
El soldado al desangre de la herida
da su vida por dada y terminada
pero al convalecer tiene por nada
lo que pasó. Vuelve a soñar. Olvida…
Este entrevero atroz de ángeles ciegos
donde es el hombre campo de contienda
y el objetivo de la mente el centro
es terrible. Pero al cesar los fuegos
el alma, pertinaz, bajo la venda
se construye de nuevo desde adentro
y vuelve a hallarse en la escondida senda.
3. Bajo el ciprés de Vilumara
Parecería, oh alma chiquitita
se descansa mejor bajo la pana
de tierra de una aldea catalana
entre colinas de paz infinita.
El cementerio junto a la besana
pediste para tu incurable cuita
y en nicho feo de la Chacarita
mejor o igual descansarás mañana.
Pues no eres dueña tú de tu descanso
Y el espesor no sabes del herrumbre
que Dios está rayendo a fuego manso.
Querías ser cascada de una cumbre
y no es posible. Y hay quizá un remanso
que un sol muriente toma cielo en lumbre
y el cielo entero en un charquito manso.

