ALEGRÍA DE MORIR: UN CARMELITA DESCALZO – APÉNDICES II

ALEGRÍA DE MORIR

UN CARMELITA DESCALZO

manos rezandoAPÉNDICES

II

VIVO SIN VIVIR EN MÍ

(Santa Teresa de Jesús, C. D. 1515-1582)

Vivo sin vivir en mí,

y de tal manera espero,

que muero porque no muero.

Vivo ya fuera de mí,

después que muero de amor;

porque vivo en el Señor,

que me quiso para Sí.

Cuando el corazón le di

puse en él este letrero:

que muero porque no muero.

Esta divina prisión

del amor con que yo vivo

ha hecho a Dios mi cautivo,

y libre mi corazón;

y causa en mí tal pasión

ver a Dios mi prisionero,

que muero porque no muero.

¡Ay, qué larga es esta vida!

¡Qué duros estos destierros!

Esta cárcel, estos hierros

en que el alma está metida.

Sólo esperar la salida

me causa dolor tan fiero,

que muero porque no muero.

¡Ay, qué vida tan amarga

do no se goza el Señor!

Porque si es dulce el amor,

no lo es la esperanza larga;

más pesada que de acero,

quíteme Dios esta carga,

que muero porque no muero.

Sólo con la confianza

vivo de que he de morir,

porque muriendo el vivir

me asegura mi esperanza;

muerte do el vivir se alcanza,

no te tardes, que te espero,

que muero porque no muero.

Mira que el amor es fuerte;

vida, no me seas molesta,

mira que sólo te resta,

para ganarte, perderte;

venga ya la dulce muerte,

el morir venga muy ligero,

que muero porque no muero.

Aquella vida de arriba,

que es la vida verdadera,

hasta que esta vida muera,

no se goza estando viva;

muerte, no me seas esquiva;

viva muriendo primero,

que muero porque no muero.

Vida, ¿qué puedo yo darle

a mi Dios, que vive en mí,

si no es el perderte a ti

para merecer ganarte?

Quiero, muriendo, alcanzarte,

pues tanto a mi Amado quiero,

que muero porque no muero.