PARA AQUELLOS QUE NO TIENEN LA POSIBILIDAD DE ASISTIR A LA SANTA MISA
Recordamos a nuestros queridos lectores la posibilidad santificar el día Domingo a través de Nuestro Blog.
En la parte superior del mismo se encuentra una pestaña o página donde están los diferentes medios para realizar la Santificación del Día Domingo o Fiestas de Precepto, además de contar con los Sermones de los Queridos Padres: Juan Carlos Ceriani y Basilio Méramo.
A continuación, los propios del:
FIESTA DE LA PURIFICACIÓN DE MARÍA SANTÍSIMA
(Con la conmemoración del Cuarto Domingo de Epifanía)
Introito
Hemos recibido, oh Dios, tu misericordia en medio de tu templo; como tu nombre, oh Dios, así ha llegado tu alabanza hasta los confines de la tierra; tu diestra está llena de justicia. Grande es el Señor, y muy laudable; en la ciudad de nuestro Dios, en su santo monte. Gloria al Padre… Hemos recibido…
Colecta
Omnipotente y sempiterno Dios, imploramos humildemente tú Majestad, para que hagas que, así como tu Hijo unigénito se presentó hoy en el templo en la sustancia de nuestra carne, así también nos presentemos nosotros a Ti con almas purificadas. Por el mismo Señor…
Conmemoración del Cuarto Domingo de Epifanía
Oh Dios, que sabes que, a causa de la flaqueza humana, no podemos subsistir entre tantos peligros como nos rodean: danos la salud del alma y del cuerpo, para que con tu ayuda venzamos lo que padecemos por nuestros pecados. Por el mismo Señor…
Epístola
(Del Profeta Malaquías, III, 1-4): Esto dice el Señor Dios: He aquí que Yo envío mi Ángel, y preparará el camino delante de mi cara. Y enseguida vendrá a su templo el Dominador, a quien vosotros buscáis, y el Ángel del testamento, a quien vosotros queréis. He aquí que viene, dice el Señor de los Ejércitos: ¿y quién podrá pensar en el día de su llegada, y quién se parará a verlo? Porque será como un fuego inflamado, y como la hierba de los bataneros; y se sentará para derretir y afinar la plata, y purificará a los hijos de Leví, y los colará como al oro y a la plata; y ofrecerán al Señor sacrificios con justicia. Y agradará al Señor el sacrificio de Judá y de Jerusalén, como en los días pasados y como en los años antiguos: lo dice el Señor omnipotente.
Gradual
Hemos recibo, oh Dios, tu misericordia en medio de tu templo; como tu nombre, oh Dios, así ha llegado tu alabanza hasta los confines de la tierra. Como lo oímos así lo hemos visto en la ciudad de nuestro Dios, en su santo monte.
Aleluya
Aleluya, aleluya. El anciano llevaba al Niño; mas el Niño regía al anciano. Aleluya.
Evangelio
(Del Santo Evangelio según San Lucas, II, 22-32): En aquel tiempo, después que se cumplieron los días de la purificación de María, según la Ley de Moisés, llevaron a Jesús a Jerusalén, para presentarlo al Señor, como está escrito en la Ley: Todo varón que abriere la matriz, será consagrado al Señor. Y para hacer la ofrenda, conforme a lo que está dicho en la Ley del Señor, dé dos tórtolas o dos crías de palomas. Y he aquí que había en Jerusalén un hombre justo y timorato llamado Simeón, el cual esperaba la consolación de Israel, y el Espíritu Santo estaba en él. Y había recibido respuesta del Espíritu Santo, que no veía la muerte antes que viese al Ungido del Señor. Y vino, inspirado por el Espíritu Santo, al templo. Y, cuando presentaron al Niño sus padres, para hacer con Él conforme a la costumbre de la Ley, él lo tomó en sus brazos, y bendijo a Dios, y dijo: Ahora llévate a tu siervo, Señor, según tu palabra, en paz; porque han visto mis ojos tu salud; la que preparaste ante la faz de todos los pueblos; luz para revelación de las gentes, y para gloria de tu pueblo, Israel.
Credo
Ofertorio
La gracia está pintada en tus labios: por esto te bendijo el Señor para siempre, y por los siglos de los siglos.
Secreta
Escucha, Señor, nuestras preces; y, para que sean dignos los dones que ofrecemos a los ojos de tu Majestad, danos el auxilio de tu piedad. Por el Señor…
Conmemoración del Cuarto Domingo de Epifanía
Te suplicamos, oh Dios omnipotente, hagas que el don ofrecido de este Sacrificio purifique siempre y defienda de todo mal a nuestra fragilidad. Por el Señor…
Prefacio de Navidad
Latín
Vere dignum et justum est, æquum et salutare, nos tibi semper, et ubique gratias agere: Domine sancte, Pater omnipotens, æterne Deus. Quia per incarnati Verbi mysterium, nova mentis nostræ oculis lux tuæ claritatis infulsit; ut dum visibiliter Deum cognoscimus, per hunc in invisibilium amorem rapiamur. Et ideo cum Angelis et Archangelis, cum Thronis et Dominationibus, cumque omni militia cælestis exercitus, hymnum gloriæ tuæ canimus, sine fine dicentes:
Sanctus, Sanctus, Sanctus
Castellano
En verdad es digno y justo, equitativo y saludable el darte gracias en todo tiempo y lugar, Señor santo, Padre todopoderoso, Dios eterno. Por cuanto, por el misterio de la Encarnación del Verbo, se ha manifestado a los ojos de nuestra alma un nuevo resplandor de tu gloria; a fin de que, llegando a conocer a Dios bajo una forma visible, seamos atraídos por Él al amor de las cosas invisibles. Y, por tanto, nos unimos con los Ángeles y Arcángeles, con los Tronos y las Dominaciones, y con toda la milicia del ejército celestial, cantando el himno de tu gloria, diciendo sin cesar:
Sanctus, Sanctus, Sanctus
Comunión
Recibió Simeón respuesta del Espíritu Santo, que no vería la muerte hasta que viese al Ungido del Señor.
Poscomunión
Te suplicamos, Señor, Dios nuestro, hagas que los sacrosantos Misterios, que nos has dado para defensa de nuestra reparación, nos sirvan, por intercesión de la Bienaventurada Virgen María, de remedio presente y futuro. Por el Señor.
Conmemoración del Cuarto Domingo de Epifanía
Haz, Señor, que tus dones nos liberten de los deleites terrenos, y nos restauren siempre con alimentos celestiales. Por el Señor…
Último Evangelio del Cuarto Domingo de Epifanía
(Del Santo Evangelio según San Mateo, VIII, 1-13): En aquel tiempo, subiendo Jesús a la barca, lo siguieron sus discípulos. Y he aquí que un gran movimiento se apoderó del mar; tanto, que la barquilla era cubierta por las olas. Él, sin embargo, dormía. Y se acercaron a Él sus discípulos, y lo despertaron, diciendo: Señor, sálvanos, que perecemos. Y les dijo Jesús: ¿Por qué teméis, hombres de poca fe? Levantándose entonces, imperó a los vientos y al mar, y se hizo una gran tranquilidad. Y los hombres se admiraron, diciendo: ¿Quién es este, que hasta los vientos y el mar le obedecen?

