ESTEBAN SÁNCHEZ MALAGÓN: UNA INVERSIÓN DIABÓLICA

“Sed in omnibus superamus propter eum qui dilexit nos”.

“Mas en todas estas cosas triunfamos gracias a aquél que nos amó”.

Esta frase de San Pablo a los romanos la traigo a colación para mostrar la inversión diabólica de Decimejorge y sus secuaces.

Dice San Juan, en Apocalipsis 17, hablando de la Gran Ramera, que vio a los moradores de la tierra embriagándose con el vino de su prostitución. Y aquí quiero recordar la conocida sentencia de León Bloy: “cuando quiero enterarme de las últimas noticias, leo el Apocalipsis”.

Pero, la gran noticia de hoy es el sínodo de la sinodalidad, y la cereza del pastel es “Dilexit nos”, pues tenemos gente que se ha vuelto loca con esa exhortación, que es, dicen, una maravilla, pero, las implicaciones teológicas que tiene son las mismas que la serpiente le propuso a Eva en el jardín del Edén, un “vil engaño”, violando la ley de Dios, asaltando el lugar de Dios, Decimejorge se ha tragado todo el fruto a sabiendas de que “Aquél” no cumple, ese es Satanás, es el mentiroso, el padre de la mentira.

Amar al hombre –dice la Gaudium et Spes-, no como instrumento, sino como primer término hacia el supremo término trascendente, principio y razón de todo amor. Y entonces, este Concilio entero se reduce a su definitivo significado religioso, no siendo otra cosa que una potente y amistosa invitación a la humanidad de hoy a encontrar de nuevo por la vía del amor fraterno, a aquel dios «de quien alejarse es caer, a quien dirigirse es levantarse, en quien permanecer es estar firme, a quien volver es renacer, en quien habitar es vivir». Y preguntaba el Padre Turco, en ese especial de hace ya una década, y ¿y cuál es ese dios? Y ¿Quién es aquél Dios? Para dejar clara esa inversión diabólica.

Lo que estamos viviendo con el sínodo es una re-unión de lo que se había unido en el conciliábulo vaticano II, una forma ya de culto satánico reflejado el mismo en el sínodo que tiene también tintes diabólicos porque su “dura cerviz” teológica también es satánica (cerviz utilizada como una forma figurativa para hablar de la actitud obstinada que combate, resiste y desobedece a Dios).

El «trato» que nos propone el Pseudo profeta de santa Martha hoy es «Dilexit nos», una pseudoencíclica, que por encima parece ortodoxa; algo que aquellos que son tibios están desesperados porque llegue un documento así para poder quedarse tranquilos, meterse su dosis de normalidad y quedar todos en paz, en la falsa paz que solo Satanás les puede dar.

¿Qué dice Jesucristo y que dice Sinagoglio? Jesucristo dice no tentarás al Señor tu Dios, y Sinagoglio dice preferir una iglesia sucia, dañada, adulterada.

Y dándole en el “botón de actualizar” a ese especial de marzo 2014 “LA NUEVA IGLESIA”, hoy se ve cómo la causa eficiente de la iglesia sinodal no es Nuestro Señor, sino el Anticristo, y detrás de él, Satanás mismo. Ellos han sido los fautores intelectuales de esta nueva iglesia: los fautores materiales como sabemos es la Judería, por medio de la Alta Masonería. Ellos (Judíos) siempre tuvieron el ideal de una iglesia luciferina dentro de la Iglesia Católica; y planearon de antemano cómo llegar a hacerla; ejecutaron ese plan introduciéndose en lo que era Iglesia Católica; por medio de un proceso lógico y por etapas logrando hacerse directamente del poder con un «papa» conciliar y los otros cuatro postconciliares.

Por medio de Vaticano II, inocularon dentro de la estructura de la Iglesia Católica una religión distinta transformándola en iglesia conciliar que, en realidad, puso los cimientos y los primeros ladrillos para el culto al demonio por la mediación del hombre de pecado para que real y finalmente gobiernen desde Roma.

La mayoría de los católicos romanos, y de hecho la mayoría de las otras personas, están felizmente creídas, quiero pensar inconscientes, de que el satanismo y el abuso ritual satánico NO están ocurriendo dentro de la Neo institución católica romana, en particular dentro de su pseudosacerdocio y sus conventos. No solo eso, sino que ignoran por completo que de hecho ha estado sucediendo ya durante muchos años.

Hoy, sin embargo, se ha convertido en un problema tan grande dentro de la jerarquía romana que incluso algunos católicos romanos más informados están comenzando a reconocer este oscuro mal y a admitir que está sucediendo a gran escala.

Uno de los que han salido y expuesto públicamente lo que está pasando, al menos hasta cierto punto, es un católico romano “tradicional” llamado Kyle Clement (asistente exorcista del “Padre” Chad Ripperger, ordenado por el “Obispo” diocesano Edward Slattery el 7 de junio de 1997.

Ripperger dejó la Fraternidad Sacerdotal de San Pedro para fundar la nueva comunidad sacerdotal de la Sociedad de la Madre Dolorosa. Ha trabajado junto a “sacerdotes-exorcistas” que, sin embargo, seguro ven y experimentan la posesión demoníaca de cerca.

Kyle Clement admitió que ahora “el abuso ritual satánico ha pasado a primer plano”. Que quede claro: Abuso ritual satánico por parte de los neo-sacerdotes de Roma.

En gran medida, esto se debe a que, con la exposición global de los impactantes y horribles escándalos de abuso sexual por parte de “sacerdotes” que han llenado los medios de comunicación durante las últimas décadas, las revelaciones de estas cosas han llevado inevitablemente a revelaciones de la conexión muy estrecha entre el abuso sexual de niños y mujeres por parte de sacerdotes y el satanismo y la brujería. Satanismo y brujería, los dos van de la mano. Siempre lo han hecho.

¿Por qué los “sacerdotes” de Roma se sienten atraídos por el satanismo?

En principio, esto parece imposible para los neo católicos romanos devotos. Simplemente no pueden creer que sus amados sacerdotes pudieran estar involucrados en un mal tan abierto como el satanismo, y mucho menos que muchos sacerdotes pudieran ser realmente satanistas secretos. Creen que el sacerdote posconciliar es un hombre santo, “otro Cristo” como afirma la doctrina católica, un hombre que ha jurado defender la fe católica romana y servir a los fieles con todo su corazón y alma.

Hoy muchos “católicos” todavía piensan que sin el “sacerdote” no tienen nada. No son nada. Necesitan que el sacerdote realice el sacramento del bautismo, aunque sea muchísimo después del nacimiento, que sus pseudo-obispos realicen el “sacramento de la confirmación” muchísimos años más tarde, que realice el “sacramento del matrimonio”, que pronuncie palabras mágicas sobre un pedazo de pan para que se convierta en el “cuerpo real” de Cristo que luego comen durante su llamada “Cena del señor”, para oír la confesión comunitaria de sus pecados y absolverlos, y para pronunciar otras palabras mágicas a medida que se acerca el momento de su muerte.

Estos nuevos sacramentos son (así lo creen, que son verdaderos) esenciales para su “vida católica”. Por lo tanto, puede ser que muchos fieles conserven pensamientos rancios de que el sacerdote se cierne sobre sus vidas desde el nacimiento hasta la tumba.

¿Cómo, entonces, se preguntan incrédulos, podrían algunos sacerdotes ser satanistas? Pero los “papistas” bien informados son muy conscientes de que, en verdad, el satanismo es el oscuro secreto que impregna el sacerdocio actual, y que en realidad muchos sacerdotes son satanistas.

Es una realidad, pero, ¿por qué se involucran en ello? Como explica Janet Smith, los sacerdotes que están involucrados están trabajando a ambos lados de la valla.

En la superficie, al aire libre, en público, son “sacerdotes de la Iglesia de Roma”, sonriendo, pronunciando bendiciones, realizando bautizos y bodas, escuchando confesiones. Los fieles devotos les confían sus vidas, acuden a ellos con sus problemas y creen que son hombres santos de Dios.

Pero en secreto, en las sombras, están aquellos que dejan a un lado sus vestiduras sacerdotales y se ponen las capuchas de sacerdotes de Satanás, y se unen a sus compañeros satanistas en la celebración de misas negras, en la profanación del dios hostia, en la profanación de vírgenes… e incluso en el asesinato ritual.

Y la razón de sus identidades duales es que buscan estatus y poder dentro del sistema, por supuesto, no son cristianos en ningún sentido, pero tampoco son ni siquiera fieles al “papa”. Han rechazado al Dios católico, en el que no cree Decimejorge, porque creen que Satanás es el dios verdadero. Pero aman el poder y el prestigio que proviene de ser sacerdotes católicos.

Saben muy bien que la institución católica actual es la institución político-religiosa más poderosa y rica de la tierra. Y creen que, a través de su participación en el satanismo, Satanás se asegurará de que avancen en poder y prestigio dentro de la jerarquía romana, para convertirse en obispos, tal vez cardenales eventualmente, o incluso tal vez en Papa. Lo que los motiva, por lo tanto, es “el deseo de tener el sombrero rojo” (es decir, convertirse en obispos o cardenales). Para muchos, entonces, se trata de poder y prestigio dentro del sacerdocio. Para otros, sin embargo, es porque Satanás a través de las últimas décadas se ha ocupado de que satanistas, se hayan unido deliberadamente a la iglesia de Roma, la ramera babilónica.

No se debe pensar que esta conexión entre muchos sacerdotes y el satanismo se limita a los rangos más bajos del sacerdocio. Llega hasta lo más alto. Después de todo, cada obispo, cardenal y papa, fue alguna vez un sacerdote de rango bajo. Y cuando un sacerdote que también es satanista asciende en los rangos dentro de la jerarquía del Vaticano, no deja de ser un satanista secreto.

Clement afirma que “hay nueve cardenales, y su personal de apoyo, que participan en actividades satánicas dentro y alrededor del Vaticano”. Sin embargo, esto no significa que el número de cardenales involucrados se limite a nueve”. Es una cuestión de ritual satánico tener al menos nueve, según una antigua tradición (¿masónica?).

Su afirmación fue apoyada por Janet Smith, quien también afirmó que nueve obispos en el Vaticano están involucrados en el satanismo. Son satanistas, de hecho. Pero dijo que hay una gran cantidad de obispos corruptos, sexual y financieramente.

Clement dijo: “Hemos tenido varias personas, a lo largo de al menos tres generaciones, que están corroborando estas cosas. No hay forma de que estas personas se conozcan entre sí, pero están describiendo a los mismos individuos (cardenales), muchas veces sin ningún beneficio de saber quién es ese individuo, haciendo una descripción física”.

Otra que se ha pronunciado públicamente es Janet Smith, una ex profesora (Jubilada) de teología moral del seminario Mayor del Sagrado Corazón en Detroit en los Estados Unidos, que ha declarado abiertamente que la crisis de abusos sexuales en Roma es mucho peor de lo que ella pensaba originalmente, y que aún no se ha tocado fondo. También ha declarado abiertamente que el abuso sexual por parte de sacerdotes está conectado con el abuso ritual satánico. Dijo que de las 12 víctimas con las que había trabajado, tres eran víctimas de abusos rituales satánicos.

“Yo diría que no somos muy sujetos a creer eso: “yo no quiero creer que Satanás existe verdaderamente”; pero verdaderamente anda merodeando por el mundo, buscando por el mundo la ruina de las almas; y somos tan susceptibles, es que sabes que dicen que la mayor victoria del diablo es convencernos de que él no existe o para convencernos de que es una especie de ser inofensivo, él solo es un poco una espina clavada en nuestro costado, no es que tenga batallones y legiones de demonios que están pujando, pero, en cuanto a saber que hay nueve Cardenales Satanistas en el Vaticano, supongo que Dios lo está permitiendo, esta información no saldrá a la luz, aunque creo necesitamos difundirlo con algunos, con prudencia, ¡uh!, hay muchas cosas que sé y he aprendido que no se lo debo decir a mis amigos, eh, son personas hermosas, tienen profundidad de fe y no quiero que se arruine su fe, porque creo que sería una decepción en cierto sentido” (Janet Smith).

Janet Smith en entrevista radial mayo 2024

Este libro deja claro que los jesuitas, las casas de formación tienen un gran problema. Hay este “Club” en Roma. Parece tener algunos problemas sexuales; perversidades, incluso hasta el punto de preparar a personas como Rachel para abuso ritual satánico; parece haber una tendencia aquí, usted enseñó en un seminario hace mucho tiempo, ¿cuál es tu opinión?

“Te sorprenderá lo poco que profesores académicos saben acerca de lo que realmente está sucediendo en el Seminario, que están muy al margen; y yo supongo que sé tanto sobre lo que pasa en seminarios, leyendo libros como hablando con buenos hombres y hablando con Dios. Hombres que han pasado por el Seminario y la lectura de algunos de los testimonios de hombres que se han ido en tiempos muy malos. Uh, enseñé en el Seminario del Sagrado Corazón, y creo que dimos resultados, la cantidad de escándalos que está saliendo de esos muchachos que fueron ordenados, en no sé, la última década y media, hum, es mínimo y no es que sea tolerable… el Seminario del Sagrado Corazón ha dado un gran número de obispos (hoy a favor del homosexualismo) en Estados Unidos, es una especie de fábrica de obispos”.

El príncipe de las tinieblas es señor de ambas “religiones” (satanismo e iglesia sinodal). Seduce a unos pocos a través del satanismo, y a un gran número a través del “papa verde”, siendo este último la obra maestra del engaño del diablo.

Lo que hoy se ve como iglesia SINODAL… Recordemos el Exorcismo publicado por León XIII:

«Ubi sedes beatissimi Petri et Cathedra veritatis ad lucem gentium constituta est, ibi thronum posuerunt abominationis et impietatis suæ; ut percusso Pastore, et gregem disperdere valeant».

Donde fueron establecidas la Sede de San Pedro y la Cátedra de la Verdad como luz para las naciones, ahí, ellos han erigido el trono de la abominación de la impiedad, de suerte que, golpeado el Pastor, pueda dispersarse la grey”.

El Canónigo Roca

Cristo, el Papa y la democracia. – 304 páginas, Garnier Frères, París, 1884. La primera parte fue escrita en Roma en 1883 y la segunda parte terminó en América al año siguiente. Roca señala que la situación de la religión es lamentable en todo el mundo, y culpa al Vaticano y al ultramontanismo, causa de todos los males. Según él, el catolicismo vivido según las doctrinas romanas aplasta la libertad, la ciencia, la democracia e impide que florezcan los principios sagrados de 1789, los Derechos Humanos. Para salvar al mundo, debemos regresar al Cristo Salvador y Redentor (recordemos que él decía “mi cristo no es Aquél del vaticano”), apoyándonos en la ciencia. Hay que volver a la religión pura, la del Evangelio y de los tiempos primitivos, y liberar al cristianismo de todo lo que los siglos le han pesado. El Credo del Abad Gabriel, añadido como apéndice, se presenta como una síntesis doctrinal.

Roca fue prohibido por segunda vez el 6 de junio de 1884, sin duda por Mons. Caraquel, obispo de Perpiñán, muy probablemente a causa de esta primera publicación.

Lyon –escribe el canónigo Roca–, la ciudad de María, es la ciudad de Francia donde mejor se ha conservado el culto a la Virgen, y donde se combina fácilmente con el progreso de la civilización actual y de la democracia cristiana. Allí vi a la joven, la evangélica Cymodocée, pontificando en el altar de la Virgen María, adornada con las insignias de su sacerdocio angelical, coronada de flores, con un vestido blanco, con un manto verde, ¡y fue muy conmovedor!

Sin duda, como sacerdote católico, no hubiera querido asociarme con esta liturgia, porque si carece de conexiones canónicas con la ortodoxia del culto oficialmente consagrado, pero no puedo evitar, en un libro como este, señalar estos fenómenos del alba, estos suaves pródromos del futuro. El día que esta maravilla se muestre en nuestras catedrales, en todas nuestras iglesias, los santuarios se llenarán nuevamente como por arte de magia, y habrá mil veces más religión en la tierra de la que se ha visto desde hace 6.000 años». ¿Podemos dudar mucho de que tales aberraciones produzcan un efecto tan hermoso? (Nuevo Mundo. 1886 p. 508.)

Canónigo Roca amigo de Leo Taxil

Y en su obra Nuevo mundo. – En relieve: Centenario Glorioso., de 1889 haciendo alusión a la Revolución Liberal, dicha francesa escribía: “Están apareciendo signos de renovación que transformarán al hombre, la tierra, el mundo, la religión, a través de las ciencias ocultas. El cristianismo tendrá una nueva exégesis, nuevos dogmas, en particular los de la creación, la caída original y la Redención. Tendrá un aspecto social que generará un nuevo orden político, sindical, federativo, asociativo. Aparecerá un nuevo sacerdocio y un nuevo pontificado, y la mujer misma, transfigurada, será “como un agente de renovación social”. En lo alto del edificio, el Cristo esotérico, cuyo influjo se difundirá en el cerebro del hombre y en la sociedad como “generador de fuerza cósmica completamente divina”.

Clemente XII, en carta secreta anexada a la Encíclica «In Eminenti» (24 de abril de 1738, apenas descubierto el plan para llevar a cabo (50 años después) la Revolución francesa), dice cuál es el “dios” de los masones: “Un católico debe tener ante todo la fe y creer las verdades reveladas. Toda teoría o doctrina que esté en contradicción con la fe católica, es para nosotros, necesariamente falsa y mentirosa. Un católico que la profese y que se ligue por juramento a profesarla y propagarla, es un mal católico: más bien, es un no católico, un apóstata y un sectario del Anticristo…La existencia de Dios, estaría entonces contradicha por la razón humana; y la razón humana, fin en sí misma, puesto que está destinada a desaparecer con la muerte física, sería el verdadero y único Dios de un universo creado solamente para la gloria del hombre y su razón. Tal es la verdadera doctrina de los Francmasones, secta secreta que niega la existencia de Dios, haciendo la parodia de tomarla como un símbolo. ¿Quién es ese Dios, negado por esta misma razón, que ellos colocan en el centro del universo?

Es el Supremo Arquitecto del Universo. Donde hay alguna cosa superior, hay necesariamente alguna cosa subalterna… pero ellos se califican de albañiles y por lo tanto colaboradores continuos, directos y necesarios del Arquitecto, participando en su actividad, y no sus hijos y servidores. Son, al mismo tiempo, los ladrillos con los cuales se construye día a día este universo en el centro del cual no hay más Dios, pero sí la razón humana, verdadera artesana de todo, según sus doctrinas. Ellos son la masonería, es decir, el taller que une a los masones y de donde salen los ladrillos de esta humana construcción.

Vendrá un tiempo en el cual muchos de entre ellos terminarán por confesar su ateísmo. Pero también vendrá el tiempo en el cual muchos espíritus se liberarán de estos lazos, por otro lado insidiosos, muchos corazones se rebelarán delante de tanto de orgullo y presunción, que nos hacen decir que esta secta es satánica, porque ella defiende las doctrinas que contienen el pecado de Lucifer, y muchos, después de duros esfuerzos, encontrarán en la verdadera Iglesia esta luz, esta razón humana esclarecida por Dios, que ellos buscan verdaderamente en el error y en el orgullo… Esperamos que el error, como siempre, destruya al error”. («Los hijos de la luz», Flammarion, Paris, 1961.)

El Papa León XII, en “Quo graviora” del 13 de marzo de 1825, dice que es “absolutamente cierto” que, a pesar de la diversidad de sus nombres, existe una unidad “de todas las sectas para un proyecto infame”. León XII dice también que estos hombres “son los mismos a los cuales nuestros padres no dudaron en absoluto, en llamarlos «los primogénitos del diablo»”.

Ahora bien: “nuestros padres” son los Santos Padres de la Iglesia. Y, ¿a quiénes llamaban los primogénitos del diablo? ¿La Francmasonería? No, porque todavía no había sido fundada; designaban a la Sinagoga. Por lo tanto: León XII muestra que la Raza de Víboras es la que está detrás de ese proyecto infame.

Pío IX (a los Obispos de Italia, el 8 de diciembre de 1849): «La Revolución está inspirada por Satanás mismo; su objetivo es destruir totalmente el edificio del cristianismo y reconstruir sobre sus ruinas, el orden social del paganismo.»

Pío IX (Consistorio del 9 de diciembre de 1854): aplica a los miembros de las sociedades secretas, lo dicho por Nuestro Señor: “Vosotros sois los hijos del diablo, queréis hacer las obras de vuestro padre”. Les llama “sectas abominables de perdición”, “peste”, “hijos del demonio”, “sinagoga de Satanás”.

De nuevo Pío IX, en su Encíclica «Etsi multa luctuosa» del 21 de noviembre de 1873 nos muestra quién está detrás: “Alguno de entre vosotros, venerables hermanos, quizás podrá sorprenderse que la guerra hecha en nuestro siglo a la Iglesia católica haya tomado proporciones tan grandes. Pero aquél que haya llegado a comprender el carácter, las tendencias, los objetivos de las sectas, sea las que se llamen a sí mismas masónicas, sea las que tomen otro nombre; si las compara con el carácter, la naturaleza y el desarrollo de esta lucha declarada contra la Iglesia prácticamente sobre toda la superficie de la tierra, no podrá poner en duda que no debe atribuirse otra causa a la calamidad presente sino los engaños y maquinaciones de estas mismas sectas. Es de ellas que se compone la sinagoga de Satanás; cuyas fuerzas reunidas como un ejército en orden de batalla marchan, desplegando sus estandartes, al asalto de la Iglesia… Insinuándose y deslizándose subrepticiamente, trabajando sin descanso y engañando cuanto desean, ella (la sinagoga de Satanás) ha finalizado por mostrarse a la luz del día como una potencia… Sobre todo, desenmascaradla y atacad el error de aquellos que, engañadores o engañados, no temen en afirmar que la utilidad social, el progreso, el ejercicio de una ayuda recíproca, son los únicos objetivos que se proponen estos conciliábulos tenebrosos”.

León XIII (en «Humanum genus», 20 de abril de 1884): “La Francmasonería no es otra cosa, en sus más altos grados, que la religión oculta de Satanás”.

Mons. José Sarto (futuro San Pío X), en el Congreso antimasónico en Trento, a fines de septiembre de 1896: “Queridos jóvenes, luchad, luchad siempre contra la Masonería, desenmascarad a esta Secta infame. Antiguamente yo también, creía exagerado lo que se afirmaba de ella. Pero ahora, por mi ministerio mismo tuve la ocasión de tocar con las manos las llagas que abre; a partir de allí estoy convencido que todo lo que se publicó con respecto a esta sociedad no alcanza a mostrar toda la verdad”.

Monseñor Delassus: “Satanás odia al Verbo Encarnado. Por lo tanto, debe esforzarse para trasladar ese odio al corazón de aquellos que el Verbo Encarnado tomó como hermanos. Hasta el siglo XVIII, no se había atrevido a proponer públicamente ese odio. Finalmente encontró a Voltaire y, por medio de él, pudo dar esta consigna a toda una Secta expandida por el orbe terrestre: «Destruyamos, destruid al infame». «El infame» es Aquél que se ha hecho Hombre para salvar al hombre y que se ha hecho Pan para alimentarlo: se trata de Jesucristo, Hijo único de Dios. El odio a Cristo: esta es la suprema tentación presentada a la humanidad rescatada, la última prueba por la cual debe pasar; y esta prueba es aquella a la que la Revolución la somete en el momento presente”. Mons. Delasus, “El problema de la hora presente” 1906)

Es decir: los que cumplieron y cumplen todavía la función de verdadera causa de esta nueva iglesia Sinodal es la alta Judeomasonería luciferina. Y detrás de ellos, el demonio mismo, para destruir la obra de Dios y poder establecer el reinado del Anticristo.

De esta manera tenemos una prueba más que la nueva iglesia sinodal es algo distinto a la iglesia conciliar y recontra opuesta a la Iglesia católica. ¿De qué modo Dios permite que el demonio tenga poder sobre la Iglesia y hasta dónde llegan las profundidades del misterio de iniquidad? Ahora ¿Cuál es ese proyecto infame? Destruir la Iglesia Católica Apostólica Romana verdadera, para con esto, poder establecer la contra iglesia del Anticristo.

“El 15 de enero de 1881 El periódico de Ginebra publicaba una conversación de su corresponsal en París con uno de los jefes de la mayoría francmasona que dominaba entonces en la Cámara de Diputados. Este decía: “Al fondo de todo esto, hay una inspiración dominante, un plan irrevocable y metódico que se desarrolla más o menos en orden, lentamente, pero con una lógica invencible. Lo que hacemos es sitiar de un modo sistemático al catolicismo romano… Nosotros queremos rendirlo o quebrarlo. Sabemos dónde están sus fuerzas vivas y es allí que queremos llegar”. (Monseñor Delassus, “La conjuración anticristiana”, pág. 83).