Bienaventurados los fieles que Te aman y aguardan insomnes con lámparas llenas, los que sus pecados con Tu sangre lavan y alumbran la tierra con sus obras buenas. +++ Bienaventurados los que, mansamente, aceptan el yugo de sus sufrimientos y ansían, sumisos, beber de Tu fuente y honrar el camino de Tus mandamientos. +++ Bienaventurados los que no se dejan robar su tesoro de gracia y virtud; los inquebrantables, los que nunca cejan ante los delirios de la multitud. +++ Bienaventurados Señor, los que nada codician de un mundo transitorio y cruel, los que consumidos por Tu llamarada son dichosa parte del rebaño fiel. +++ Bienaventurados los que no reniegan de Tu santo nombre ni de Tu doctrina, los que, inconmovibles, solo se doblegan a cada precepto de la voz divina. +++ Bienaventurados los que salvaguardan el tesoro sacro de la tradición, los que en el refugio de sus almas guardan perpetua vigilia, santa devoción. +++ Bienaventurados los mansos que aspiran a Tus beatitudes, Tu amor y Tu luz, los que íntimamente gimen y suspiran al poner sus ojos en Tu amarga cruz. +++ Bienaventurados, Señor, los que un día por la puerta estrecha entrarán al cielo y con inefable y eterna alegría gozarán Tu gloria llenos de consuelo.