Extractadas del libro
“AMOR, PAZ Y ALEGRÍA”
Mes del Sagrado Corazón de Jesús según Santa Gertrudis.
Por el R. P. Dr. André Prévot, de la Congregación Sacerdotes del Corazón de Jesús
DÍA 1
Invitación del Corazón de Jesús
I
La devoción al Corazón de Jesús es el último esfuerzo, en estos últimos siglos, del amor de Nuestro Señor para con los hombres
Un día, San Juan, el Apóstol dilecto del Corazón de Jesús, fue mostrado a Santa Gertrudis en el resplandor de una gloria incomparable: «Amabilísimo Señor, dice la santa a Jesucristo, ¿Cómo es posible que me presentes a mí, criatura indigna, a tu discípulo más querido?”
Respondió Jesús: “Quiero, establecer una amistad íntima entre él y tú; él será tu apóstol para instruirte y dirigirte”.
Dirigiéndose entonces a Gertrudis, Juan le dijo: «Esposa de mi Maestro, ven: juntos reposemos nuestras cabezas en el dulcísimo pecho del Señor; en él están encerrados todos los tesoros del cielo».
Luego, como la cabeza de Gertrudis se inclinó hacia la derecha y la cabeza de Juan a la izquierda del pecho de Jesús, el discípulo amado continuó: «He aquí al Santo de los santos; todo lo de la tierra y del cielo es atraído hacia aquí como hacia su Centro.”
Entre tanto, los latidos del Corazón de Jesús arrobaban el alma de Gertrudis y preguntó ella a San Juan: «Amado del Señor, estos latidos armoniosos, que regocijan mi alma, ¿regocijaban la tuya cuando reposaste, durante la cena, sobre el pecho del Salvador?”
“Sí, los oí, y su suavidad penetró en mi alma hasta la médula.”
“¿Por qué en tu Evangelio apenas haz dejado entrever los secretos amorosos del Corazón de Jesucristo?”
Respondió el amado Apóstol: “Mi ministerio, en aquellos primeros tiempos de la Iglesia, debía limitarse a decir sobre el Verbo divino, Hijo eterno del Padre, algunas palabras fecundas que la inteligencia de los hombres pudiera siempre meditar, sin agotar jamás las riquezas que encierran; pero a los últimos tiempos estaba reservada la gracia de oir la voz elocuente del Corazón de Jesús. A esta voz, el mundo envejecido rejuvenecerá; saldrá de su torpeza, y el calor del amor divino lo encenderá de nuevo (1)”.
REFLEXIONES
Santa Gertrudis ha sido en cierto modo la Evangelista del Sagrado Corazón, y su libro nos revela el Corazón Humano de Jesús, como el Evangelio de San Juan nos hace conocer al Verbo divino. Esta revelación toda de amor era un secreto reservado a estos últimos siglos del mundo, donde, después de tantas desolaciones y ruinas, las almas debilitadas y entristecidas esperan no obstante, todavía un supremo triunfo de la Iglesia, una edad de consolación, en que se verá renacer la fe, la piedad reflorecer, y volver a encenderse el fuego de la caridad. Es lo que el Apostol San Juan parece predecir en su Apocalípsis, cuando dice en un tramo notable que se aplicó a nuestro tiempo: «Porque teneis una virtud débil, os he abierto una puerta que nadie podrá cerrar (2)» (Apoc. III, 5). Somos débiles, pero por el Corazón de Jesús llegaremos a ser fuertes; somos débiles, pero por la caridad del Corazón de Jesús triunfaremos de la muerte y del Infierno; somos débiles pero en el Corazón de Jesús, que está abierto para nosotros, encontraremos el amor que da todas las virtudes.
El Corazón de Jesús es el foco del amor. La devoción al Sagrado Corazón es la devoción que viene del amor como principio, que se dirige al amor como fin, que emplea al amor como medio. Es el amor hecho sensible por el Corazón sensible de Jesucristo comunicandonos sus propios sentimientos, haciéndonos sentir, como a sus miembros, los golpes de sus latidos íntimos, según este gran principio que regula la vida cristiana: Hoc sentite in vobis quod et in Christo Jesu (Sentid en vosotros los sentímientos del Corazón de Jesús). Es el amor que nos atrae al amor por sus encantos irresistibles, según la profecía que el Salvador mismo nos hizo: «Cuando sea elevado en la cruz» y Mi Corazón haya sido abierto por el amor, «atraeré hacia Mí” todos los corazones. (Jn, XII, 32). Es el amor que quiere consumirnos en sus llamas para santificar nuestros sacrificios y reparar todas las culpas de este mundo culpable, para que el perdón llegue a ser la medida del amor, como el amor fue la medida del perdón. Remittuntur ei peccata multa, quoniam dilexit multum (Luc., VII, 47).
CONCLUSIÓN PRÁCTICA
1- Confianza en medio de nuestras miserias y desgracias presentes, porque el Salvador, apiadándose de nuestra debilidad, nos abrió su Corazón, donde encontraremos toda fortaleza.
2- ¡Amor, Amor! Entreguémonos al Amor. La devoción al Sagrado Corazón es la devoción del amor que, sola puede encender a nuestro siglo tan lleno de frialdad; la renovación que esperamos es la obra del amor, y el amor solo la efectuará.
II
La devoción al Sagrado Corazón de Jesús y el libro de Santa Gertrudis
“Santa Gertrudis, detenida por su humildad, no quería publicar las revelaciones del Sagrado Corazón de Jesús. Pero el Salvador la decidió porque le dice: ‘Quiero que tus escritos sean, para los últimos tiempos un testimonio de la ternura de mi Corazón, y por ellos haré bien a muchos’. “(L. II, c.10).
“Mientras tú escribas, tendré tu corazón cerca de mi Corazón, y en él infiltraré gota a gota, lo que dirás”.
“Ella oyó que el mismo Jesús hacía esta oración: ‘Oh Padre mío, quiero, por tu gloria eterna, que el corazón de Gertrudis derrame sobre los hombres, los tesoros encerrados en mi Corazón humano’.”
“Cuando se concluyó el libro, Jesús se mostró a Santa Gertrudis diciéndole: ‘Este libro es mío; lo imprimí en el fondo de mi Corazón; allí, cada una de sus letras está impregnada de la dulzura de mi Amor; de cada palabra de este libro se exhala el perfume de mi Misericordia’. “(3)
REFLEXIONES
Santa Gertrudis es el Mensajero (4), el Heraldo del amor divino, encargado de dar a conocer el amor en su manifestación más conmovedora que es el Corazón de Jesús, de llevar a este Divino Corazón, todos los corazones de los hombres. Esta es la misión que San Juan le anunció, la misión que el Corazón de Jesús le ha dado, la misión para la cual ella ha escrito su libro (5). Ella ya ve esta tarea realizada en parte, de manera exterior y oficial, por la beata Margarita Maria, hija de S. Francisco de Sales, quien era hija espiritual de Santa Gertrudis y se nutrió de sus obras; y ahora parece que ella debe llenarla de una manera más íntima, más completa (6), por sus nuevos hijos espirituales que propagan por todas partes su doctrina. En la escuela de Santa Gertrudis es donde la devoción al Sagrado Corazón se muestra fácil y al alcance de todos, en sus agradables enseñanzas y llenas de dulzura en su forma, tierna e irresistible en sus atractivos, porque nos muestra en todas partes el amor con la alegría y con la paz, que son sus frutos.
CONCLUSIÓN PRÁCTICA
1. Escuchemos con confianza y docilidad al Mensajero del Amor divino, y sacaremos de sus palabras la gracia que el Corazón de Jesús ha dignado unirle, la gracia del amor.
2. Propongámonos imitar a Gertrudis fielmente, en lo que hizo por el Corazón de Jesús, pues ella repite a menudo que obtendremos por este medio los mismos favores que ella recibió como recompensa.
NOTAS DEL AUTOR:
(1) Revelaciones de Santa Gertrudis (libro IV, c. 4). Utilizamos la traducción de Don Mege, la del Padre Cros y la de los Benedictinos de Solesmes.
(2) Ver: Holzhauser, Explicación del Apocalypsis.
(3) Jesús dijo lo mismo del libro de Santa Matilde (P. II, c. 43):
«‘Todo lo que está escrito en este libro salió de mi divino Corazón y a Él volverá.”
“Todos los que Me busquen con un corazón fiel, hallarán en Él una causa de alegría; los que Me aman se abrasarán más en Mi amor, y aquellos que estuvieren en la aflicción encontrará allí consuelo”.
El Salvador hizo muy particularmente el don de su Corazón a Santa Matilde (P. II, c. 19). Éste don produjo en ella extrema devoción al Sagrado Corazón, y fue para ella el principio de todos los demás dones. Ella repetía a menudo: «Si fuera preciso escribir todos los bienes que me han llegado del benignísimo Corazón de Dios, un libro grueso como el de Maitines no alcanzaría”.
(4) Legatus divinae pietatis es el título que Nuestro Señor mismo da al libro 9 de Santa Gertrudis.
(5) Los Benedictinos de Solesmes (Pref. P. XVI) demuestran que la misión de Santa Gertrudis tiene por objeto la devoción al Sagrado Corazón en el sentido que indicamos. Ellos no la separan de Santa Matilde. Además, se podría decir que el libro de Santa Matilde pasó por el corazón y por la pluma de Santa Gertrudis, habiéndolo redactado ella al menos en gran parte, haciéndolo aprobar por Nuestro Señor, y difundiéndolo a su alrededor; pertenece pues a la escuela de Santa Gertrudis.
(6) Parece que la misión de la Beata Margarita Maria tiene por objeto el culto exterior y oficial del Sagrado Corazón, y la de Santa Gertrudis el objeto del culto íntimo y místico. Gertrudis nos muestra en acción todos los misterios del Sagrado Corazón de manera más completa; dá, así a la devoción al Sagrado Corazón una forma más atractiva y de mayores alientos para nuestro siglo tan débil. (Cf. Prefacio de los Benedictinos., P. XVI.)
Si nos permiten agregar nuestro propio pensamiento, diremos que, desde el punto de vista de la vida de amor y sacrificio, cuál debe ser la vida de todo amigo abnegado del Corazón de Jesús, las dos santas concuerdan perfectamente; más, si la Beata Margarita María puede enseñar mejor el sacrificio, Sta. Gertrudis puede comunicar mejor el amor que nos hace aceptarlo.

