DIOS HA CUMPLIDO LO VATICINADO POR BOCA DE TODOS LOS PROFETAS

ET RESURREXIT TERTIA DIE, SECUNDUM SCRIPTURAS

San Lucas, 24: 25-27:

Entonces les dijo: “¡Oh hombres sin inteligencia y tardos de corazón para creer todo lo que han dicho los profetas! ¿No era necesario que el Cristo sufriese así para entrar en su gloria?” Y comenzando por Moisés, y por todos los profetas, les hizo hermenéutica de lo que en todas las Escrituras había acerca de Él.

San Lucas, 24: 44-46:

Después les dijo: “Esto es aquello que Yo os decía, cuando estaba todavía con vosotros, que es necesario que todo lo que está escrito acerca de Mí en la Ley de Moisés, en los Profetas y en los Salmos se cumpla”. Entonces les abrió la inteligencia para que comprendiesen las Escrituras. Y les dijo: “Así estaba escrito que el Cristo sufriese y resucitase de entre los muertos al tercer día”.

Hechos de los Apóstoles, 2: 29-32:

“Varones, hermanos, permitidme hablaros con libertad acerca del patriarca David, que murió y fue sepultado, y su sepulcro se conserva en medio de nosotros hasta el día de hoy. Siendo profeta y sabiendo que Dios le había prometido con juramento que uno de sus descendientes se había de sentar sobre su trono, habló proféticamente de la resurrección dc Cristo diciendo: que Él ni fue dejado en el infierno ni su carne vio corrupción. A este Jesús Dios le ha resucitado, de lo cual todos nosotros somos testigos”.

Hechos de los Apóstoles, 3: 18-24:

Dios ha cumplido de esta manera lo vaticinado, por boca de todos los profetas: que padecerá el Cristo suyo. Arrepentíos, pues, y convertíos, para que se borren vuestros pecados, de modo que vengan los tiempos del refrigerio de parte del Señor y que Él envíe a Jesús, el Cristo, el cual ha sido predestinado para vosotros. A Éste es necesario que lo reciba el cielo hasta los tiempos de la restauración de todas las cosas, de las que Dios ha hablado desde antiguo por boca de sus santos profetas. Porque Moisés ha anunciado: “El Señor Dios vuestro os suscitará un profeta de entre vuestros hermanos, como a mí; a Él habéis de escuchar en todo cuanto os diga; y toda alma que no escuchare a aquel Profeta, será exterminada de en medio del pueblo”. Todos los profetas, desde Samuel y los que lo siguieron, todos los que han hablado, han anunciado asimismo estos días.

Hechos de los Apóstoles, 10: 39-43:

Nosotros somos testigos de todas las cosas que hizo en el país de los judíos y en Jerusalén ese Jesús, a quien también dieron muerte colgándolo de un madero; pero Dios le resucitó al tercer día y le dio que se mostrase manifiesto, no a todo el pueblo, sino a nosotros los testigos predestinados por Dios, los que hemos comido y bebido con Él después de su resurrección de entre los muertos. Él nos mandó predicar al pueblo y dar testimonio de que Éste es Aquel que ha sido destinado por Dios a ser juez de los vivos y de los muertos. De Éste dan testimonio todos los profetas diciendo que cuantos crean en Él, recibirán remisión de los pecados por su nombre.

Hechos de los Apóstoles, 13: 16 y 26-41:

Se levantó entonces Pablo y haciendo señal de silencio con la mano, dijo: Varones israelitas y los que teméis a Dios, escuchad … Varones, hermanos, hijos del linaje de Abrahán, y los que entre vosotros son temerosos de Dios, a vosotros ha sido enviada la palabra de esta salvación. Pues los habitantes de Jerusalén y sus jefes, desconociéndolo a Él y las palabras de los profetas que se leen todos los sábados, les dieron cumplimiento, condenándolo; y aunque no encontraron causa de muerte, pidieron a Pilato que se le quitase la vida. Y después de haber cumplido todo lo que de Él estaba escrito, le descolgaron del madero y le pusieron en un sepulcro. Mas Dios le resucitó de entre los muertos, y se apareció durante muchos días a aquellos que con Él habían subido de Galilea a Jerusalén. Los cuales ahora son sus testigos ante el pueblo. Nosotros os anunciamos la promesa dada a los padres, ésta es la que ha cumplido Dios con nosotros, los hijos de ellos, resucitando a Jesús según esta escrito también en el Salmo segundo: “Tú eres mi Hijo, hoy te he engendrado”. Y que lo resucitó de entre los muertos para nunca más volver a la corrupción, esto lo anunció así: “Os cumpliré las promesas santas y fieles dadas a David”. Y en otro lugar dice: “No permitirás que tu Santo vea la corrupción”. Porque David después de haber servido en su tiempo al designio de Dios, murió y fue agregado a sus padres, y vio la corrupción. Aquel, empero, a quien Dios resucitó, no vio corrupción alguna. Sabed, pues, varones, hermanos, que por medio de Éste se os anuncia remisión de los pecados; y de todo cuanto no habéis podido ser justificados en la Ley de Moisés, en Él es justificado todo aquel que tiene fe. Mirad, pues, no recaiga sobre vosotros lo que se ha dicho en los Profetas: “Mirad, burladores, maravillaos y escondeos, porque Yo hago una obra en vuestros días, obra que no creeréis, aun cuando alguno os lo explicare”.

Hechos de los Apóstoles, 28: 23:

Le señalaron, pues, un día y vinieron a él en gran número a su alojamiento. Les explicó el reino de Dios, dando su testimonio, y procuraba persuadirlos acerca de Jesús, con arreglo a la Ley de Moisés y de los Profetas, desde la mañana hasta la tarde.

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