CARTA DE LECTORES

A NUESTRO QUERIDO CASCARRABIAS

“No basta con amarlos, es necesario que sepan que son amados”. (Don Bosco)

Aunque el presente título podría sugerir que era un bravucón, no es peyorativo sino un término de cercanía y cariño para con un padre, en la jerga Colombiana; porque ni bravucón, ni histérico, ni grosero; todo lo contrario: tranquilo, divertido, amigable, risueño, dicharachero, con una dosis de picante y chispa que hace amenas y hasta divertidas las conversaciones entre amigos y que aleja de beaterías y exageraciones que pululan hoy en día.
Ahora lo vemos más claro, dicen que uno no sabe lo que tiene hasta que lo pierde y esta vez no es la excepción. ¡Nuestro querido padre Basilio nos amó!
En cada sermón habló sin temor porque defendió la verdad hasta la muerte, como buen torero de Dios peleó contra el enemigo de las almas y en el púlpito hablaba duro, claro y sin tapujos, esto para muchos denota falta de caridad, pero para los que amamos la verdad esto demuestra valentía, gallardía y las más clara muestra de caridad pues atacó el error sin miedo, error que se disfraza de papa, pepa, cura, obispo, cuasi-obispo y hasta de monjita bigotuda.
Clavó la banderilla muchas veces y sabía muy bien que, como decimos los colombianos: “entre más bravo el toro, mejor la corrida”, no se acobardó jamás y por eso muchos toros, que no parecen de lidia, atacaron al ver sus despojos mortales, pero no se atrevieron a hacerlo antes porque sabían que el torero era superior a ellos porque estaba del lado de Dios.
La divina providencia lo puso en Colombia y esta tierra que lo vio nacer lo despidió temporalmente, no sin dejar en los que quedamos un dolor inmenso pues falleció justo cuando más lo necesitábamos ya que lo poco que quedaba de la tradición en esta querida patria ha sido mancillado, pisoteado, burlado y él lo supo ver a lo lejos y a nosotros, sus ovejas, aunque tercas y atolondradas muchas veces, nos supo rescatar antes de que bestias como la secta del modernismo y del Thucismo (que como virus pestilente ha llegado a Colombia… parece que es una pandemia, y bastante mortal) nos atropellaran y mataran nuestras almas.
Usted, querido lector, se preguntará ¿cómo lo hizo?, a esto respondemos: sabemos que su
estoque fue su palabra en cada sermón y escrito que no era más que el eco de Santos y
doctores, el eco del mismo Dios¡ y como bien él refería “ soy un enano parado en los hombros de gigantes”, supo ver el panorama mejor que muchos, y esto no se lo cayó sino que por caridad y amor a la verdad lo comunicó; sabemos también que la gallardía en sus palabras a semejanza de San Juan Bautista nos preparó en el desierto, o mejor, en la trinchera, a esperar a Nuestro Señor en su segunda venida, trinchera que se hace más y más angosta, tanto así que en ella no caben nuevos “obispos”, “papas” “asociaciones”, “ congregaciones”, y un largo etc.; porque no es época de restauración sino de esperar a Nuestro señor Jesucristo en su Segunda Venida.
Pero si Dios no acorta los tiempos, ¿acaso alguien se salvaría?
Querido cascarrabias, padre, maestro y amigo: GRACIAS. La forma más sincera y genuina de agradecerle es seguir sus consejos, huir de las bestias ya citadas, porque no somos toreros y a nuestro QUERIDO CASCARRABIAS sutilmente se nos acercan disfrazadas de ovejas, insisten a tiempo y a destiempo porque el diablo sabe que le queda poco tiempo; usted nos enseñó a olerlas, ahora ayúdenos a evitarlas y ayúdenos a amar la verdad por encima de amistades, simpatías e intereses.
Sólo nos queda un grito que adoptamos sus fieles basándonos en las palabras de José Antonio de Valle Gómez: “nos vemos en la Parusía, querido y amado Padre”.

Att. “Sus sirenas y familias”: Giuliana y Andrea Jara Riveros. Alejandro Ortega Peña y Hernán Castillo Alarcón.
16 de marzo del año del Señor 2024.
Ave María Purísima.