PATER JUAN CARLOS CERIANI- CARTA DE NAVIDAD

MUY  FELIZ  Y  SANTA  NAVIDAD

En aquel tiempo los pastores decían entre sí: Vayamos hasta Belén y veamos eso que ha sucedido, que el Señor nos ha manifestado. Y se fueron presurosos; y encontraron a María, y a José, y al Niño acostado en un pesebre.

Nunca se halla a Jesús sin María…

Jesús es el Don de Dios, y es también el Don de María.

Hace veinte siglos la Virgen Santísima hizo por vez primera al mundo el don de Jesús.

Jesús no llega a las almas, sino por el conducto de María; en donde quiera que está Él, María lo ha dado, es el don de Ella, Mediadora de todas las gracias.

Y aun cuando nos dio a Jesús en Belén, nos lo sigue dando sin cesar.

Pero a Jesús nunca se le acaba de dar en la tierra; lo hemos recibido muchas veces, y cuanto más lo recibimos, más lo anhelamos; es un don que, dándose siempre, se puede todavía dar y recibir.

María Santísima, después de habernos dado a Jesús en Belén, lleva siglos de estar dándolo…

¡Si pudiéramos seguir la historia oculta, la historia íntima, la historia dulcísima del influjo de la Virgen Santísima sobre nuestra alma!

Con nosotros ha estado, comunicándonos su Don, el Don de Jesús.

A veces ha sido el Jesús del Pesebre…

Muchas veces fue el Jesús del Cenáculo…

Otras veces fue el Jesús de Getsemaní y del Calvario…

Pero siempre es el mismo Jesús, siempre es el mismo Don de Dios y de María.

Hace siglos que María Santísima nos da a Jesús. Nos lo da en los días espléndidos y en los días tempestuosos; nos lo da en el dolor y en la alegría, en la ignominia y en la gloria…