CONOCERÉIS LA VERDAD, Y LA VERDAD OS HARÁ LIBRES
Ciudad Nuestra Señora Santa María del Buen Ayre
10 de diciembre de 2023
Señor Javier Gerardo Milei
De mi mayor consideración por la salvación de su alma.
Presente
Quien suscribe, Juan Carlos Ceriani, sacerdote de la Santa Iglesia Católica, Apostólica y Romana, le hace llegar esta Carta, que difundo debido a que su contenido es de interés público.
Este mediodía, al asumir como Presidente, usted juró “Por Dios y por la Patria, sobre estos Santos Evangelios”.
Desconozco si para usted ha sido una mera formalidad.
Porque lo concreto y de público conocimiento es que:
– Dos años de asumir la presidencia, mientras aspiraba a conseguir una banca en la Cámara de Diputados, usted dijo: “Estoy pensando en convertirme al judaísmo y aspiro a llegar a ser el primer presidente judío de la historia argentina”.
– Tres meses antes de ser electo presidente, usted dijo: “No voy a la iglesia, voy al templo. Tengo un rabino de cabecera y estudio la Torá. Se me reconoce internacionalmente como amigo de Israel. Estoy a poco de ser judío, sólo me falta el pacto de sangre”.
– Tres semanas antes de su asunción, usted recibió la bendición del rabino David Pinto Shlita, una autoridad religiosa de la comunidad judía.
– Antes de las PASO y luego, dos semanas antes de jurar como jefe de Estado, usted visitó en El Ohel la tumba del rabino Menajem Mendel Schneerson, hijo de un renombrado cabalista y talmudista.
Además, en su Discurso después de la asunción del mando, usted dejó traslucir una insinuación bastante clara de su transición hacia al judaísmo. En efecto, allí expresó: “No es casualidad que esta inauguración presidencial ocurra durante la fiesta de Hanukkah, la fiesta de la luz, ya que la misma celebra la verdadera esencia de la libertad. La guerra de los macabeos es el símbolo de los débiles por sobre los poderosos, de los pocos por sobre los muchos, de la luz por sobre la oscuridad y sobre todas las cosas de la verdad por sobre la mentira, porque ustedes saben que prefiero decirles una verdad incómoda antes que una mentira confortable”.
En dicho discurso usted no nombró ni una sola vez a Nuestro Señor Jesucristo. Y el “dios” y el “cielo” que usted evoca al finalizar el mismo, tienen una referencia tan amplia como permite el abanico del politeísmo.
¿Cómo no recordar las palabras de San Pablo a los atenienses?: “Varones atenienses, en todas las cosas veo que sois extremadamente religiosos; porque al pasar y contemplar vuestras imágenes sagradas, hallé también un altar en que está escrito: «A un dios desconocido». Eso que vosotros adoráis sin conocerlo, es lo que yo os anuncio”.
Finalmente, la ceremonia en la Catedral de Buenos Aires fue un remate de todo esto, pues, por primera vez en la historia argentina, ella consistió en una participación interreligiosa de los representantes de diversos cultos, los cuales hicieron su propia invocación a su “dios”, profanando, una vez más, ese recinto.
Desconozco si esta innovación fue una iniciativa suya; pero, al menos, usted no se opuso a ella, y sus expresiones ante las diferentes exposiciones no permiten equívoco alguno…, ¡qué caritas frente al rabino… y qué abrazo y caricias con él al final!
Ahora bien, es más manifiesta aún la incompatibilidad entre los Santos Evangelios, por lo que usted juró, y el judaísmo, que usted profesa.
Entiendo que no sienta ninguna identificación con esos ministros «católicos», porque ellos no son buenos pastores, sino mercenarios. Pero Nuestro Señor Jesucristo fundó una Iglesia, fuera de la cual no hay salvación posible.
Podría calificarlo de diversas maneras y terminar así mi Carta. Pero permítame corregirlo, con el anhelo de que se convierta y profese la verdadera religión.
La corrección es simple y clara. Durante sus estudios en el colegio Cardenal Copello usted debería haber aprendido (no sé si se lo enseñaron) la doctrina contenida en los Santos Evangelios, por los que usted juró hoy.
Más allá de si usted aprendió o no, el texto sagrado evidencia la incompatibilidad señalada más arriba.
Cito sin comentar, pues sobran los comentarios:
* Porque así amó Dios al mundo: hasta dar su Hijo único, para que todo aquel que cree en Él no se pierda, sino que tenga vida eterna. (San Juan 3: 16)
* El Padre ama al Hijo y le ha entregado pleno poder. Quien cree al Hijo tiene vida eterna; quien no quiere creer al Hijo no verá la vida, sino que la cólera de Dios permanece sobre él. (San Juan 3: 35-36)
* El Padre no juzga a nadie, sino que ha dado todo el juicio al Hijo, a fin de que todos honren al Hijo como honran al Padre. Quien no honra al Hijo, no honra al Padre que lo ha enviado. (San Juan 5: 22-23)
* El Padre que me envió, dio testimonio de Mí. Y vosotros ni habéis jamás oído su voz, ni visto su semblante, ni tampoco tenéis su palabra morando en vosotros, puesto que no creéis a quien Él envió. Escudriñad las Escrituras, ya que pensáis tener en ellas la vida eterna; son ellas las que dan testimonio de Mí. (San Juan 5:37-39)
* Yo he venido en el nombre de mi Padre, y no me recibís; si otro viniere en su propio nombre, ¡a ése lo recibiréis! (San Juan 5: 43)
* No penséis que soy Yo quien os va a acusar delante del Padre. Vuestro acusador es Moisés, en quien habéis puesto vuestra esperanza. Si creyeseis a Moisés, me creeríais también a Mí, pues de Mi escribió Él. Pero si no creéis a sus escritos, ¿cómo creeréis a mis palabras? (San Juan 5: 45-47).
* Los judíos estaban admirados y decían: “¿Cómo sabe este letras, no habiendo estudiado?” Les replicó Jesús y dijo: “Mi doctrina no es mía, sino del que me envió. Si alguno quiere cumplir su voluntad, conocerá si esta doctrina viene de Dios, o si yo hablo por mi propia cuenta. Quien habla por su propia cuenta, busca su propia gloria; pero quien busca la gloria del que lo envió, ese es veraz, y no hay en él injusticia. ¿No os dio Moisés la Ley? Ahora bien, ninguno de vosotros observa la Ley. (San Juan 7:15-19)
* Ellos [los fariseos] le dijeron: “¿Dónde está tu Padre?” Jesús respondió: “Vosotros no conocéis ni a Mí ni a mi Padre; si me conocieseis a Mí, conoceríais también a mi Padre.” (San Juan 8:19)
* A Mí me ha sido transmitido todo por mi Padre, y nadie conoce bien al Hijo sino el Padre, ni al Padre conoce bien nadie sino el Hijo y aquel a quien el Hijo quisiere revelarlo. (San Mateo 11: 27)
* Jesús les habló otra vez, y dijo: “Yo soy la luz del mundo. El que me siga, no andará en tinieblas, sino que tendrá la luz de la vida.” (San Juan 8:12)
* Por mi Padre me ha sido dado todo, y nadie sabe quién es el Hijo, sino el Padre, y quien es el Padre, sino el Hijo y aquel a quien el Hijo quisiere revelarlo. Y volviéndose hacia sus discípulos en particular, dijo: “¡Felices los ojos que ven lo que vosotros veis! Os aseguro: muchos profetas y reyes desearon ver lo que vosotros veis, y no lo vieron, oír lo que vosotros oís, y no lo oyeron.” (San Lucas 10: 22-24)
* Jesús dijo entonces a los judíos que le habían creído: “Si permanecéis en mi palabra, sois verdaderamente mis discípulos, y conoceréis la verdad, y la verdad os hará libres.” (…) “Si, pues, el Hijo os hace libres, seréis verdaderamente libres”. (San Juan 8: 31-32 y 36)
* Bien sé que sois la posteridad de Abrahán, y, sin embargo, tratáis de matarme, porque mi palabra no halla cabida en vosotros. Yo digo lo que he visto junto a mi Padre; y vosotros hacéis lo que habéis aprendido de vuestro padre. Ellos le replicaron diciendo: “Nuestro padre es Abrahán.” Jesús les dijo: “Si fuerais hijos de Abrahán, haríais las obras de Abrahán. Sin embargo, ahora tratáis de matarme a Mí, hombre que os he dicho la verdad que aprendí de Dios. ¡No hizo esto Abrahán! Vosotros hacéis las obras de vuestro padre.” Le dijeron: “Nosotros no hemos nacido del adulterio; no tenemos más que un padre: ¡Dios!” Jesús les respondió: “Si Dios fuera vuestro padre, me amaríais a Mí, porque Yo salí y vine de Dios. No vine por Mí mismo, sino que Él me envió. ¿Por qué, pues, no comprendéis mi lenguaje? Porque no podéis sufrir mi palabra. Vosotros sois hijos del diablo, y queréis cumplir los deseos de vuestro padre. Él fue homicida desde el principio, y no permaneció en la verdad, porque no hay nada de verdad en él. Cuando profiere la mentira, habla de lo propio, porque él es mentiroso y padre de la mentira. Y a Mí porque os digo la verdad, no me creéis. ¿Quién de vosotros puede acusarme de pecado? Y entonces; si digo la verdad, ¿por qué no me creéis? El que es de Dios, escucha las palabras de Dios; por eso no la escucháis vosotros, porque no sois de Dios.” (San Juan 8: 37-47)
* Abrahán, vuestro padre, exultó por ver mi día; y lo vio y se llenó de gozo. Le dijeron, pues, los judíos: “No tienes todavía cincuenta años, ¿y has visto a Abrahán?” Les dijo Jesús: “En verdad, en verdad os digo: Antes de que Abrahán existiera, Yo soy.” Entonces tomaron piedras para arrojarlas sobre Él. Pero Jesús se ocultó y salió del Templo. (San Juan 8: 56-59)
* Entonces Jesús dijo: “Yo he venido a este mundo para un juicio: para que vean los que no ven; y los que ven queden ciegos.” Al oír esto, algunos fariseos que se encontraban con Él, le preguntaron: «¿Acaso también nosotros somos ciegos?” Jesús les respondió: “Si fuerais ciegos, no tendríais pecado. Pero ahora que decís: «vemos», vuestro pecado persiste.” (San Juan 9: 39-41)
* Entonces Jesús prosiguió: “En verdad, en verdad os digo, Yo soy la puerta de las ovejas. Todos cuantos han venido antes que Yo son ladrones y salteadores, mas las ovejas no los escucharon. Yo soy la puerta, si alguno entra por Mí, será salvo; podrá ir y venir y hallará pastos. El ladrón no viene sino para robar, para degollar, para destruir. Yo he venido para que tengan vida y vida sobreabundante”. (San Juan 10: 7-10)
* Si no hago las obras de mi Padre, no me creáis; pero ya que las hago, si no queréis creerme, creed al menos, a esas obras, para que sepáis y conozcáis que el Padre es en Mí, y que Yo soy en el Padre. (San Juan 10: 37-38)
* Mas a pesar de los milagros tan grandes que Él había hecho delante de ellos, no creían en Él. Para que se cumpliese la palabra del profeta Isaías que dijo: “Señor, ¿quién ha creído a lo que oímos de Ti?, y el brazo del Señor, ¿a quién ha sido manifestado?” Ellos no podían creer, porque * * Isaías también dijo: “Él ha cegado sus ojos y endurecido sus corazones, para que no vean con sus ojos, ni entiendan con su corazón, ni se conviertan, ni Yo los sane.” Isaías dijo esto cuando vio su gloria, y de Él habló. (San Juan 12: 37-41)
* Teniendo, pues, una tan grande esperanza, hablamos con toda libertad; y no como Moisés, que ponía un velo sobre su rostro, para que los hijos de Israel no contemplasen lo que se acaba porque es perecedero. Pero sus entendimientos fueron embotados, porque hasta el día de hoy en la lectura de la Antigua Alianza permanece ese mismo velo, siéndoles encubierto que en Cristo está pereciendo la Antigua Alianza. Y así, hasta el día de hoy, siempre que es leído Moisés, un velo cubre el corazón de ellos. Mas cuando vuelvan al Señor, será quitado el velo. Ahora bien, el Señor es el Espíritu; y donde está el Espíritu del Señor hay libertad. (San Pablo, II Corintios 3: 12-17)
* Sin embargo, aun entre los jefes, muchos creyeron en Él, pero a causa de los fariseos, no lo confesaban, de miedo de ser excluidos de las sinagogas; porque amaron más la gloria de los hombres que la gloria de Dios. (San Juan 12: 42-43)
* Y Jesús clamó diciendo “El que cree en Mí, no cree en Mí, sino en Aquel que me envió; y el que me ve, ve al que me envió. Yo la luz, he venido al mundo para que todo el que cree en Mí no quede en tinieblas. Si alguno oye mis palabras y no las observa, Yo no lo juzgo, porque no he venido para juzgar al mundo, sino para salvarlo. El que me rechaza y no acepta mi palabra, ya tiene quien lo juzgará: la palabra que Yo he hablado, ella será la que lo condenará en el último día. Porque Yo no he hablado por Mí mismo, sino que el Padre, que me envió, me prescribió lo que debo decir y enseñar; y sé que su precepto es vida eterna. Lo que Yo digo, pues, lo digo como el * Soy Yo el camino, y la verdad, y la vida; nadie va al Padre, sino por Mí. (San Juan 14:6)
* Pilato entró, pues, de nuevo en el pretorio, llamó a Jesús y le preguntó: “¿Eres Tú el Rey de los judíos?” Jesús respondió: “¿Lo dices tú por ti mismo, o te lo han dicho otros de Mí?” Pilato repuso: “¿Acaso soy judío yo? Es tu nación y los pontífices quienes te han entregado a mí. ¿Qué has hecho?” Replicó Jesús: “Mi reino no es de este mundo. Si mi reino fuera de este mundo, mis servidores combatirían a fin de que Yo no fuese entregado a los judíos. Mas ahora mi reino no es de aquí.” Le dijo, pues, Pilato: “¿Conque Tú eres rey?” Contesto Jesús: “Tú lo dices: Yo soy rey. Yo para esto nací y para esto vine al mundo, a fin de dar testimonio a la verdad. Todo el que es de la verdad, escucha mi voz.” Pilato le dijo: “¿Qué cosa es verdad?” (San Juan 18: 33-38)
* Sobre Él [Jesucristo] tenemos mucho que decir, y difícil de expresar por cuanto se os han embotado los oídos. Debiendo ya ser maestros después de tanto tiempo, tenéis otra vez necesidad de que alguien os enseñe los primeros rudimentos de los oráculos de Dios. (San Pablo, Hebreos 5: 11-12)
Para terminar, una cita del Sumo Pontífice San Pío X, de su Carta Encíclica Notre charge apostolique:
“Cuiden los sacerdotes de no dejarse extraviar en el dédalo de las opiniones contemporáneas por el espejismo de una falsa democracia; no tomen de la retórica de los peores enemigos de la Iglesia, y del pueblo un lenguaje enfático y lleno de promesas tan sonoras como irrealizables; persuádanse que la cuestión social y la ciencia social no nacieron ayer; que en todas las edades la Iglesia y el Estado concertados felizmente suscitaron para el bienestar de la sociedad organizaciones fecundas; que la Iglesia que jamás ha traicionado la felicidad del pueblo con alianzas comprometedoras, no tiene que desligarse de lo pasado, antes le basta anudar, con el concurso de los verdaderos obreros de la restauración social, los organismos rotos por la revolución, y adaptarlos, con el mismo espíritu cristiano de que estuvieron animados, al nuevo medio creado por la evolución material de la sociedad contemporánea, porque los verdaderos amigos del pueblo no son ni revolucionarios ni innovadores, sino tradicionalistas”.
Por todo lo expuesto, ruego a Nuestro Señor Jesucristo y a su Santísima Madre que le quiten el velo que le está impidiendo ver y le hagan conocer la Verdad, porque sólo la Verdad lo hará libre.
Jesucristo es la Verdad, y fuera de Nuestro Señor Jesucristo no hay salvación posible.
Esta sí que es una verdad incómoda y, además, perenne e inmutable.
Ante ella, usted parece preferir la mentira confortable del judaísmo, aunque sea pasajera.
¡VIVA LA VERDAD!
Padre Juan Carlos Ceriani
Simón Axel Wahnish es una destacada figura dentro de la comunidad judía de ascendencia marroquí, y su nombre comenzó a resonar luego de que lo señalaran como el guía religioso, el «rabino personal” de Javier Milei.
Su asistencia religiosa comenzó a mediados de 2021, cuando éste comenzó a incursionar en el estudio de la Torá.
Asimismo, el rabino Wahnish lo ayudó en sus primeros pasos en la conversión al judaísmo, lo cual fue mencionado en reiteradas ocasiones por el propio mandatario.
Ha sido nombrado embajador argentino ante Israel.
(Fuente: La Nación+)

