JORGE DORÉ: POESÍA

Aceptación

Señor, después de tanto caminar por desiertos
–hastiado de espejismos y míticos parajes–
por fin hoy me libero del mundo de los muertos
y pongo fin a todos mis infructuosos viajes.

Atrás dejo cenizas de vanas utopías
y cofres rebosantes de escombros y oropel,
y vasos agrietados donde bebí en mis días
de esclavitud, veneno y pudrición y hiel.

Dejo también montañas de malas decisiones
y pírricas conquistas que llenan de amargura
y el habitual desprecio a esas invitaciones
que del cielo trataban de brindarme la cura.

Pero ya ves, Dios mío: Tú has vencido en mi vida
y de mi vida entera yo te concedo el mando
mientras voy de Tu mano con el alma crecida
y esa luz que me sigue dondequiera que ando.

¡Gracias por devolverme la vista; por librarme
de lepra, de mortajas, de tanta ingratitud!;
por haber persistido con Tu amor y elevarme
a mundos inefables de gracia y de virtud.