JUSTOS ENTRE LAS NACIONES VS MARTIRES

En un gesto sin precedentes, el Vaticano anunció esta semana la beatificación de toda una familia polaca: la familia Ulma. El prefecto del Dicasterio para las Causas de los Santos, el Cardenal Marcello Semeraro, presidirá el domingo 10 de septiembre en Markowa, Polonia, la beatificación.

Así publica el día 07/09/2023 el portal Digital ACI PRENSA.

El martirio es un tema muy importante en la Iglesia Católica. El martirio es el supremo testimonio de la verdad en la fe; designa un testimonio que llega hasta la muerte. Los mártires son aquellos cristianos que dan testimonio de la verdad en las enseñanzas de Cristo, prefiriendo la muerte y el sufrimiento a la renuncia de la fe. En este sentido, el mártir está unido con Cristo en la caridad y sella su testimonio con su sangre, tal como lo hizo Cristo.

La palabra “mártir” proviene del griego “mártyras” (μάρτυρας), que significa testigo. Por lo tanto, quien muere martirizado es un testigo de la fe puesta en las enseñanzas de Cristo. El mártir da testimonio de Cristo, de su vida, de sus acciones y del valor del seguimiento de sus enseñanzas, pues ha preferido la muerte a renunciar a ellas.

Actualmente, la iglesia conciliar inicia el proceso de beatificación y luego da paso al de canonización cuando un fiel católico goza de fama de martirio porque, siguiendo a Jesucristo más de cerca, sacrificó su vida en el acto del martirio. Este proceso suele durar varios años debido al estudio profundo y exhaustivo que se realiza sobre la vida y contexto histórico del mártir, así como sobre sus escritos (si los hay).

San Agustín, por ejemplo, habla sobre el martirio en su obra “De Civitate Dei” (La Ciudad de Dios). Según él, algunas santas mujeres, en tiempo de persecución, para escapar de quienes atentaban contra su pureza, se arrojaron a un río, encontrando así la muerte, y sus martirios son celebrados con gran veneración en la Iglesia católica.

Santo Tomás de Aquino, en su obra “Summa Theologiae”, habla sobre el martirio y cómo los mártires son testigos de la verdad que se ajusta a la piedad (Tit 1, 1), que se nos manifiesta por Cristo.

San Cipriano, Obispo de Cartago, escribió sobre el martirio en su obra “De Lapsis” (Sobre los Caídos). En ella habla sobre cómo los mártires son aquellos que han preferido la muerte a renunciar a su fe en Cristo.

Es importante señalar a San Esteban, el primer mártir cristiano, quien fue apedreado hasta la muerte por predicar el Evangelio de Jesucristo. Su historia se encuentra en el libro de los Hechos de los Apóstoles en el Nuevo Testamento. San Esteban fue uno de los siete diáconos elegidos por los apóstoles para ayudar en el ministerio de la iglesia primitiva en Jerusalén. Fue acusado falsamente de blasfemia y llevado ante el Sanedrín, donde dio un poderoso discurso defendiendo su fe en Jesucristo. Sin embargo, sus acusadores lo arrastraron fuera de la ciudad y lo apedrearon hasta la muerte.

Familia Ulma

La familia Ulma no fue martirizada en el sentido católico de la palabra, pero sí fueron asesinados por los alemanes por su valentía y sacrificio al ayudar a los judíos durante el Holocuento.

La familia Ulma ha sido reconocida como “Justos entre las Naciones” por el Instituto Yad Vashem, en Israel.

El Instituto Yad Vashem es el memorial oficial de Israel para las víctimas del Holocuento. Fue establecido en 1953 para honrar la memoria de los «seis millones» de judíos que fueron asesinados durante el Holocuento.

Yad Vashem se encuentra en Jerusalén y es un lugar de investigación, educación y conmemoración. El instituto también reconoce a los “Justos entre las Naciones”, personas no judías que arriesgaron sus vidas para salvar a judíos durante el Holocuento.

Lejos y propio de la falsa iglesia actual, conciliar, los mártires son aquellos que han dado testimonio de su fe en Jesucristo hasta el punto de sufrir la muerte por ello. El martirio es considerado un acto de gran valor y coraje, y los mártires son venerados y recordados por su sacrificio.