NOVENO DOMINGO DESPUÉS DE PENTECOSTÉS
A la Epístola de este Noveno Domingo de Pentecostés agrego la parte final de la del Domingo de Septuagésima, que suman entre ambas los primeros trece versículos del capítulo décimo de la Primera Carta de San Pablo a los Corintios.
Aquí, el Apóstol hace desfilar ante los ojos de nuestro espíritu la extraordinaria e impresionante peregrinación del pueblo israelita a través del desierto, tanto con sus beneficios, como con sus faltas y castigos. Leamos:
Pues no debéis de ignorar, hermanos, que nuestros padres estuvieron todos a la sombra de aquella nube, que todos pasaron el mar; y que todos, al mando de Moisés, fueron en cierta manera bautizados en la nube, y en el mar; que todos comieron el mismo manjar espiritual, y todos bebieron la misma bebida espiritual (porque ellos bebían del agua que salía de la misteriosa piedra, y los iba siguiendo; mas la piedra era Cristo); pero, a pesar de eso, la mayoría de ellos desagradaron a Dios; y así quedaron muertos en el desierto.
Cuyos sucesos eran figura de lo que atañe a nosotros, a fin de que no nos dejemos arrastrar de los malos deseos, como ellos se dejaron.
No seáis adoradores de los ídolos, como algunos de ellos, según esta escrito: se sentó el pueblo a comer y a beber, y se levantaron para danzar.
Ni forniquemos, como algunos de ellos fornicaron, y murieron en un día como veintitrés mil.
Ni tentemos a Cristo, como hicieron algunos de ellos, los cuales perecieron mordidos de las serpientes.
Ni tampoco murmuréis, como algunos de ellos murmuraron, y fueron muertos por el Ángel exterminador.
Todas estas cosas que les sucedían eran figuras; y están escritas para escarmiento de nosotros, que nos hallamos al fin de los siglos.
Mire, pues, no caiga el que piensa estar en pie.
Hasta ahora no habéis tenido sino tentaciones humanas u ordinarias; pero fiel es Dios, que no permitirá seáis tentados sobre vuestras fuerzas, sino que de la misma tentación os hará sacar provecho para que podáis sosteneros.
En resumidas cuentas, luego de tantas mercedes, una serie de infidelidades atrajo sobre los judíos el castigo de Dios.
¡Atención! Lo que leemos en la Epístola, acerca del pueblo de Israel en el desierto, puede suceder también con nosotros…
Hemos sido sacados de Egipto, del mundo extraño a Dios…; hemos sido arrancados de la esclavitud del Faraón, Satanás…; hemos cruzado el Mar Rojo, salvándonos así del poder del enemigo, el demonio…
Pero también es cierto que hemos sido internados en el árido desierto de la vida, por el cual tendremos que peregrinar durante largos años. También es cierto que hemos contraído muchas y graves obligaciones, a las que tenemos que permanecer constantemente fieles…
No menos cierto es que nuestro nombre y estado de cristianos nos exige una vida dedicada por completo a Dios, alejada de todo falso ídolo; y nos prohíbe entregarnos a la lujuria, nos obliga a no tentar al Señor, a no murmurar de Dios…
Israel fue escogido entre todos los demás pueblos de la tierra; poseyó las promesas de Dios, los Patriarcas, la Revelación, el culto del verdadero Dios y el sacrificio; fue el mismo Dios quien, por medio de la nube y de la columna de fuego, condujo a Israel a través del desierto; Israel poseyó el Arca de la Alianza y el sacrificio; fue su conductor y guía un santo varón, Moisés, escogido por el mismo Dios…
Por todo esto, precisamente, Israel se creía seguro… Y, sin embargo, claudicó en el desierto…
¿Bastarán el Bautismo, el pertenecer a la Santa Iglesia, formar parte de la Tradición, para preservarnos de la caída y de la ruina?
El que crea estar firme, tenga cuidado no caiga…
Lo que se nos entregó en el Santo Bautismo y todo lo que hemos recibido hay que conservarlo, protegerlo, robustecerlo y desarrollarlo mediante una constante y encarnizada lucha.
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Israel se sabía elegido y se descuidaba, confiado a su elección: ¡Somos hijos de Abrahán!…, decían los judíos…
Pero, prevaricación tras prevaricación, cuando llegó el Mesías anunciado por los Profetas lo despreció y rechazó… El pueblo escogido no correspondió a su elección…
¡Israel cayó! Fue abandonado y desheredado por Dios.
¡Terrible lección para nosotros! ¡Escarmentemos en cabeza ajena!
No basta la elección… Se requiere, además, que correspondamos a todas las gracias que nos han sido dadas en la incorporación a la Santa Iglesia.
Se requiere que guardemos una constante y cada vez más perfecta fidelidad a nuestra elección, a nuestra vocación, a nuestros deberes de cristianos.
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Todas estas cosas les sucedieron a ellos en figura, para escarmiento nuestro… Esta es la gran verdad que la Sagrada Liturgia quiere grabar hoy profundamente en nuestros corazones.
San Pablo amonesta a los Corintios, y en ellos a nosotros…, pues lo que a ellos les sucedió fue en figura y para enseñanza nuestra.
En resumen, tres cosas deben señalarse:
— el temor de ese castigo,
— lo que tuvo por motivo,
— y andar con mucho cuidado, no acontezca lo mismo.
Aquí van envueltas tres cosas que deben movernos a reflexión y a tomar resoluciones:
— los precedentes de los antiguos que traen las Escrituras,
— la razón para presentarlos: nuestro escarmiento,
— la edad en que vivimos: la postrera, ya es el fin de los siglos.
He aquí, pues, ejemplares:
— ciertos, porque están escritos,
— útiles, ya que están enderezados a que escarmentemos,
— inminentes, pues son para los que ya estamos al fin de los siglos.
San Pablo también hace mención de tres de los beneficios recibidos por los israelitas:
— la protección de la nube,
— el paso del Mar Rojo,
— la limpieza por el bautismo.
Como si dijera: el modo de proceder es como tengo enseñado; por lo tanto, si volvéis a pecar, de muy poco os servirán los Sacramentos recibidos para no ser castigados, así como a los judíos no les sirvieron los favores.
Luego de haber recordado las gracias concedidas a Israel hizo al salir de Egipto, San Pablo recuerda los milagros obrados al andar por el desierto:
— el maná,
— el agua,
— el origen prodigioso de la misma,
— la significación de su origen: la piedra era Cristo.
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Pero la mayoría de los judíos desagradó a Dios… Y tras los beneficios, siguieron los castigos por las faltas.
Para darnos cuenta de lo sucedido, tengamos en cuenta que toda la familia de Jacob que vino a Egipto fueron unas setenta y seis personas; y allí estuvieron por espacio de cuatrocientos treinta años; y salieron unos seiscientos mil hombres, sin contar los niños.
De todos estos, solamente dos, Caleb y Josué, entraron en la tierra prometida…; los restantes de los escapados, murieron en el desierto; los otros que ingresaron, habían nacido durante la peregrinación.
Reflexionemos… Todo esto se escribió para nuestro escarmiento. Por tanto, si no queremos ser castigados como ellos, evitemos los pecados.
Y es de advertir que, así como en los hechos buenos, mejor que la figura es lo figurado por ella (como el Reino de los Cielos es mejor que la tierra prometida); así también, en los sucesos malos, mucho peor que la figura es lo que ella figura y significa… Y, según San Agustín, los suplicios que sufrieron, fueron imagen y figura de las penas infernales, que son mayores que cualquier otra pena.
Ahora bien, entre los corintios estaban los que se hacían pasar por sabios y comían de las carnes inmoladas a los ídolos, y daban escándalo a los flacos en la fe; de donde, por parecerse a los judíos que deseaban comer carne en el desierto, merecían como ellos ser castigados con pena semejante.
San Pablo los disuade de pecar; y se refiere a diversos géneros de pecados: idolatría, fornicación, tentar a Dios y murmurar contra Él.
Al escarmiento deben movernos, no sólo los ejemplos de los antiguos, sino también la edad postrera, porque ya es el fin de los siglos, esto es la Sexta Edad. Y por estar en la última edad del mundo, para nuestra corrección era menester una buena colección de ejemplos. He aquí, pues, lecciones:
— ciertas, porque están escritas,
— útiles, ya que están enderezadas al escarmiento,
— inminentes, pues son para los que ya estamos en los fines de los siglos.
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Pare terminar, retomo parte de lo que ya dije en 2016:
Ahora bien, uno se pregunta: después de tales ejemplos y ante declaración tan fuerte como clara de San Pablo, después de gracias extraordinarias de 2000 años de enseñanza y de historia de la Santa Iglesia, ¿cómo puede ser que se incurra en la fornicación espiritual, que no es otra cosa que idolatría y culto al demonio, tanto en la Tradición en general, así como en la neo F₪₪PX en particular e incluso en la Resistencia Fláccida?
Lo dicho para los corintios todavía hoy tiene actualidad…, ¡y tal vez más que nunca!… La crisis actual no es una crisis más, de la cual la sociedad y la Iglesia saldrán, como han salido de tantas otras… Asistimos a la crisis final…
Para comprobar que no hay exageración, consideremos algunos ejemplos solamente.
Respecto de la nueva misa bastarda montiniana:
Todos los tradicionales conocían las enseñanzas de la Santa Iglesia respecto de la teología de la Santa Misa tal como fue formulada en la XXIIª Sesión del Concilio de Trento, así como las desviaciones del Novus Ordo Missæ…; y, sin embargo, los sacerdotes de Campos, todos los institutos Ecclesia Dei y la misma F₪₪PX festejaron la promulgación del Motu proprio que afirma que la misa bastarda de Pablo VI y la Misa Tradicional son dos expresiones de la «lex orandi» de la Iglesia, que no inducen ninguna división de la «lex credendi» de la Iglesia, y que son, de hecho, dos usos del único rito romano.
Todos ellos festejaron (y festejan aún) ese documento, que sitúa la Misa legítima por debajo de la misa adúltera y concubina, pues afirma que el Misal Romano promulgado por Pablo VI es la expresión ordinaria de la «lex orandi» de la Iglesia católica de rito latino, mientras que el Misal Romano promulgado por San Pío V debe considerarse como la expresión extraordinaria de la misma «lex orandi».
Todos ellos conocían la teología de la Misa, resumida por las enseñanzas y condenas de Monseñor Marcel Lefebvre…; y, sin embargo, muchos siguen las desviaciones de uno de sus hijos en el episcopado que ha propuesto firmar una declaración que sostiene la “legitimidad de los sacramentos promulgados por Paulo VI y Juan Pablo II” y ha dicho que “Si Monseñor Lefebvre hubiese conocido la misa del NOM tal como se celebra en una abadía cercana a Florencia, no hubiese dado el paso que dio”.
Todos ellos conocían la teología de la Misa, resumida por las enseñanzas y condenas de Monseñor Marcel Lefebvre…; y, sin embargo, muchos siguen las desviaciones de uno de sus hijos en el episcopado que ha dicho que “Todavía hay casos en que la nueva misa puede ser usada, y todavía es usada, para edificar la fe” y que “Hay casos en que incluso se puede asistir a la misa Novus Ordo con el efecto de edificar la propia fe en lugar de perderla”.
Todo esto les sucedió a ellos en figura, y fue escrito para amonestación de nosotros…
Respecto de las excomuniones de 1988 y su levantamiento en 2009:
Todos los miembros de la F₪₪PX conocían bien las palabras de Monseñor Lefebvre en su célebre sermón del eté chaud (verano caliente), 29 de junio de 1976: Mañana, tal vez, en los periódicos aparecerá nuestra condena, es muy posible, a causa de esta ordenación de hoy; probablemente seré castigado con una suspensión, estos jóvenes sacerdotes serán castigados con una irregularidad que, en principio, debería impedirles rezar la Santa Misa. Es posible. ¡Y bueno! Apelo a San Pío V (…) Y, por lo tanto, esta censura, esta excomunión, estas censuras, si las hubiese, serán absolutamente inválidas…; y, sin embargo, aceptaron, casi unánimemente, el levantamiento de las excomuniones en enero de 2009.
Todos los miembros de la F₪₪PX conocían bien las palabras de Monseñor Lefebvre durante los interrogatorios del 11 y 12 de enero de 1979: Estimo que todas las medidas que se han tomado contra mí son ilegales, y que, por lo tanto, ni yo ni los seminaristas que ordeno caen bajo el golpe de las penas canónicas…; y, sin embargo, en su inmensa mayoría, festejaron y agradecieron el levantamiento de las excomuniones en enero de 2009.
Todos los miembros de la F₪₪PX conocían bien las palabras de Monseñor Lefebvre en su histórico sermón de las consagraciones episcopales, del 30 de junio de 1988: Realizamos un acto que será tildado sin duda en los periódicos de cisma, excomunión, todo lo que quieran; mas nosotros estamos convencidos de que todas estas acusaciones de las que somos objeto, todas estas sanciones son nulas, absolutamente nulas. Por eso no hacemos ningún caso de ellas. De la misma forma que no hemos tenido en cuenta la suspensión a divinis…; y, sin embargo, salvo honrosas excepciones, reconocieron la validez del perverso e ignominioso decreto que, al mismo tiempo que levanta la excomunión a los cuatro Obispos traidores, sigue señalando como excomulgados a sus dos consagrantes.
Respecto de la regularización canónica:
Todos los miembros de la F₪₪PX conocían las palabras de su Fundador: Somos suspendidos a divinis por la iglesia conciliar y para la iglesia conciliar, de la cual no queremos formar parte. (…) Esta iglesia conciliar es una iglesia cismática, porque rompe con la Iglesia Católica de siempre. Tiene sus nuevos dogmas, su nuevo sacerdocio, sus instituciones nuevas, su nuevo culto, ya condenados por la Iglesia en muchos documentos oficiales y definitivos (…) Esta iglesia conciliar es cismática porque ha tomado por base de su puesta al día principios opuestos a los de la Iglesia Católica (…) La iglesia que afirma tales errores es cismática y herética. Esta iglesia conciliar, por tanto, no es católica…; y, sin embargo, han aceptado, sin contestación alguna, de la Roma apóstata y anticristo el nombramiento de su Superior General como Juez de primera y segunda instancia, la jurisdicción para las confesiones y los matrimonios, la autorización para los sacramentos de la Extremaunción y del Sacerdocio…
Todos los miembros de la F₪₪PX, así como los de la Resistencia Fláccida, conocen la Carta de los Superiores del 6 de julio de 1988, que contiene duros conceptos, tales como: “nosotros jamás quisimos pertenecer a ese sistema que se califica a sí mismo de iglesia conciliar y se define por el Novus Ordo Missæ, el ecumenismo indiferentista y la laicización de toda la sociedad”; “no tenemos ninguna parte, nullam partem habemus, con el panteón de las religiones de Asís; nuestra propia excomunión por un decreto de Vuestra Eminencia o de otro dicasterio no sería más que la prueba irrefutable”; “No pedimos nada mejor que el ser declarados ex communione del espíritu adúltero que sopla en la Iglesia desde hace veinticinco años; excluidos de la comunión impía con los infieles”; “los fieles tienen absoluto derecho de saber que los sacerdotes a los cuales se dirigen no están en comunión con una iglesia falsificada, evolutiva, pentecostal y sincretista”…; y, sin embargo, han aceptado que sus jefes estén dispuestos a ir a Roma para recibir reconocimientos canónicos de los apóstatas anticristos, y han reconocido y festejado su incorporación a la iglesia conciliar, tal como lo prueba el Anuario Pontificio de 2021.
Todos ellos han conocido los frutos amargos del Concilio después de 60 años; todos ellos se han escandalizado de la reconciliación de Dom Gérard (en 1988), de Campos (en 2002), de los Redentoristas (en 2008)…; y, sin embargo, siguen buscando y/o aceptando un reconocimiento canónico.
Sobre algunos puntos en particular:
Todos han recibido la esclarecedora advertencia de Monseñor Lefebvre que debía guiarlos en medio de las tinieblas del fin de los tiempos: Roma ha perdido la fe, mis queridos amigos. Roma está en la apostasía…; y, sin embargo, han llegado a considerar como anormal su situación, y no ya la de la Roma anticristo que fornica con los reyes de la tierra; a punto tal que llegaron a decir, con el Padre Schmidberger: parece que llegó el momento de una normalización de la Fraternidad.
Todos recitaron Rosarios y más Rosarios…; y, sin embargo, sus oraciones no han sido agradables a Nuestro Señor porque fueron utilizadas para cubrir su traición. Ya están castigados por las divisiones internas, el aflojamiento doctrinal, el liberalismo en las costumbres…
Todos han leído los Evangelios y los Padres de la Iglesia…; y, sin embargo, no han podido reconocer los signos del fin de los tiempos.
También todos leen en San Luis María Grignion de Montfort: Y si mi amable Jesús viene, en su gloria, por segunda vez a la tierra (como es cierto) para reinar en ella, no elegirá otro camino para su viaje que la divina María, por la cual tan segura y perfectamente ha venido por primera vez…; y, sin embargo, predican una restauración y esperan un triunfo de María anterior al Anticristo y a la Parusía de Nuestro Señor.
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¡¿Qué decir, de nosotros, que asistimos al fin del fin de las edades…?!
Visto y considerado todo esto, prestemos gran atención a la advertencia que trae el Evangelio de este Domingo:
¡Ah si en este día conocieras también tú lo que sería para la paz! Pero ahora está escondido a tus ojos. Porque vendrán días sobre ti, y tus enemigos te circunvalarán con un vallado, y te cercarán en derredor y te estrecharán de todas partes; derribarán por tierra a ti, y a tus hijos dentro de ti, y no dejarán en ti piedra sobre piedra, porque no conociste el tiempo en que has sido visitada.

