PADRE MARIO JOSÉ PETIT DE MURAT: RELACIÓN ENTRE EL HOMBRE Y LAS CRIATURAS

Conservando los restos…

EL HOMBRE ES LA INTELIGENCIA DEL MUNDO SENSIBLE

(De las Clases dictadas en la UNSTA, en 1975)

El hombre, al poner su esperanza en las criaturas, ha volcado su espíritu en ellas, y las está violentando; y ellas están como oprimidas, violentadas y profanadas; y están aguardando el advenimiento de los hijos de Dios como una liberación.

Existe un concepto erróneo de hombre, el de la dualidad de naturaleza: que hay un alma encerrada dentro de un cuerpo.

Este error, esta falta de unidad, fundamenta el concepto falso de felicidad, a saber, que hay dos felicidades, una de la tierra y otra del Cielo, ambas en antagonismo, en lucha. De modo que, si quiero la felicidad de la tierra, tengo que renunciar a la del Cielo, y, si quiero la felicidad del Cielo, tengo que renunciar a la de la tierra.

Por el contrario, tenemos una unidad sustancial, la cual se revela en el orden operativo por esta exigencia radical de nuestra naturaleza de apoderarse de la realidad a través de los sentidos.

Santo Tomás enseña que el espíritu inferior, que es el hombre, está inmerso en la materia porque es una conjunción de materia y espíritu, de cuerpo y espíritu; y su conocimiento comienza en los sentidos y termina en la inteligencia, y de otra manera sería una criatura frustrada porque no estaría realizando su definición de ser puente entre espíritu y tierra.

El hombre termina el ciclo sensible; es la inteligencia del mundo sensible, al cual completa y corona. Por eso hay una integridad entre el hombre y la tierra, y tan profunda que es trascendental, es decir, hay un depender esencial, natural, que está en el orden de la naturaleza.

Lo primero que alcanzamos es la esencia de las cosas corpóreas; después, por analogía, nos elevamos a las esencias espirituales hasta Dios.

Estas son las dos vías o modos de conocimiento del hombre: la de la abstracción, por la cual nos apoderamos de la esencia de las cosas inferiores, que se completa con la vía de la analogía.

De este modo, toda criatura termina y se perfecciona en la inteligencia, porque es allí donde el ser encuentra al ser.

No nos damos cuenta hasta qué punto la tierra es muda y opaca sin el hombre; hasta qué punto el hombre está iluminando a la tierra, a pesar de las tinieblas en que él mismo está sumergido.

El hombre da sentido a la tierra, porque es la inteligencia de la tierra.

No conocemos nuestra responsabilidad tremenda de dar la última forma a la tierra, de nombrarla. Estamos en el lugar del Verbo, del Hijo de Dios.

Y prosiguiendo la reflexión, no habiendo inteligencia de las cosas de la tierra, no hay amor por ellas; por eso la tierra hoy es un yermo, por eso no hay amor en la tierra, porque no existe la penetración sutil del conocimiento para aprehender la augusta luz que está dando el ser a cada cosa.

La tierra tiene relación trascendental con el hombre; la tierra, toda ella, está hecha en una vehemente vocación del hombre; lo cual lleva a San Pablo a decir aquellas palabras magníficas: Hasta las criaturas irracionales están como con dolores de parto aguardando el advenimiento de los hijos de Dios. ¿Y por qué esto? Porque contra su voluntad están violentadas, por la ilusión de la esperanza que el hombre ha puesto en ellas.

Por lo tanto, la salvación del hombre va a ser la liberación de la tierra.

Hoy la tierra está violentada por su cabeza, está padeciendo también el desorden tremendo del pecado del hombre, que le exige a las criaturas lo que ellas no pueden dar.

Existe una relación profunda entre el hombre y la tierra; porque, si bien la tierra lo hace al hombre y le entrega todas las riquezas, los tesoros inagotables de sus esencias, el hombre responde hacia la tierra dándole nombre: el hombre es el verbo de la tierra, es la epifanía de la tierra.

Debemos percatarnos de esta iluminación. Estas esencias de las criaturas se van dando por minucias y por accidentes sucesivos, y nunca manifiestan simultánea e instantáneamente toda su esencia. Quedaríamos deslumbrados si la manifestasen de este modo.