EN HONOR A LA VERDAD

¿El poder judicial de Cristo se extiende a los Ángeles?
SÍ
Fundamento Teológico
Santo Tomás
Suma Teológica
III Parte
Cuestión 59
Artículo 6
Objeciones por las que parece que el poder judicial de Cristo no se extiende a los Ángeles:
1ª. Los Ángeles, tanto los buenos como los malos, fueron juzgados desde el principio del mundo, cuando, cayendo unos en el pecado, otros fueron confirmados en la bienaventuranza. Ahora bien, los que han sido juzgados, no necesitan ser juzgados de nuevo. Luego el poder judicial de Cristo no se extiende a los Ángeles.
2ª. No pertenece a la misma persona juzgar y ser juzgado. Pero los Ángeles vendrán con Cristo para juzgar, según aquellas palabras de Mt., 25, 31: Cuando el Hijo del hombre venga en su gloria, y todos sus ángeles con Él. Luego parece que los Ángeles no han de ser juzgados por Cristo.
3ª. Los Ángeles son superiores a las demás criaturas. Por consiguiente, si Cristo es juez no sólo de los hombres sino también de los Ángeles, por igual motivo será juez de todas las criaturas. Esto parece que es falso, por ser propio de la providencia de Dios; de donde se dice en Job 34, 13: ¿A qué otro constituyó sobre la tierra? ¿O a quién puso sobre el orbe que hizo? Luego Cristo no es juez de los Ángeles.
Contra esto está lo que dice el Apóstol en I Cor 6, 3: ¿Acaso no sabéis que juzgaremos a los Ángeles? Pero los santos no juzgarán sino con la autoridad de Cristo. Luego con mayor motivo tendrá Cristo poder judicial sobre los Ángeles.
Respondo que los Ángeles están sometidos al poder judicial de Cristo, no sólo por razón de su naturaleza divina, en cuanto que es el Verbo de Dios, sino también por razón de su naturaleza humana.
Esto es evidente por tres motivos:
Primero, por la proximidad a Dios de la naturaleza asumida, porque, como se dice en Heb., 2, 16: Nunca tomó a los Ángeles, sino que tomó la descendencia de Abrahán. Y por tanto el alma de Cristo está más llena de la verdad del Verbo de Dios que cualquiera de los Ángeles. Por lo cual también ilumina a los Ángeles, como dice Dionisio. De donde tiene poder para juzgarles.
Segundo, porque, mediante la humildad de la pasión, el alma de Cristo mereció ser exaltada por encima de los Ángeles, de manera que como se dice en Flp., 2, 10, al nombre de Jesús se doble toda rodilla en el cielo, en la tierra y en los abismos. Y, por tanto, Cristo tiene poder judicial sobre los Ángeles buenos y malos. En señal de lo cual se dice en Ap., 7, 11 que todos los Ángeles estaban en pie alrededor del trono.
Tercero, por razón de los ministerios que cumplen acerca de los hombres, de los cuales Cristo es cabeza de un modo especial. Por lo que, en Heb., 1, 14, se dice: Todos son espíritus administradores, enviados para un servicio en favor de aquellos que reciben la herencia de la salvación.
Están, pues, sometidos al juicio de Cristo:
Primero, por razón de los servicios que realizan. Tales servicios se cumplen también por medio de Cristo hombre, al que los Ángeles servían, como se dice en Mt., 4, 15; y a quien los demonios pedían que los enviase a los puercos, como se lee en Mt., 8, 31.
Segundo, en cuanto a los otros premios accidentales de los Ángeles buenos, que son los gozos que disfrutan por la salvación de los hombres, conforme a aquellas palabras de Lc., 15, 10: Los Ángeles de Dios gozan por un pecador que hace penitencia. Y también en cuanto a las penas accidentales de los demonios, con que son atormentados aquí o en el infierno. Y esto pertenece asimismo a Cristo hombre. Por lo que en Mc., 1, 24 se dice que el demonio gritó: ¿Qué hay entre ti y nosotros, Jesús Nazareno? ¿Has venido a perdernos?
Tercero, en cuanto al premio esencial de los Ángeles bienaventurados, que es la bienaventuranza eterna; y también en cuanto a la pena esencial de los ángeles malos, que es la condenación eterna. Pero esto lo realizó Cristo, como Verbo de Dios, desde el principio del mundo.
Respuesta a las objeciones:
1ª. Esa dificultad proviene del juicio sobre el premio esencial y sobre la pena principal.
2ª. Como escribe Agustín, aunque el espiritual juzgue de todas las cosas, él es juzgado, no obstante, por la misma verdad. Y, por este motivo, aunque los Ángeles, por ser espirituales, juzguen, son juzgados por Cristo, en cuanto que Él es la verdad.
3ª. Cristo tiene poder judicial no sólo sobre los Ángeles, sino también sobre la administración de todas las criaturas. Si, como dice Agustín, los seres inferiores son gobernados con cierto orden por Dios mediante los superiores, es preciso decir que todas las cosas son gobernadas por el alma de Cristo, que está por encima de todas las criaturas. Por lo cual también dice el Apóstol en Heb., 2, 5: Dios no sometió a los Ángeles el mundo venidero, esto es, el mundo sujeto a aquel de quien hablamos, es decir, Cristo. Y, sin embargo, no por esto constituyó Dios a otro sobre la tierra. Porque uno mismo es Dios y el hombre Jesucristo el Señor.
De un total de 60 respuestas:
39 contestaron SI
21 contestaron NO
0 contesto OTRO
Según esta estadística la mayoría contestó CORRECTAMENTE.
Insistimos en la importancia de conocer la doctrina de nuestra Iglesia para conservar intacta nuestra fe como nos ha sido mandado por Nuestro Señor y, de esta manera, no correr el riesgo de ser engañados por los errores, que pueden llevarnos a una eternidad sin Dios.
