Jesús yace en el pesebre, pero lleva las riendas del gobierno del mundo; toma el pecho, y alimenta a los ángeles; está envuelto en pañales, y nos viste a nosotros de inmortalidad; está mamando, y lo adoran; no halló lugar en la posada, y Él fabrica templos suyos en los corazones de los creyentes. Para que se hiciera fuerte la debilidad, se hizo débil la fortaleza… Así encendemos nuestra caridad para que lleguemos a la eternidad.
San Agustín

Acerquémonos, pues, con amor al Pesebre del Niño Jesús. Contemplémosle en ese humilde lecho, ocupado por completo en nuestra felicidad. Démosle gracias, bendigámosle por su tierno amor y amemos a ese Dios que ha sido el primero en amarnos.
Feliz y Santa Navidad a todos nuestros lectores y sus familias de parte del equipo de Radio Cristiandad.
