CONTEMPLATIVOS EN ACCIÓN

Servidumbre
Servirte a ti, Señor, es la alegría
del justo, del creyente, del honrado,
es la dicha del bienaventurado
que humilde y fiel obra a la luz del día;
es recibir tu pan de cada día
con agradecimiento renovado
y hacer de lo divino y lo sagrado
el hábito del alma que porfía.
Servirte a ti es costumbre del piadoso
que, unido a tu divina voluntad,
halla en tu cruz su más preciado arcano
y como peregrino jubiloso
remonta el vuelo hacia la eternidad:
aspiración sublime del cristiano.
