RESPUESTA DE LA SEMANA

EN HONOR A LA VERDAD

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¿Debe atribuirse especialmente a Jesucristo el poder judicial?

Fundamento Teológico

Santo Tomás

Suma Teológica

III Parte

Cuestión 59

Artículo 1

Objeciones por las que parece que el poder judicial no debe atribuirse especialmente a Cristo.

1ª. El juicio de los otros parece que pertenece al señor de los mismos; de donde, en Rom 14, 4, se dice: ¿Quién eres tú para juzgar al criado ajeno? Ahora bien, el ser Señor de las criaturas es común a toda la Trinidad. Luego el poder judicial no debe atribuirse especialmente a Cristo.

2ª. En Dan 7, 9 se dice: El Anciano de días se sentó; y después se añade: se sentó para juagar y se abrieron los libros. Pero por el Anciano de días se entiende el Padre, porque, como dice Hilario , en el Padre se asienta la eternidad. Luego el poder judicial debe atribuirse más al Padre que al Hijo.

3ª. Parece que el juzgar pertenece al mismo que compete el argüir. Pero el argüir pertenece al Espíritu Santo, puesto que el Señor, en Jn 16, 8, dice: Cuando venga aquél, es a saber, el Espíritu Santo, argüirá al mundo de pecado, de justicia y de juicio. Luego el poder judicial debe atribuirse más al Espíritu Santo que a Cristo.

Contra esto está lo que en Act 10, 42 se dice de Cristo: Este es el que ha sido constituido por Dios juez de vivos y muertos.

Respondo que el juicio requiere tres cosas:

Primero, el poder de corregir a los súbditos; por lo cual se dice en Eclo 7, 6: No quieras buscar ser hecho juez a no ser que cuentes con fuerzas para reprimir la iniquidad.

Segundo, el celo de la rectitud, con el fin de que uno no emita juicio por odio o por envidia sino por amor de la justicia, según aquellas palabras de Prov 3, 12: El Señor corrige al que ama; y se complace en él como un padre en su hijo.

Tercero, la sabiduría, en cuya virtud se forma el juicio; de donde en Eclo 10, 1 se dice: El juez sabio juagará a su pueblo.

Los dos primeros requisitos son necesarios antes del juicio; sin embargo, la forma del juicio radica propiamente en el tercero, porque la norma del juicio es la ley de la sabiduría o de la verdad, conforme a la cual se emite el juicio.

Y por ser el Hijo la Sabiduría engendrada, y la Verdad que procede del Padre y que le representa perfectamente, por eso el poder judicial se atribuye al Hijo con toda propiedad. De donde dice Agustín, en De Vera Relig. : Esta es la Verdad inmutable, llamada justamente la ley de todas las artes, y el arte del Artífice omnipotente. Pues, como nosotros y todos los seres racionales juagamos con rectitud y conforme a verdad de las cosas inferiores, así sólo juzga de nosotros la misma Verdad, cuando nos unimos a ella. Pero de ella no juzga ni el Padre, pues no es aquélla menor que éste. Y, por este motivo, lo que juzga el Padre, lo juzga por medio de ella. Y después concluye: El Padre, pues, no juzga a nadie, sino que ha entregado al Hijo todo juicio.

Respuesta a  las objeciones:

1ª. Ese argumento prueba que el poder judicial es común a toda la Trinidad; lo cual es cierto. No obstante, por una cierta apropiación, el poder judicial se atribuye al Hijo, como se acaba de decir (en la sol.).

2ª. Como escribe Agustín en VI De Trin., la eternidad se atribuye al Padre por su título de principio, lo cual va implicado también en el concepto de eternidad. En ese lugar dice asimismo Agustín que el Hijo es el arte del Padre. Así pues, la potestad de juzgar se atribuye al Padre en cuanto que es principio del Hijo; pero la razón misma del juicio se atribuye al Hijo, por ser el arte y la sabiduría del Padre; de manera que, como el Padre hizo todas las cosas por su Hijo por ser su arte, así también juzga todas las cosas por medio de su Hijo, por ser éste su sabiduría y su verdad. Y esto se da a entender en Daniel, donde primero se dice que el Anciano de días se sentó (Dan 7, 9), y luego se añade (v.13-14) que el Hijo del hombre llegó hasta el Anciano de días, y éste le dio el poder, el honor y el reino. Con esto se da a entender que la autoridad de juzgar reside en el Padre, de quien el Hijo recibe el poder de juzgar.

3ª. Como escribe Agustín, In loann. , Cristo dijo que el Espíritu Santo argüirá al mundo de pecado, así como si dijera: El derramará la caridad en vuestros corazones. Así pues, echado el temor de vuestros corazones, gozaréis de libertad para argüir. Por consiguiente, el juicio se atribuye al Espíritu Santo, no bajo la razón de juicio, sino por la inclinación a juzgar que tienen los hombres.

De un total de 76 respuestas:
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Según esta estadística la mayoría contestó CORRECTAMENTE .

Insistimos en la importancia de conocer la doctrina de nuestra Iglesia para conservar intacta nuestra fe como nos ha sido mandado por Nuestro Señor y, de esta manera, no correr el riesgo de ser engañados por los errores, que pueden llevarnos a una eternidad sin Dios.