ESTEBAN SANCHEZ MALAGON: LA IGLESIA BERGOGLIANA DEL ANTICRISTO UN CATOLICISMO APOCRIFO

LA IGLESIA BERGOGLIANA DEL ANTICRISTO

UN CATOLICISMO APÓCRIFO

Entre los postulados de Decimejorge, que favorecen con más o menos descaro la tesis de la coexistencia benévola con el error y la iniquidad; se plantea, como punto clave de toda ideología, de toda la acción individual y colectiva, el hecho tangible, incuestionable, abrumador, de que un NUEVO MUNDO está desarrollándose y manifestándose con caracteres profundamente diabólicos.

Admitiendo, como no podemos menos admitir, las insospechadas y abrumadoras sorpresas científicas, técnicas, sociales, económicas y, por supuesto, religiosas que hemos sufrido los últimos 70 años, nos queda, sin embargo, por investigar cuáles han sido las causas, los principios motores, los elementos determinantes de esta universal transformación.

¿Han sido una evolución inmanente y misteriosa de las leyes las que han provocado y acelerado esa vorágine, esa metamorfosis integral, que nos está haciendo perder de vista los contornos precisos y definidos de la verdad y del error?

¿Fueron las dos guerras mundiales pasadas con sus apocalípticas consecuencias, de ruinas humeantes, las que han precipitado ese dinamismo incontrolado que lleva al mundo hacia imprevisto e imprevisible porvenir?

¿O es una fuerza satánica dirigida, perfectamente controlada, sostenida y difundida, como tentáculos de un pulpo devorador, que emanan de un centro único, la mafia judeo-masónica internacional, que, mediante un programa diabólico, con habilidad, con recursos monetarios inagotables, con tenacidad infatigable y con la colaboración decidida de un clero traidor y corrompido, están concretando eficazmente el naufragio de todas nuestras libertades, de todos nuestros derechos, de todo lo más sagrado que teníamos, para implantar después la UNIVERSAL ESCLAVITUD, bajo la férula inclemente del Anticristo?

¿O son, acaso, las tres cosas?

Esa inestabilidad, ese constante movimiento, esa confusión, esa APOSTASÍA, ese caótico dinamismo nos está indicando no una transformación prevista y querida por la Divina Providencia, sino el establecimiento de este Nuevo Orden, permitido por la Providencia Divina, en el que se están viendo cumplidas las utópicas promesas de la Revolución, síntomas gravísimos de una enfermedad mortal que sufre el mundo en otros tiempos cristiano, un desequilibrio catastrófico que destruyó la “Civitas Dei” y que amenaza nuestra propia existencia.

Cuenta en sus anécdotas el canónigo George Panneton, qué entabló una conversación con Mefistófeles (demonio de alto rango). Este le decía: “Me he esforzado también por destruir la creación… me he servido de mis amigos artistas para grabar mis muecas en las artes, en la arquitectura, en la poesía y en la música, he embotado la inteligencia de los hombres que, abandonados a su necedad, me adoran bajo mi mascara moderna. Como lo dijo vuestro Salomón en medio de mil mujeres, el número de los imbéciles es infinito”.

Hoy, en este siglo XXI, nos encontramos con dos clases de Evangelios con dos catolicismos uno Auténtico y otro Apócrifo, el que enseño la Santa Madre Iglesia por veinte siglos y el que proviene de la pacha mama, “la Diabla Madre Tierra”, o sea, la del falso profeta disfrazado con piel de oveja más por dentro es un Lobo Rapaz (Mt. VII, 15).

Sí, un Pseudo catolicismo, lleno de vigor y de vida, jovial, fuerte, alegre, y un Catolicismo reducido a su mínima expresión.

TOTAL: Un catolicismo apócrifo, espúreo, falsificado, camuflado, catolicismo artificial con sabor al Anticristo, catolicismo que va abriendo “nuevos caminos”, catolicismo que nos presenta un Cristo que no es el verdadero, que no es el verdadero del que nos habla el Evangelio y que murió en una Cruz.

Este catolicismo, que corroe y destruye al mismo Jesucristo, si no pregunten a Escalfari lo que sale de la boca del Dragón. “Y todo espíritu —dice San Juan— que destruye a Jesús (“qui solvit Jesum”) no es de Dios, antes ES el Anticristo de quien tenéis oído que viene y ya está en el mundo”. (I Juan IV, 3).

Catolicismo, en fin, que juega mañosamente con lo ambiguo y lo equívoco, que es a la vez “comprensivo”, “asequible”, “conciliador” y “simpático”, catolicismo humanista, o, mejor dicho, que quiere divinizar lo humano, en el fondo, un catolicismo naturalista y ecologista, y sabemos que del ecologismo al luciferismo hay un solo paso.

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La simpática tiara bergogliana

El Evangelio de la trascendencia ha muerto, para dar paso al “evangelio de la encarnación” donde, según Bergoglio, Jesús deja de ser Dios para convertirse en puro hombre.

Se enaltece todo lo que pertenece al bando contrario, mientras se rebaja y se ridiculiza, como ya superado, todo lo que pertenece al nuestro, han llegado a alturas insospechadas de atacar el Santo Rosario, el Via Crucis, la devoción al Sagrado Corazón de Jesús etc., etc…; unas veces abierta y otras solapadamente. ¡Que abuso! Es el pecado disfrazado de virtud, el error de verdad, lo profano de sagrado; y el mundo aplaude satisfecho a un catolicismo nada exigente; ya lo decía el Apóstol: “Porque vendrá el tiempo en que no soportarán más la sana doctrina, antes bien con prurito de oír se amontonarán maestros con arreglo a sus concupiscencias. Apartarán de la verdad el oído, pero se volverán a las fábulas”. (II Tim., IV, 4).

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*Contaminar y sobreexplotar la tierra «pecados contra Dios»

Pero, hoy se da otro golpe a Jesucristo y a su Ley, oficializar los “pecados ecológicos”, que están contemplados en su agenda Revolucionaria desde hace tres décadas… ¡Sí!, en 1989 el patriarca ecuménico Dimitrios publicó una “encíclica” advirtiendo “de la seriedad de la cuestión ecológica y de sus implicaciones teológicas y espirituales”. El metropolitano también afirmó en 2015 que ve en Laudato sí una importante dimensión ecuménica “que plantea a todos los cristianos divididos una tarea común que deben enfrentar juntos”. Vivimos en una época (ha explicado) con problemas existenciales fundamentales que superan nuestras divisiones tradicionales y las relativizan casi hasta el punto de la extinción.

De este modo, ha invitado a pensar sobre lo que está sucediendo en Oriente Medio. “¿Los que persiguen a los cristianos les preguntan a qué iglesia o a qué confesión pertenecen?”, se ha cuestionado. “La unidad de los cristianos en estos casos se realiza por la persecución y la sangre: es un ecumenismo del martirio”, ha subrayado el metropolitano.

(Nota: Esto no es nuevo, es de rancia data; en una noticia publicada en el periódico “el Sol de México” el 2 de agosto de 1969 decía: KAMPALA 2 de agosto- El Santo Padre hizo el día de hoy un apasionado llamado a la cooperación interconfesional al hacer referencia que el 3 de junio de 1886, 12 católicos y 10 protestantes murieron quemados en la hoguera por defender su fe cristiana…”).

Igualmente sucede “con la amenaza que representa para nosotros la crisis ecológica, trasciende nuestras divisiones tradicionales”. Por ello, ha explicado que “el peligro que enfrenta nuestra casa común, el planeta en que vivimos, está descrito en la encíclica (Laudato sí) de una forma que no deja dudas sobre el riesgo existencial al que nos enfrentamos”. El metropolitano ha advertido que este riesgo es común a todos nosotros, independientemente de nuestras identidades eclesiales o confesionales. Por tanto, “también debe ser común nuestro esfuerzo para evitar las consecuencias catastróficas de la situación actual”.

El representante ortodoxo subrayó que “la Iglesia debe ahora introducir en su enseñanza sobre el pecado, el pecado contra el medio ambiente, el pecado ecológico”.

Esto lo dijo en 2015 en la presentación de la pseudo encíclica Laudato Sí.

Por eso tenemos que resaltar lo que decía Jacinta, la vidente de Fátima, antes de morir, a la Madre que la cuidaba: “pongan atención al año 1972”…

Pasaron muchas cosas en ese año, pero principalmente dos que nos conciernen a nosotros.

  • La primera Cumbre de la Tierra realizada en Estocolmo (Suecia), del 5 al 16 de junio de 1972.
  • “Por alguna grieta de la Iglesia, el humo de Satanás entró en el templo de Dios”, el 29 de junio de 1972.

Como siempre primero el golpe político y luego el religioso

Presentan en el Vaticano las _las Tablas de la Ley_contra el cambio CLIMÁTICO

Actualicen su catequesis, MODERNISTAS, con los nuevos Diez Mandamientos contra el Cambio Climático:

No levantarás más centrales de carbón

No realizarás nuevas prospecciones de petróleo o gas

No cometerás ‘fracking’

Paralizarás todos los proyectos de construcción de oleoductos o gasoductos

No contribuirás a la deforestación

Te prepararás para el empleo exclusivo de coches eléctricos antes de 2030

Reducirás el consumo de carne (salvo la de insectos)

No invertirás en empresas o países responsables de la emisión de ‘gases de invernadero’

Demandarás judicialmente a los productores de petróleo

Conectarás con las energías renovables.

Y como esto es una parodia diabólica, todo se resumirá en uno: Amarás a la Pacha Mama sobre todas las cosas y al Anticristo como a ti mismo.

El Evangelio de la Cruz, la predicación de la Cruz, parece una necedad a los ojos de la falsa iglesia bergogliana, más para nosotros, los VERDADEROS FIELES, como decía Monseñor Lefebvre, es la Cruz la Virtud de Dios. “Yo, hermanos míos, cuando fui a vosotros a predicar, no fui con sublimes discursos ni sabiduría humana, puesto que no me he preciado de saber otra cosa entre vosotros sino a Jesucristo, y éste CRUCIFICADO” (I Cor II, 1.)

La Iglesia nuestra Madre, clama: ¡VIGILATE ET ORATE! No nos engañemos, no nos hagamos ilusiones, no nos dejemos seducir, después de un “largo camino” en las filas de la Tradición, por el espejismo de un catolicismo APÓCRIFO…

No hay dos Evangelios, ni los habrá nunca.

De la misma manera que no hay ni habrá dos Cristos, ni dos supuestos vicarios de Cristo, ni dos Iglesias, ni dos Catolicismos. Porque Cristo, dice San Pablo, es el mismo “heri”, hodie, ipse et in saecula”.

Nada de “rebajas” ni “componendas”.

Hoy, en el siglo del progresismo comunista, que se adueñará de la América hispana, hoy, como ayer y como mañana, seguirán siendo verdaderas y de tremenda actualidad las palabras de verdad: “Si alguno quiere venir en pos de Mí, niéguese a sí mismo, tome su cruz cada día y sígame”.

“Ego enim Dominus, et non mutor” (Malaquías, III, 6)