MODELOS DE VIDA Y ESPERANZA EN LA GLORIA

Por la fe hicieron los Santos maravillas, sufrieron persecuciones, practicaron virtudes excelentes, y padecieron con heróica constancia todo género de adversidades. Y bien, ¿no tenemos nosotros la misma fe? ¿no profesamos La misma religión? Pues, ¿en qué consiste que seamos tan poco parecidos a ellos? ¿en qué consiste que imitemos tan poco sus ejemplos? Siguiendo un camino enteramente opuesto al que los Santos siguieron, ¿nos podemos racionalmente lisonjear de que llegaremos al mismo término? Una de dos, o los Santos hicieron demasiado, o nosotros no hacemos lo bastante para ser lo que ellos fueron. ¿Nos atreveremos a decir que los Santos hicieron demasiado para conseguir el cielo, para merecer la gloria, y para lograr la eterna felicidad que están gozando? Muy de otra manera discurrían ellos de lo que nosotros discurrimos; en la hora de la muerte, en aquel momento decisivo en que se miran las cosas como son, y en que de todas se hace el juicio que se debe, ninguno se arrepintió de haber hecho mucho, todos quisieran haber hecho mas, y no pocos temieron no haber hecho lo bastante.
Hoy nos encomendamos a:
San Juan Ante portam latinam.

A los 6 de mayo celebra la santa madre Iglesia la fiesta de san Juan Ante portam-latinam, y en ella un milagro maravilloso, que obro el Señor para honra, y gloria de su amado discípulo san Juan Evangelista; y fue de esta manera.
Después de Vespasiano y de Tito, que fueron emperadores modestísimos, sucedio Domiciano en el imperio, bien desemejante a Vespasiano su padre y a Tito su hermano, y movió la segunda persecución contra los cristianos, y los afligió sobremanera. Estaba a la sazón el gloriosísimo san Juan Evangelista en la ciudad de Efeso, gobernando todas las Iglesias de Asia, y alumbrando con su doctrina y vida celestial a todos los fieles: los cuales le miraban y reverenciaban como a un varón divino, apóstol y discípulo regalado del Señor, y como un oráculo y luz del mundo.
Fue preso por ocasión de la persecución de Domiciano, siendo ya de mucha edad ; y con grandes fatigas, pesadumbres y molestias llevado a Roma, donde por no querer obedecer a Domiciano, y adorar a los falsos dioses, fue condenado a ser echado en una tina de aceite hirviendo, para que con aquel tormento acabase su dichosa vida.
Señalose el día para hacer este sacrificio, que fue a los 6 de mayo del año del Señor de 92, y el lugar fuera de una puerta de la ciudad, que por salirse por ella a los pueblos de Lacio, y de aquí llamados latinos, se llamo y hasta hoy día se llama la puerta Latina.
Estuvo el senado presente a este espectáculo, al cual concurrió toda la ciudad por la gran fama del santo apóstol, y por su venerable ancianidad, y por la novedad del caso : y habiéndole primero azotado, como era costumbre de los romanos hacerlo con los que condenaban a muerte, le desnudaron y echaron en la tina de oleo hirviendo que allí tenían aparejada. Entro con grande alegría y seguridad, el glorioso evangelista, acordándose que Cristo nuestro Señor le había dicho a él y a su hermano Santiago, que beberían el cáliz de su pasión: y considerando cuánto mas amargo y doloroso había sido
el de la cruz, que el mismo Señor había bebido por él, deseando de la manera que podía pagar aquel inestimable beneficio, y morir por amor del que por su amor había dado la vida, y por este camino llegará gozar de la buenaventurada y eterna.
Entrando en la tina el santo apóstol, el fuego perdió su fuerza, y el oleo que hervía, se convirtió en un roció del cielo, y los tormentos en refrigerio. Y para que se viese que todas las criaturas sirven al Criador, y la diferencia que hay entre el justo y el pecador, entre el cristiano y el pagano: atizando los ministros impíos el fuego, y echando leña para que ardiese mas; el mismo fuego hizo venganza de aquella crueldad, y a muchos de ellos abraso no haciendo lesión alguna al santo.
Salio san Juan de la tina mas puro y resplandeciente, y con mas vigor que había entrado, como suele salir el oro fino del crisol, con grande terror y espanto de los gentiles, consuelo y alegría de los fieles, e indignación del emperador: el cual le mando desterrar a una isla apartada que se llamaba Pathmos, y es una de las Sporades y no lejos de la isla de Candia, adonde fue llevado el glorioso evangelista, y tuvo en ella grandes revelaciones y regalos del Señor; y escribió el Apocalipsis, que, como dice san Geronimo, tiene tantos misterios como palabras, y tan profundos y encubiertos, que para explicarlos ha dado mucho en que entender a los mas altos ingenios y grandes letrados que ha tenido la Iglesia, y por mucho que se diga, siempre habrá mas que decir.
Estuvo san Juan Evangelista en este destierro hasta la muerte de Domiciano; y en este tiempo convirtió aquellos isleños de Pathmos y bárbaros, a la fe de Cristo nuestro Redentor. Y san Dionisio Areopagita le escribió una epístola, en la cual le dice que presto quedaría libre y se verían los dos, y san Juan tornaría de aquel destierro a Asia; porque así se lo había revelado el Señor , y así sucedió; porque luego que mataron en Roma a Domiciano por sus grandes vicios, con el aborrecimiento que todos le tenían, el senado deshizo todo cuanto él había hecho en su vida, y revoco sus decretos y condenaciones ; y con esto el santo Evangelista volvió de su destierro a Asia, y fue recibido de todos los cristianos como si viniera del cielo, mirándole como apóstol, y apóstol tan querido, del Señor, y como a profeta y mártir que había padecido por él, y a quien no había faltado la voluntad y ocasión de morir por Cristo, sino el efecto de la muerte que no le quiso conceder el Señor, para que escribiese después el sagrado Evangelio, y volase como águila a lo mas alto del cielo, y viese con la luz soberana y agudeza de su vista, a aquella generación eterna del Verbo, que nace siempre del Padre, y naciendo está en su pecho: y nos declarase como este mismo Verbo se había vestido de carne, y aparecido entre los hombres por los mismos hombres.
Y esto es lo que celebra hoy la Iglesia santa en fiesta de san Juan de Porta Latina, y hacen mención de este milagro Tertuliano y san Geronimo.
LEYENDA DE ORO
DR. JOSÉ PALAU
Leer el Santo Evangelio del día y catena aurea
