R.I.P.
24 – 2 – 2015
Judas Macabeo, habiendo recogido en una colecta que mandó hacer doce mil dracmas de plata, las envió a Jerusalén, a fin de que se ofreciese un sacrificio por los pecados de los difuntos, teniendo, como tenía, buenos y religiosos sentimientos acerca de la resurrección —pues si no esperara que los que habían muerto habían de resucitar, habría tenido por cosa superflua e inútil el rogar por los difuntos—, y porque consideraba que a los que habían muerto después de una vida piadosa, les estaba reservada una grande misericordia. Es, pues, un pensamiento santo y saludable el rogar por los difuntos, a fin de que sean libres de sus pecados. (Tomado de las Misas de los Difuntos; II Libro de los Macabeos, capítulo XII).

Rogando por el alma de nuestro querido Fabián, agradecemos todas las oraciones que se han ofrecido, así como las demostraciones de condolencias.
