RESPUESTA DE LA SEMANA

EN HONOR A LA VERDAD

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¿Quiere Dios el mal del pecado?

 

Respuesta

NO

Fundamento teológico

SANTO TOMÁS DE AQUINO

Suma Teológica

I Parte

Cuestión 19

Artículo 9

Objeciones por las que parece que Dios quiere las cosas malas:

1ª Dios quiere todo lo bueno que sucede; y es bueno que haya cosas malas: Aunque las cosas que son malas, en cuanto son malas, no sean buenas; sin embargo es bueno que haya, no solamente cosas buenas, sino también malas. Luego Dios quiere las cosas malas.

2ª Dionisio dice que el mal coopera o concurre a la perfección del todo, esto es, del universo; y San Agustín amplía el pensamiento diciendo: La universalidad de todos los seres produce una admirable armonía, en la cual aun lo que se llama mal, bien ordenado y colocado en el punto conveniente, hace resaltar más y más por el contraste de lo bueno; de modo que sea más agradable y digno de alabanza en su comparación con lo malo: Dios quiere todo lo que contribuye a la perfección y a la belleza del universo, puesto que esto es lo que principalmente se propone de todas las criaturas. Luego Dios quiere las cosas malas.

Que el mal sea hecho y que el mal no sea hecho, he aquí dos cosas contradictoriamente opuestas. Pero Dios no quiere que no se haga el mal; pues, realizándose ciertos males, su voluntad no siempre sería cumplida. Luego Dios quiere que se haga el mal.

Contra esto está que San Agustín dice: Ningún hombre sabio quisiera ser el autor de la degradación de su semejante, y Dios es de más noble condición que todo hombre sabio; por lo cual, menos admisible es que Dios sea el autor de la depravación de un ser cualquiera; sin embargo, es autor de algo que se hace el que quiere que se haga. Según esto, nadie se pervierte porque Dios así lo quiera. En efecto, es sabido que cualquier mal hace peor al hombre. Luego Dios no quiere el mal.

Respondo que, siendo la razón del bien lo que constituye la naturaleza de lo apetecible, y el mal opuesto al bien; es imposible que el mal sea objeto del apetito natural, ni animal, ni intelectual, que es la voluntad.

Sin embargo, sucede que se apetece accidentalmente algún mal, como conducente a algún bien, y esto es harto notorio en cada uno de los apetitos.

En efecto, un agente natural cualquiera no aspira a la privación ni a la corrupción; sino a una forma, que lleva adjunta la privación de otra forma, y a la producción de una cosa, que es la corrupción de otra. Así el león, que mata al ciervo, no se propone más que alimentarse; y no le mata únicamente por matarle; igualmente el impúdico no mira en la deshonestidad más que el placer, al cual va unida la deformidad de la culpa.

El mal, pues, adjunto a un bien cualquiera es la privación de otro bien; y no se apetecería jamás el mal ni aun accidentalmente; si no se apeteciera el bien, con el cual va unido el mal, más vivamente que el bien, de que el mal nos priva.

Ahora pues, no hay bien que Dios estime en más que su bondad misma, aunque quiera a la verdad algún bien más que tal otro.

De donde resulta que no quiere Dios de manera alguna el mal del pecado, que destruye toda relación con su divina bondad; pero quiere el mal consistente en la imperfección de la naturaleza; o el mal que es un castigo, queriendo directamente algún bien, al que está unido; así quiere el castigo, porque quiere la justicia; y quiere que haya cosas que naturalmente se alteren, porque quiere mantener el orden de la naturaleza.

Respuesta a las objeciones:

1ª Según algunos, aunque Dios no quiera el mal, sin embargo quiere que el mal exista o se haga; porque, aunque el mal no sea bien, no obstante es bueno que el mal exista o sea haga. Pensaban de este modo, discurriendo que las cosas que son malas en sí mismas se ordenan a algún bien; y suponían que este orden se cifraba en que se dice que el mal existe o sucede. Pero no es aceptable esta fórmula: porque el mal no se ordena al bien por sí propio, sino accidentalmente; pues el bien que puede resultar del pecado, se halla fuera de la intención del pecador; como en la intención de los tiranos no entraba para nada la gloria con que han brillado los mártires por su paciencia. Por lo cual no puede decirse que esa relación al bien tenga lugar por lo que se dice, de que sea un bien el que exista o se ejecute el mal; porque no se juzga una cosa por lo que sólo le conviene accidentalmente, y sí por lo que le compete por su naturaleza.

2ª El mal no contribuye a la belleza y perfección del universo, sino accidentalmente, según lo dicho; y Dionisio, al decir que el mal coopera o concurre a la perfección del universo, no se sirve de esta frase, sino para obtener una inducción contra el absurdo contrapuesto.

3ª Bien que se contrapongan como contradictorias estas dos proposiciones, que el mal sea hecho y que el mal no sea hecho, no por eso querer que el mal sea hecho y querer que el mal no sea hecho son asimismo contradictorias, pues son ambas afirmativas. Luego, Dios ni quiere que el mal suceda, ni que no suceda. Lo que quiere es permitir que se haga, y esto es bueno.

De un total de 113 respuestas:
contestaron SI  
108 contestaron NO 
1 contestó OTRO 

Según esta estadística la mayoría contestó CORRECTAMENTE.-

Insistimos en la importancia de conocer la doctrina de nuestra Iglesia para conservar intacta nuestra fe como nos ha sido mandado por Nuestro Señor y, de esta manera, no correr el riesgo de ser engañados por los errores, que pueden llevarnos a una eternidad sin Dios.