RESPUESTA DE LA SEMANA

EN HONOR A LA VERDAD

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¿ Impone necesidad la voluntad de Dios a todas las cosas que ella quiere?

 

Respuesta

NO

Fundamento teológico

SANTO TOMÁS DE AQUINO

Suma Teológica

I Parte

Cuestión 19

Artículo 8

Objeciones por las que parece que la voluntad de Dios impone necesidad a las cosas por ella queridas:

1ª San Agustín dice: Nadie se salva, sino aquél que Dios ha querido que se salve; y, por lo tanto, es menester que le roguemos, para que quiera; puesto que si Él lo quiere, será necesario que así se verifique.

2ª Toda causa, que no se puede impedir, produce necesariamente su efecto; porque aun la naturaleza obra siempre lo mismo, si nada se le opone. No se puede impedir que se cumpla la voluntad de Dios; pues San Pablo ha dicho Rom., 9, 19: ¿Quién resiste a su voluntad? Luego, la voluntad de Dios impone necesidad a las cosas que ha querido.

3ª Todo lo que es necesario por algo antecedente, lo es en absoluto, como es necesario que el animal muera, porque está compuesto de elementos contrarios. Pero las criaturas se refieren a la voluntad divina como a algo anterior, de donde les proviene la necesidad, puesto que la proposición condicional siguiente es verdadera: Si Dios quiere una cosa, ella existe; y toda condición proposicional verdadera es necesaria. De donde se sigue que todo lo que Dios quiere, es absolutamente necesario.

Contra esto está que todo lo bueno que se hace, quiere Dios que se haga. Si, pues, su voluntad impusiese necesidad a las cosas que quiere, se seguiría que todas las cosas resultarían buenas por necesidad; lo cual destruye el libre albedrío, el consejo y otras cosas semejantes.

Respondo que la voluntad divina impone necesidad a ciertas cosas que quiere; mas no a todas.

Algunos han querido asignar como razón de esta diferencia las causas medias, fundándose en que las cosas que Dios hace mediante causas necesarias, son necesarias; y las que hace por causas contingentes, son contingentes. Mas este razonamiento no satisface por dos razones:

1º Porque el efecto de alguna causa primera es contingente por la interposición de una causa segunda, en razón a que es frustrado el efecto de aquélla por defecto de esta segunda causa, como el defecto de una planta hace ineficaz la virtud germinadora del sol; no hay, empero, defecto alguno de causa segunda capaz de impedir el efecto de la voluntad de Dios.

2º Porque, si la distinción entre lo contingente y lo necesario no se refiere más que a las causas segundas, se sigue que esto tiene lugar fuera de la intención y de la voluntad de Dios; lo cual repugna.

Y por lo tanto está mejor dicho que eso es debido a la eficacia de la voluntad divina; porque, cuando una causa es eficaz en su acción, el efecto se sigue, no solamente en cuanto a su existencia, sino aun en cuanto a su manera de realizarse o de ser; pues de la debilidad de la virtud activa fecundante proviene que el hijo nazca desemejante a su padre en los accidentes, que pertenecen a la manera de ser.

Mas, siendo la voluntad divina soberanamente eficaz, se sigue que no solamente lo que Dios quiere sucede, sino que además se efectúa de la manera como Él quiere que se haga.

Ahora bien, Dios quiere que algunas cosas se realicen necesariamente y otras de un modo contingente, a fin de que exista en las cosas el orden para complemento o perfección del universo. Por lo cual ha sometido ciertos efectos, que los produce necesariamente; y ha subordinado otros a causas contingentes defectibles, de las que suceden contingentes los efectos.

Por lo tanto, los efectos queridos por Dios no son contingentes porque lo son las causas próximas; sino que les asignó causas contingentes, porque quiso que contingentemente se produjeran o realizaran.

Respuesta a las objeciones:

1ª En estas palabras de San Agustín debe entenderse, no una necesidad absoluta, sino condicional; así pues es verdadera esta proposición condicional: Si Dios quiere esto, es necesario que esto sea o suceda.

2ª De aquello que nada se resiste a la voluntad de Dios, resulta que, no solamente se hace lo que quiere que se haga, sino que se hacen contingente o necesariamente las cosas, que Él quiere que así se hagan.

3ª Los seres posteriores tienen su necesidad de los anteriores conforme al modo de ser de éstos; por consiguiente las cosas que se hacen por la voluntad de Dios, son necesarias como Dios quiere que lo sean, es decir, o en absoluto o sólo condicionalmente; no son pues todas necesarias de una manera absoluta.

De un total de 60 respuestas:
48 contestaron SI  
12 contestaron NO

Según esta estadística la mayoría contestó INCORRECTAMENTE.

Insistimos en la importancia de conocer la doctrina de nuestra Iglesia para conservar intacta nuestra fe como nos ha sido mandado por Nuestro Señor y, de esta manera, no correr el riesgo de ser engañados por los errores, que pueden llevarnos a una eternidad sin Dios.