EN HONOR A LA VERDAD

¿Es la voluntad de Dios la causa de los seres?
Respuesta
SI
Fundamento teológico
SANTO TOMÁS DE AQUINO
Suma Teológica
I Parte
Cuestión 19
Artículo 4
Objeciones por las que parece que la voluntad de Dios no es la causa de las cosas:
1ª Dionisio dice que así como nuestro sol, sin razonar y sin preelección, sino que por su propio ser ilumina a todos los seres capaces de participar de su luz; del mismo modo el bien divino, por su propia esencia, irradia su bondad a todo lo que existe. Es así que todo lo que obra con voluntad obra con raciocinio y preelección; luego Dios no obra por su voluntad, y por consiguiente no es ella la causa de los seres.
2ª Lo que existe por su esencia es lo primero en cualquier orden; así la primera de todas las sustancias ígneas es lo que es el fuego por su esencia. Pero Dios es el primer agente, y como tal es agente por su esencia, que es su naturaleza; y así obra por su naturaleza, y no por su voluntad. Luego la voluntad divina no es causa de las cosas.
3ª Todo lo que es causa de una cosa, por lo que la constituye como tal, es causa por naturaleza y no por voluntad, como el fuego es la causa del calor, porque es cálido; pero el arquitecto es causa de la casa, porque quiere construirla. San Agustín dice que existimos porque Dios es bueno. Luego Dios es causa de los seres por su naturaleza, y no por su voluntad.
4ª Una sola cosa tiene sólo una causa; y la causa de las cosas creadas es la ciencia de Dios; luego la voluntad de Dios no debe ponerse como causa de las cosas.
Contra esto está que se ha dicho Sap. 11, 26: ¿Cómo podría permanecer cosa alguna, si Tú no hubieses querido?
Respondo que es necesario decir que la voluntad de Dios es la causa de los seres, y que Dios obra por su voluntad y no por necesidad de su naturaleza, como opinaron algunos.
Lo cual podemos demostrar de tres maneras:
Primero por el orden mismo de las causas agentes.
Pues, obrando la inteligencia y la naturaleza por un fin, es necesario que una inteligencia superior predetermine al agente natural el fin y los medios necesarios para el fin; como el arquero predetermina a la flecha su blanco y movimiento. Por consiguiente es necesario que el que obra con inteligencia y voluntad sea anterior al que obra por naturaleza; y, puesto que Dios es el primero en el orden de los agentes, debe obrar precisamente por su inteligencia y voluntad.
Segundo por la naturaleza del agente natural.
De él es propio producir un solo efecto; puesto que la naturaleza obra constantemente de un solo y mismo modo, a menos que se encuentre un obstáculo; y esto porque obra siempre según lo que ella es; de donde, mientras permanece como tal, no produce sino igual efecto; pues todo agente natural tiene determinado ser. Por consiguiente, no estando determinado el ser divino, sino que contiene en sí toda la perfección de ser; no es posible que obre por necesidad de naturaleza, a no ser en el caso de que produjese algún efecto indeterminado e infinito en su ser; lo que es imposible. No obra pues por necesidad de naturaleza, sino que todos los efectos determinados, de las cuales es causa, proceden de su infinita perfección, según la determinación de su voluntad e inteligencia.
Tercero por la disposición de los efectos en orden a la causa. Los efectos proceden de la causa, que los produce, según que preexisten en ella; porque todo agente produce su semejante. Pero los efectos preexisten en él a modo de inteligibles, y es así como proceden de él, y consiguientemente de una manera voluntaria; porque a la voluntad pertenece la propensión a ejecutar lo que la inteligencia ha concebido.
Luego la voluntad de Dios es la causa de los seres.
Respuesta a las objeciones:
1ª Dionisio no ha tenido la intención de excluir de Dios por esas palabras la elección en absoluto, sino relativamente, esto es, en cuanto no comunica su bondad a algunos seres solamente; y sí a todos; puesto que la elección importa cierta discreción.
2ª Siendo la esencia de Dios su entender y querer, por lo mismo que obra por su esencia, se deduce que obra por modo e inteligencia y voluntad.
3ª El bien es el objeto de la voluntad. Cuando se dice pues que existimos, porque Dios es bueno, esto significa que su bondad es el motivo, que le induce a querer todas las demás cosas, según lo dicho S.Th.I, q.2,a.2, al 2º
4ª Aun en nosotros un solo y mismo efecto tiene por causa la ciencia, como dirigiendo la inteligencia en la concepción de la forma de su obra, y la voluntad, como impetrando; porque la forma, tal como se halla sólo en la inteligencia, no es determinada a ser o no ser de hecho sino por la voluntad. Por lo cual el entendimiento especulativo nada tiene ver con la ejecución: la potencia es la causa ejecutora, porque designa el principio inmediato de la acción. Pero todo esto en Dios es una misma cosa.
De un total de 80 respuestas:
66 contestaron SI
13 contestaron NO
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Según esta estadística la mayoría contestó CORRECTAMENTE.
Insistimos en la importancia de conocer la doctrina de nuestra Iglesia para conservar intacta nuestra fe como nos ha sido mandado por Nuestro Señor y, de esta manera, no correr el riesgo de ser engañados por los errores, que pueden llevarnos a una eternidad sin Dios.
