MODELOS DE VIDA Y ESPERANZA EN LA GLORIA
Hoy nos encomendamos a:
SAN EXUPERIO, OBISPO Y CONFESOR.
Según la opinión más común nació este santo en Aquitania, y fue consagrado obispo de Tolosa después de la muerte de san Silvio. San Jerónimo, que estaba con él en correspondencia epistolar, habla siempre con elogio de sus cualidades y alaba principalmente su caridad para con los pobres.
«Sufre, dice el santo doctor, el hambre para alimentar a sus hermanos y se condena voluntariamente a toda clase de privaciones con el fin de atenderá las necesidades de los demás. La palidez de su rostro revela la austeridad de sus ayunos. Sin embargo, su pobreza le constituye verdaderamente rico. Esta pobreza era tal que se vio reducido a llevar el cuerpo del Señor en un canastillo de mimbres, y su sangre en un vaso de barro. Su caridad penetró
hasta la otra parte de los mares, pues hizo sentir sus efectos a los solitarios de Egipto.»
Durante su episcopado los vándalos, los suevos y los alanos causaron horribles estragos en las Galias, y la ternura con que el santo obispo acudía por todas partes a consolar aquellas desgracias arrancaba a San Jerónimo lágrimas de alegría.
Ignoramos el lugar y la época fija de su muerte, y sólo sabemos que vivía todavía el año 409, porque san Paulino de Nola, que escribía a la sazón, le cuenta entre los grandes obispos que ilustraban entonces la iglesia galicana.
Leyenda de oro
DR. José Palau

