MISTERIOS DE INIQUIDAD
Pío IX, de santa memoria, pronunció una solemne condenación contra el comunismo, confirmada después en el Syllabus. Dice textualmente en la Encíclica Qui pluribus: «[A esto tiende] la doctrina, totalmente contraria al derecho natural, del llamado comunismo; doctrina que, si se admitiera, llevaría a la radical subversión de los derechos, bienes y propiedades de todos y aun de la misma sociedad humana». Más tarde, un predecesor nuestro, de inmortal memoria, León XIII, en la Encíclica Quod Apostolici numeris, definió el comunismo como «mortal enfermedad que se infiltra por las articulaciones más íntimas de la sociedad humana, poniéndola en peligro de muerte».
CARTA ENCÍCLICA DIVINI REDEMPTORIS- PAPA PIO XI
CARTA ENCÍCLICA QUI PLURIBUS- PAPA PIO IX
CARTA ENCÍCLICA QUOD APOSTOLICI MUNERIS- PAPA LEON XIII

El Vaticano consuma la traición a los católicos chinos
EL VATICANO HA ANUNCIADO QUE ACABA DE ALCANZAR UN ACUERDO PROVISIONAL CON LA CHINA COMUNISTA. SI ESTE ACUERDO SE HACE PERMANENTE, EL PARTIDO COMUNISTA CONTROLARÁ A LA JERARQUÍA CATÓLICA CHINA.
Así lo da el comunicado de la Santa Sede:
En el marco de los contactos entre la Santa Sede y la República Popular de China, que están en curso desde hace tiempo para tratar cuestiones eclesiales de interés común y promover ulteriores relaciones de entendimiento, hoy, 22 de septiembre de 2018, se ha celebrado una reunión en Beijing entre Mons. Antoine Camilleri, Subsecretario de la Santa Sede para las Relaciones con los Estados, y S.E. el Sr. Wang Chao, Viceministro de Asuntos Exteriores de la República Popular de China, respectivamente Jefes de las delegaciones vaticana y china.
En el contexto de esta reunión, ambos representantes firmaron un Acuerdo Provisional sobre el nombramiento de los obispos.
El Acuerdo Provisional antes mencionado, que es fruto de un acercamiento gradual y recíproco, se estipula después de un largo proceso de delicadas negociaciones y prevé evaluaciones periódicas sobre su implementación. Trata del nombramiento de los Obispos, una cuestión de gran importancia para la vida de la Iglesia, y crea las condiciones para una colaboración más amplia a nivel bilateral.
La esperanza compartida es que este acuerdo fomente un proceso de diálogo institucional fructífero y con visión de futuro y contribuya positivamente a la vida de la Iglesia Católica en China, para el bien común del pueblo chino y para la paz en el mundo.
Debajo de toda esa palabrería, el acuerdo significa que, para conseguir el reconocimiento oficial de las autoridades vaticanas por parte de los comunistas chinos, la Iglesia reconoce la cismática y excomulgada Iglesia Patriótica China, creación del Partido Comunista, obliga a renunciar a obispos fieles para poner en su lugar a los cismáticos, y deja en manos de una tiranía activamente atea el control de la vida eclesial en China.
Con esto se cumplen los peores temores del cardenal Joseph Zen, arzobispo emérito de Hong Kong, expresados esta misma semana en una entrevista concedida a la agencia Reuters en la que llegó a pedir al Secretario de Estado vaticano, cardenal Pietro Parolin, que renuncie, dudando, además, de que su colega en el cardenalato mantenga la fe. “No creo que tenga fe”, aseguró Zen de Parolin. “Es solo un buen diplomático en un sentido muy secular y mundano”.
“Están entregando el rebaño en boca de los lobos. Es una traición increíble”, sentenció Zen.
