RESPUESTA DE LA SEMANA

EN HONOR A LA VERDAD

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¿Quiere Dios otras cosas distintas de sí mismo?

 

Respuesta

SI

Fundamento teológico

SANTO TOMÁS DE AQUINO

Suma Teológica

I Parte

Cuestión 19

Artículo 2

Objeciones por las que parece que Dios nada quiere fuera de sí mismo:

1ª Porque el querer de Dios es su mismo ser; pero Dios no es diferente de sí mismo. Luego no quiere otra cosa distinta de Él.

2ª El objeto querido mueve al sujeto que lo quiere, como lo apetecible al apetito. Luego, si Dios quiere algo distinto de sí mismo, su voluntad será movida por otro ser distinto de Él; lo cual es imposible.

3ª Cuando la voluntad de un ser encuentra en el objeto que quiere todo cuanto le basta, nada busca fuera de él. Es así que la bondad de Dios le basta, y su voluntad se encuentra satisfecha con ella. Luego Dios nos quiere otra cosa que a sí mismo.

4ª La voluntad multiplica sus actos en razón del número de objetos que ella quiere. Si pues Dios se quiere a sí propio, y además otras cosas fuera de Él, se deduce que los actos de su voluntad son múltiples, y por consiguiente lo es también su ser, que es su querer. Esto es imposible; luego nada quiere fuera de sí.

Contra esto está lo que dice el Apóstol en I Thes., 4, 3: esta es la voluntad de Dios, vuestra santificación.

Respondo que Dios, no sólo se quiere a sí mismo, sino también otras cosas diversas de Él.

En efecto, todo ser natural, no solamente tiene inclinación natural respecto de su bien propio, para adquirirlo, cuando no lo tiene, o reposar en él ya poseído; sino también a comunicarlo a otros seres, en cuanto le es posible.

Así vemos que todo agente, en cuanto es perfecto en acto, produce su semejante; e igualmente es de la esencia de la voluntad el comunicar a otros, en cuanto le es posible, el bien que uno posee; y con mayor razón es propio esto de la voluntad divina, de la cual procede por cierta semejanza toda perfección.

Luego, si las criaturas comunican a los demás seres su bondad en razón de su respectiva perfección; mucho más compete a la voluntad divina el comunicar por semejanza a otros seres su propio bien, según que es posible.

Dios quiere, pues, su propio ser, y quiere también las demás cosas: pero Él se quiere como fin, y a los demás seres como ordenados a este fin, por cuanto conviene a la bondad divina hacer partícipes de ella a otros seres.

Respuesta a las objeciones:

1ª Aunque el divino querer es realmente su ser, difiere sin embargo según la razón, es decir, según nuestro modo de entender y de significar; porque cuando yo digo que Dios existe, no hay en esto concepto alguno de relación, como cuando digo que Dios quiere; por consiguiente, aunque Dios no es otra cosa que Él mismo, quiere sin embargo alguna otra cosa distinta de sí mismo.

2ª En lo que queremos por un fin, este fin es él solo la razón de querer, y esto es lo que mueve la voluntad; lo cual se ve más claramente en las cosas, que queremos por el fin única o exclusivamente. Así el que quiere tomar una bebida amarga, no quiere en ella otra cosa que la salud, la cual es el único móvil de su voluntad; por el contrario el que toma una poción dulce, tómala no solamente por el fin de la salud sino también acaso por el pacer anejo a ella. Por consiguiente, puesto que Dios no quiere las demás cosas, sino en tanto que se relacionan con el fin, que es su bondad, no se deduce que su voluntad sea movida por otra cosa que por su misma bondad; y por lo mismo, así como, conociendo su esencia, conoce las cosas que no son en Él, de igual modo quiere otras cosas distintas de sí mismo, queriendo su propia bondad.

3ª De ser suficiente la bondad de Dios a su voluntad, no se deduce que Dios no quiera otra alguna cosa; sino solamente que nada quiere de lo cual no sea razón su misma bondad; así como la inteligencia divina, aunque es perfecta, por lo mismo que conoce su divina esencia, conoce no obstante en ella todos los demás seres.

4ª Así como la inteligencia divina es única, porque no ve muchas cosas sino en sola una; así la voluntad divina es una y simple, porque no quiere muchas cosas sino por una sola, que es su bondad.

De un total de 92 respuestas:
24 contestaron SI  
66 contestaron NO 
1 contestó OTRO 

Según esta estadística la mayoría contestó INCORRECTAMENTE.

Insistimos en la importancia de conocer la doctrina de nuestra Iglesia para conservar intacta nuestra fe como nos ha sido mandado por Nuestro Señor y, de esta manera, no correr el riesgo de ser engañados por los errores, que pueden llevarnos a una eternidad sin Dios.