NO MO: Otra desviación de la ideología de género

EL ASEDIO ENEMIGO

 

Segunda parte

nomo

 

“El lujurioso no busca la generación humana, sino el placer venéreo, que puede experimentarse sin realizar actos de los cuales se sigue la generación. Y esto es lo que se busca en el vicio contra naturaleza”.

Santo Tomás de Aquino

“Todo atentado de los cónyuges en el cumplimiento del acto conyugal o en el desarrollo de sus consecuencias naturales, atentado que tenga por fin privarlo de la fuerza a él inherente e impedir la procreación de una nueva vida, es inmoral; y ninguna ‘indicación’ o necesidad puede cambiar una acción intrínsecamente inmoral en un acto moral y lícito”.

S.S. Pío XI

“NO MO”, abreviatura de las palabras inglesas “no mother”, es la nueva tendencia feminista de mujeres que dicen “salir del closet” y plantear lo que hace 30 años no podían decir.
Estas mujeres, no quieren ser madres; y para lograr esto, pero pudiendo utilizar su cuerpo “a placer”, se hacen intervenir quirúrgicamente con la ligadura de trompas.

Ya hemos publicado algo respecto a este tema. Ver Aquí

Las NO MO están bien enmarcadas en las tres características de la ideología de género que son:

1ª- Ser un grupo minoritario (las mismas estadísticas hablan de un 5 % de mujeres NO MO, en España).

2ª- Echarle la culpa a la sociedad (como sistema patriarcal, como estado confesional, etc).

3ª-Victimizarse (sentirse excluidas y mal vistas, ser acosadas y sufrir el rechazo de otras mujeres).

Se agrupan mujeres de diferentes tendencias. Las hay activistas lgtb y por supuesto lesbianas, las hay anti abortistas y sus rivales, las hay jóvenes y maduras, y toda excusa les sirve para justificar su decisión.

Entre sus argumentos están:

No tener dinero, no querer esa responsabilidad, que sus carreras son más importantes, que tienen derecho a decidir su forma de vida y lo que hacen con su cuerpo.
No toleran que las llamen egoístas, probablemente porque es el adjetivo correcto para nombrarlas; y, como toda cuestión que viene del demonio, les repele cualquier cosa que tenga que ver con las normas morales y, sobre todo, si éstas provienen de la Iglesia.
Pero lo más grave es que descaradamente estén negando su propia naturaleza de MUJERES.

En el siguiente vídeo de “sin.filtros.com”, que entregaremos en tres partes, se las puede escuchar de primera mano. Aunque no es del todo imparcial y refleja una realidad de España, evidencia de una manera muy clara esta nueva ramificación feminista.
Para que quede claro que no estamos nada de acuerdo con estas “ligadas”, iremos publicando varios textos de Santo Tomás y del Magisterio de los Papas Pío XI y Pío XII. Los lectores tendrán a disposición el material necesario para combatir y refutar los errores de esta pobre gente.

Parte 2

 

LA ENSEÑANZA DE LA IGLESIA

Del Discurso de Pío XII
al Congreso de la Unión Católica Italiana de Obstétricas,
lunes 29 de octubre de 1951

Con frecuencia el niño no es deseado; peor aún, es temido. ¿Cómo podría en tales condiciones existir la prontitud para el deber? Aquí vuestro apostolado debe ejercitarse de una manera efectiva y eficaz: ante todo, negativamente, rehusando toda cooperación inmoral; y positivamente, dirigiendo vuestros delicados cuidados a disipar los prejuicios, las varias aprensiones o los pretextos pusilánimes, a alejar, cuanto os sea posible, los obstáculos, incluso exteriores, que puedan hacer penosa la aceptación de la maternidad.
¿En cuántos casos se recurre a vosotras para impedir la procreación y la conservación de esta vida, sin respeto alguno de los preceptos de orden moral? Obedecer a tales exigencias sería rebajar vuestro saber y vuestra habilidad, haciéndoos cómplices de una acción inmoral; sería pervertir vuestro apostolado. Este exige un tranquilo, pero categórico «no», que no permite transgredir la ley de Dios y el dictamen de la conciencia. Por eso vuestra profesión os obliga a tener un claro conocimiento de aquella ley divina de modo que la hagáis respetar, sin quedaros más aquí ni más allá de sus preceptos.

Nuestro Predecesor Pío XI, de feliz memoria, en su Encíclica Casti connubii, del 31 de diciembre de 1930, proclamó de nuevo solemnemente la ley fundamental del acto y de las relaciones conyugales: Que todo atentado de los cónyuges en el cumplimiento del acto conyugal o en el desarrollo de sus consecuencias naturales, atentado que tenga por fin privarlo de la fuerza a él inherente e impedir la procreación de una nueva vida, es inmoral; y ninguna «indicación» o necesidad puede cambiar una acción intrínsecamente inmoral en un acto moral y lícito.

Esta prescripción sigue en pleno vigor lo mismo hoy que ayer, y será igual mañana y siempre, porque no es un simple precepto de derecho humano, sino la expresión de una ley natural y divina.

Sean Nuestras palabras una norma segura para todos los casos en que vuestra profesión y vuestro apostolado exigen de vosotras una determinación clara y firme.

Sería mucho más que una simple falta de prontitud para el servicio de la vida si el atentado del hombre no fuera sólo contra un acto singular, sino que atacase al organismo mismo, con el fin de privarlo, por medio de la esterilización, de la facultad de procrear una nueva vida. También aquí tenéis para vuestra conducta interna y externa una clara norma en las enseñanzas de la Iglesia.

La esterilización directa —esto es, la que tiende, como medio o como fin, a hacer imposible la procreación— es una grave violación de la ley moral y, por lo tanto, ilícita.
Por eso, cuando, ahora hace un decenio, la esterilización comenzó a ser cada vez más ampliamente aplicada, la Santa Sede se vio en la necesidad de declarar expresa y públicamente que la esterilización directa, tanto perpetua como temporal, e igual del hombre que de la mujer, es ilícita en virtud de la ley natural, de la que la Iglesia misma, como bien sabéis, no tiene potestad de dispensar.

Oponeos, pues, por lo que a vosotras toca, en vuestro apostolado, a estas tendencias perversas y negadles vuestra cooperación.

Texto completo ver aquí

Y creó Dios al hombre a imagen suya; a imagen de Dios lo creó; varón y mujer los creó. Los bendijo Dios; y les dijo Dios: Sed fecundos y multiplicaos.

Génesis, 1, 27-28

Sin embargo, se salvará (la mujer) engendrando hijos, si con modestia permanece en fe y amor y santidad.

I Timoteo 2,15

La vocación de la mujer es la maternidad, que también puede extenderse, en sentido espiritual, a las almas que se entregan al apostolado o al servicio de los que sufren.

Nota de Mons J. Straubinger

Existe una determinada especie de lujuria en la que hay una razón de torpeza que hace que el acto venéreo sea malo.
Esto puede darse cuando se opone al mismo orden natural del acto venéreo apropiado a la especie humana, y entonces se llama vicio contra la naturaleza.
Esto puede suceder de varios modos.
Uno de ellos es cuando no se observa el modo natural de realizar el coito, sea porque se hace con un instrumento no debido o porque se emplean otras formas bestiales y monstruosas antinaturales.
El lujurioso no busca la generación humana, sino el placer venéreo, que puede experimentarse sin realizar actos de los cuales se sigue la generación. Y esto es lo que se busca en el vicio contra naturaleza.

Santo Tomás de Aquino,
El pecado contra la naturaleza,
Suma teológica, IIa-IIæ,
Cuestión 154, Artículo 11

Colaboración de JMC