ARGENTINA HUELE A AZUFRE.¿Esperaban otro resultado?

MISTERIOS DE INIQUIDAD

debate-despenalizacion-aborto-diputados-16

 

Hace unas horas la cámara argentina de diputados, luego de más de 20 horas de pantomima de demo-caca-cracia, dio media sanción al proyecto de legalización y despenalización del aborto. (Ahí tienen su democracia, los que todavía son parte de esa mentira y votan… caca…).

Más allá de una ajetreada semana, llena de adefesios con pañuelos verdes manifestándose de maneras indignas de una mujer o de un ser humano, con tomas ilegales de colegios, danzas “aborteras” rituales con gritos primitivos, círculos de hechizos llamándose “las hijas de las brujas que no pudieron quemar” y hasta defecando y otras “cosas” en iglesias, llenando los medios de consignas sin un solo argumento más que números ficticios de estadísticas anónimas, pidiendo un respeto que no saben dar y traspasando todo límite de la libertad del prójimo, el silencio del que está disfrazado de papa (¡aunque sea unas palabras para los de su secta, ya que ésta es su patria!)…, más allá de eso, no esperábamos otro resultado.

La agenda estaba marcada, y no es casualidad que hoy, 14 de junio, sea también el aniversario de la caída de Puerto Argentino.

No esperábamos otro resultado, porque (como venimos diciendo hace mucho), los medios con los que contamos no son proporcionados para intentar romper el asedio, sabiendo que los restos que conservamos, van a perecer.

Porque la batalla es llevada a cabo por una minoría, vigorosa y valiente ciertamente, pero humanamente impotente. El dispositivo revolucionario es inexpugnable.

Porque el enemigo ha tejido un asedio cerrado que, si bien es artificial, se impone de una manera absoluta. Las fuerzas contrarrevolucionarias son incesantemente neutralizadas, mutiladas y aniquiladas; y por tanto las fuerzas contrarrevolucionarias están constreñidas por los medios de la «legalidad» revolucionaria que, por añadidura, será cada día más rigurosa, reduciendo cada vez más nuestros medios de defensa.

Porque sabemos que es demasiado tarde para pretender del Estado apóstata el reconocimiento de los derechos de Jesucristo, para esperar del Estado sin Dios el reconocimiento de los derechos de Dios.

El misterio de iniquidad se muestra cada vez más; y esto nos da la única esperanza posible: el regreso de Nuestro Señor, está un poco más cerca.

Por la oración y la penitencia hagamos reparación a Nuestro Señor, previendo su dolor por tantas almas que se condenarán (votantes, madres asesinas), y por las almas de los abortados que no tendrán la oportunidad de gozar de su bienaventuranza; su dolor por esta sociedad que ni siquiera por instinto natural prefiere la continuación de la especie, sino el asesinato de sus hijos.

El aborto no se debate. Se condena y punto.