CLARA MALDOCENA: PATROCINIO DE NUESTRA SEÑORA

LA ARMADURA DE DIOS

LA VIRGEN MARÍA

Y SU PATRONATO EN EUROPA

NUESTRA SEÑORA DE MARIAZELL

Patrona de Austria

La Virgen apunta hacia el Niño

«Hagan lo que Él diga»

Mariazell, la Magna Mater Austriæ, Magna hungarorum Domina et Mater gentium slavorum (Gran Madre de Austria, Gran Señora de Hungría y Madre de los pueblos eslavos), la Magna Mater Europæ, se asienta en el corazón de unas de las últimas estribaciones de los Alpes orientales, en la verde región de la Estiria, entre hermosos y fértiles valles y montañas.

El Santuario de Mariazell, en los Alpes austríacos, es el más popular del centro de Europa. Recibe un millón de peregrinos al año.

Pueblo de Mariazell, tiene unos dos mil habitantes, está en el corazón de Austria, a unos 160 kilómetros al sudoeste de Viena. A 870 metros de altura.

Maria Zell es el principal santuario mariano de Austria, Hungría y Bohemia

En 1157 los monjes benedictinos fundaron este Santuario mariano. La primera celda la construyó un monje que llegó a aquella región para predicar el Evangelio y llevaba consigo una imagen de la Virgen con su Hijo.

En el siglo XIV se levantó sobre esta Celda de María, entonces románica en su primera factura, una Iglesia gótica, que entre 1644 y 1663 vino a convivir y coexistir con las reformas barrocas llevadas a cabo por el arquitecto Domenico Sciassia, quien además añadió en la fachada del templo una tercera torre ésta barroca a los dos torres góticas, ya existentes.

Respecto a la Fundación del Santuario, cuenta una Antigua leyenda que el Abad Otker, del Monasterio de San Lamberto envió hacia el año de 1157 a un monje de nombre Magnus a la región de Mariazell, que pertenecía al territorio propiedad del Monasterio.

A aquel monje se le encargó cuidar espiritualmente de los pobladores del lugar. Con autorización del Abad, llevó durante el viaje una estatua suya de la Virgen María con el Niño, tallada en madera de tilo.

En la noche del 21 de diciembre de 1157, Magnus caminaba por el bosque buscando un lugar para construir un monasterio. En su camino encontró una inmensa roca que le impedía el paso. Magnus se arrodilló a rezarle a la Virgen que lo guiara. El monje oyó un gran ruido y la roca se partió en dos, permitiéndole seguir su camino. En una rama junto a la roca Magnus dejó una pequeña estatua de madera de la Virgen. Poco después, junto con personas del área, construyó una pequeña capilla para la estatua y una celda monástica. Pronto se propagó la fama de la estatua milagrosa de la Virgen.

En el siglo XIII, el príncipe Enrique Ladislao de Moravia construyó la primera iglesia a la Virgen en agradecimiento a su curación.

Los húngaros estaban entre los primeros en peregrinar a Mariazell. Pronto siguieron peregrinos de Croacia, Slovakia, Bohemia, Alemania y otros países.

En 1335, Enrique I expandió la iglesia tras una cura milagrosa.

En 1363, Luis I de Hungría remplazó la iglesia con una más grande en agradecimiento por una victoria.

En 1377, Luis el Grande de Hungría, construyó la Capilla de las Gracias (Gnadenkappelle) en agradecimiento por la victoria sobre los invasores turcos. Allí se venera la estatua románica de la Virgen, envuelta siempre en un manto según la tradición.

En 1399, el Papa Bonifacio IX concedió la indulgencia plenaria para la semana después de la octava de la Asunción, que se tradujo para Mariazell en un gran aumento de las peregrinaciones al templo.

En 1643, Fernando III modificó el santuario en estilo barroco.

En 1699, Nuestra Señora de Mariazell recibía casi 400.000 peregrinos al año.

En 1907, 750º aniversario de la fundación del monasterio, el Papa San Pío X la constituyó Basílica Menor, y en 1908 la imagen de la Virgen, Nuestra Señora de Mariazell, recibió la corona papal.

La milagrosa imagen es una figura de madera 48 cm de alto. Nuestra Señora está sentada, con la mano derecha sostiene al Niño cerca de ella y con la mano izquierda le ofrece una pera, mientras que el Niño le ofrece una manzana.

Rupert von Deutz (1075-1129) en la historia de salvación vio a Eva relacionada con María y las frutas como representaciones del pecado y la redención.

En su comentario del Cantar de los Cantares escribe: “Que Él entre en mi jardín y coma de los frutos de mis árboles; no como Eva invitó a su compañero invito a mi Amado. Ella invitó a su compañero a comer la manzana que no poseía, y un fruto desconocido y prohibido. Invito a mi Amado a comer de los frutos no de árboles desconocidos sino de sus propios frutos, el fruto a que Él se refiere cuando dice: mi comida es hacer la voluntad de mi Padre“.

Entonces el fruto que María ofrece al Niños no es un fruto desconocido y prohibido que lleva al pecado, sino que es fruto de sus propios árboles: la pera es símbolo de la voluntad del Padre. Y el Niño ofrece una manzana, símbolo de la caída, redimida por Él, una súplica de redención.

La Imagen de la Madre de Dios en su estado original sólo puede ser vista tres veces en el año: el Viernes Santo, en el Nacimiento de Nuestra Señora (8 de septiembre) y el día de la fundación (21 de diciembre). El resto del año la Madre de Dios está revestida con un rico vestido del mismo color del tiempo litúrgico del año, con frecuencia adornado con un precioso lazo, piedras y perlas.

Marienkleider (Vestidos Marianos), también llamados Liebfrauenkleider (Los vestidos de Nuestra Señora), usualmente cosidos por las damas de la nobleza, han adornado esta milagrosa estatua desde el año 1500. Algunos han sido cosidos a manos por los benefactores en un material precioso tomado con frecuencia de sus vestidos de matrimonio. Con frecuencia las mujeres son movidas por el deseo de estar en contacto cercano con la estatua. La mayoría de los ornamentos usados hoy fueron hechos y ofrecidos en los siglos XIX y XX.

La imagen también tiene algunas coronas votivas, una para Nuestra Señora y una más pequeña para el Niño Jesús. En 1908 la estatua fue solemnemente coronada con una tiara bendecida por el Papa San Pío X, que fue donada por el Primado de Hungría, Cardenal Alexander Rudnay (1760–1831). Entre las coronas votivas más recientes se encuentran dos que fueron donadas por Otto y Regina von Hapsburg.