JORGE DORE- POESIA

CONTEMPLATIVOS EN ACCIÓN

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¡Oh Madre Dolorosa, que hoy contemplas un mundo
que exalta cual virtudes los más negros pecados
y a tantos de tus hijos con los brazos cruzados,
apáticos y enfermos de desamor profundo!

Es como si de nuevo más filosas espadas
traspasaran tu alma por culpa del desdén
de todos los que, obviando su deuda con el bien,
presumen de sus pobres lámparas apagadas.

¡Cuánto hemos permitido por vanos y triviales
ante un horror que crece cual negra levadura
por no abrirle los brazos a la única cura
capaz de liberarnos de todos nuestros males!

¡Asístenos, oh Madre! Venga una epifanía
de luz en nuestros pobres y secos corazones
que logre distanciarnos de mezquinas pasiones
y acabe para siempre con nuestra rebeldía.

Otórganos la gracia que disipa negruras,
la que brilla en los ojos del bienaventurado
que es todo aquel que busca servirte refugiado
bajo el bendito manto de tus santas dulzuras.

Concédenos amarte con un amor ferviente
y que, mediante el rezo de tu santo rosario,
podamos regalarte las rosas que a diario
alfombran tu camino y engalanan tu frente.

¡Oh Madre Dolorosa, que sigues padeciendo
–aun estando en el cielo–, por nuestra rebeldía:
haz que todas las cruces cargadas día a día
por nuestros pobres hombros, terminen floreciendo!