SAN ENRIQUE

MODELOS DE VIDA Y ESPERANZA EN LA GLORIA

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 Hoy nos encomendamos a:

San Enrique, o Erico, rey de Suecia

Fue hijo de Jezward, y se adquirió, por su buena conducta y por su casamiento con una hija del rey Ingo, tal estimación entre los suecos, que después de muerto el rey Smercher,
en 1141, le eligieron para sucederle, a pesar de los esfuerzos de los ostrogodos que querían entronizar a Cárlos, hijo del rey difunto. Después se reunieron las dos parcialidades en una, por la convención de que Enrique reinaría primero; que le sucedería Carlos, y que después de la muerte de estos dos príncipes, los descendientes de ambos reinarían sucesivamente.

Desde el principio de su reinado se gano Enrique el afecto de sus pueblos, manteniéndolos contra la insolencia de los grandes, no buscando enriquecerse, como habían hecho sus predecesores, y no queriendo aceptar mas que una parte de los derechos ordinarios de la corona. Destruyo, además, las leyes que contenían todavía algún resto de las abominaciones del paganismo, y publico otras llenas de sabiduría y bondad.

Los de Finlandia asolaban a la sazón la Suecia con sus piraterías, y seguían aun la religión pagana. Enrique les hizo ofrecer la paz, y añadió a estas ofertas algunas exhortaciones para que abrazasen la religión cristiana; pero habiendo menospreciado ambas cosas, marcho Enrique contra ellos y muy pronto les sometió a su obediencia.

El santo rey empleo en la conversión do estos pueblos a un obispo indiscreto, que
con su celo inmoderado provoco una sublevación tan grande, que el prelado perdió en ella la vida. Enrique no desmayo por esto: abrasado en fervor y caridad marcho en persona contra los sediciosos; apaciguo el tumulto, mando derribar los templos de los ídolos, y levanto muchas iglesias al Dios verdadero.

La obra de la conversión de aquellos pueblos se regularizo entonces; pero Enrique no logró el consuelo de ver la empresa finalizada, pues marchando contra unos sediciosos, a los cuales libro un combate sangriento, fue vencido y decapitado en Upsal, el día 18 de mayo del año 1162.

La Iglesia venera a este rey en el número de los mártires, por haber muerto de las manos airadas de los enemigos de la religión cristiana.

Leyenda de oro

DR. José Palau

Leer el Santo Evangelio del día  y catena aurea