EL ASEDIO ENEMIGO
DONDE NO REINA EL DIOS VERDADERO, REINA EL DEMONIO

“Vosotros sois hijos del diablo, y queréis cumplir los deseos de vuestro padre. Él fue homicida desde el principio, y no permaneció en la verdad, porque no hay nada de verdad en él. Cuando profiere la mentira, habla de lo propio, porque él es mentiroso y padre de la mentira.”
San Juan 8: 44
No es noticia nueva, pero ha resurgido en las redes sociales: el hallazgo concluido en 2016, de restos del que podría ser el mayor sacrificio de niños de la historia.
Este descubrimiento expone, una vez más, la gran mentira sobre los “sanguinarios y carniceros” conquistadores españoles y sus pobres víctimas, los “pueblos originarios”, como los marxistas culturales gustan llamarlos ya que, según ellos, se lo considera una manera políticamente correcta de referirse a estos, mientras que decirles “indios” es etnocentrista e impuesto por los colonizadores como manera de destruir su identidad.
¡Qué difícil se me hace imaginarme a Cortés o a Pizarro tramando semejante maña!
Ocurrió hace unos 550 años en Perú, donde arqueólogos descubrieron los restos de más de 140 niños y 200 llamas.

La mayoría de las víctimas del ritual tenían entre 8 y 12 años cuando murieron
El descubrimiento, que obligaría a revisar la historia de sacrificios humanos, ocurrió en un acantilado sobre el océano Pacífico, en la región norteña de La Libertad, una zona donde se expandió la civilización precolombina Chimú.
«Aunque se han registrado incidentes de sacrificios humanos entre los aztecas, los mayas y los incas en las crónicas españolas de la era colonial, y se han documentado en excavaciones científicas modernas, el descubrimiento de un evento de sacrificios de niños a gran escala en la poco conocida civilización precolombina Chimú es un hallazgo sin precedentes, no sólo en América, sino en todo el mundo», señaló National Geographic en su informe.

Un niño (izquierda) y una cría de llama (derecha), fueron parte de la matanza en forma de sacrificio.
Las investigaciones fueron realizadas por un equipo interdisciplinario internacional liderado por el explorador peruano Gabriel Prieto, de la Universidad Nacional de Trujillo, y John Verano, de la Universidad Tulane (EE.UU.).
Las excavaciones se remontan a 2011, cuando se encontraron los restos de 42 niños y 76 llamas en un templo de 3.500 años de antigüedad. Para cuando finalizaron en 2016, se habían descubierto en el sitio más de 140 restos de niños y 200 llamas jóvenes.

Arqueólogos durante los trabajos de excavación.
Pruebas con radiocarbono a sogas y textiles fecharon los objetos hallados en las tumbas entre los años 1400 y 1450.
El lugar de los sacrificios, señala la publicación, es conocido como Huanchaquito-Las Llamas y se halla a unos 300 metros sobre el nivel del mar en medio de un complejo de viviendas residenciales en expansión de Huanchaco, distrito vecino a Trujillo.
Les extrajeron el corazón
«Los restos esqueléticos de los niños y los animales muestran evidencias de cortes en el esternón, así como también dislocaciones de las costillas, lo que sugiere que el pecho de las víctimas se abrió y se separó, quizás para facilitar la extracción del corazón», detalla el informe. Los 140 niños sacrificados tenían edades que iban desde los 5 hasta los 14 años y, en el caso de las llamas, tenían menos de 18 meses de edad.

Durante la ceremonia, a muchos de los niños se les embadurnó el rostro con un pigmento rojo a base de cinabrio antes de que se les abriera el pecho, probablemente para quitarles el corazón. Las llamas de los sacrificios parecen haber tenido el mismo destino.
Los niños fueron enterrados mirando el mar y los animales hacia el este, donde están los Andes. Se trata de un sacrificio en forma de ritual, y es muy sistemático.
La civilización Chimú se extendió a lo largo de la costa peruana hasta el actual Ecuador. El año 1475 desapareció al ser conquistada por el imperio inca.
LOS SACRIFICIOS RITUALES

“Quien no está conmigo, está contra Mí, y quien no amontona conmigo, desparrama”.
San Mateo 12: 30
“Y si os parece mal servir a Yahvé, escoged hoy a quién queréis servir, si a los dioses a quienes sirvieron vuestros padres que habitaban más allá del río, o a los dioses de los amorreos, en cuya tierra habitáis. Mas yo y mi casa serviremos a Yahvé.”
Josué 24:15
Es imposible, no relacionar los sacrificios rituales humanos, de las culturas precolombinas o de otras culturas paganas a “dioses” que son el mismísimo demonio, con otros sacrificios rituales humanos que se cometieron posteriormente a lo largo de la historia.
La pérfida raza ha sido una de las que ha dejado mucho rastro en estas ceremonias de odio al cristianismo. La Iglesia ha querido, incluso, dejar el registro de estas víctimas elevándolas a la santidad, ya sea en el Martirologio Romano o en fiestas propias de ciertas comunidades (santos locales), podemos nombrar entre ellos a Santo Dominguito del val, San Cristóbal de la Guardia, Beato Andreas von Rinn, o Andrés de Inn, San Simón de Trento, San Hugo de Lincoln, San Guillermo de Norwich. (ver notas al pie).
Y en la actualidad, ya sin máscaras, llamándose brujos (como en Uganda) o por su verdadero nombre, los satanistas hacen otro tanto.

Pero la noticia de los sacrificios de niños también tiene un significado para estos tiempos.
Con la corrupción de la inocencia (que incluye todo lo que la ideología de género impone y de lo que hemos tratado en varios artículos), a los niños de alguna forma se les arranca el corazón. Se les quita el oso de peluche y se les dice no sólo que ahora son grandes, sino que serán usados como adultos.
Se les mata el alma, pero se los deja vivos.
Niños que terminan andando el mal camino por la vida o en las unidades de salud mental de los hospitales pediátricos públicos; niños abusados, prostituidos, confundidos en su sexo natural, con intentos de suicidio, que sienten culpa y repugnancia por algo de lo que no tienen responsabilidad pero que les ha tocado sufrir y para lo que ven el quitarse la vida como única salida. La sombra de la corrupción y la muerte puede verse en sus ojos.
Eso, queridos lectores, es satánico. Es un plan del infierno para sumir a la niñez en la desesperación. Y en la mayoría de los casos ni siquiera tienen las gracias del Bautismo.
Los niños eran la esperanza de la sociedad, su inocencia era un bálsamo que consolaba muchas veces la vida dura que le tocaba vivir a los padres. Sus caras alegres y sus clamores al Cielo arrebataban gracias para sus familias.
Hoy son muertos vivos, encerrados en mundos oscuros de trajes negros y música rock.
Hoy, cuando imperan “valores progresistas”, es común sacrificar los propios hijos por la carrera profesional o por ser parte del siglo y está bien visto. Dicen que es un derecho. Y los avances sociales se miden en pos de este sacrificio de las propias familias e hijos.
Esto nos demuestra, una vez más, que todas las civilizaciones y culturas son iguales cuando no tienen a Dios y que sólo hay un enemigo a combatir: el demonio.
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NOTAS
¿Qué es el PURIM?
La fiesta judía de Purim se festeja todos los años el 14 del mes hebreo de Adar (generalmente en el mes de Marzo del calendario secular) Se conmemora la salvación del pueblo judío del plan de Aman en la antigua Persia de “destruir, asesinar y aniquilar a todos los judíos, jóvenes y ancianos, mujeres y niños, en un solo día”.
El imperio Persa, en el siglo 4 AC se extendía sobre 127 países, y todos los judíos eran sus súbditos. Cuando el rey Asuero ejecuta a su mujer, la reina Vasti, por no acatar sus órdenes, se organiza un concurso de belleza para elegir a la nueva reina. Una joven judía, Ester, encuentra favor en sus ojos y se convierte en la nueva reina, pero se niega a revelar su identidad y origen.
Mientras tanto Aman, que odiaba a los hebreos, es nombrado primer ministro del imperio.
Mardoqueo el líder de los judíos (y tío de Ester), desafía la orden real y se niega a prosternarse frente a Aman. Este se enfurece y convence al rey para que decrete el exterminio de todos los judíos en el día 13 de Adar, fecha elegida en un sorteo realizado por Aman.
Mardoqueo agrupa a todos los judíos, convenciéndolos a arrepentirse, ayunar y orar a Dios. Mientras esto ocurre, Ester le solicita al rey que participe en un banquete realizado en su honor. En el banquete, Ester revela al rey su identidad judía. Aman es colgado, Mardoqueo es nombrado primer ministro en su lugar y un nuevo decreto es promulgado, se les permite a los judíos defenderse contra sus atacantes.
El 13 de Adar los judíos se movilizan y matan a muchos de sus enemigos. El día 14 de Adar descansan y celebran su triunfo.
En un artículo publicado por el diario del gobierno saudita Al-Riyadh, la columnista Dra. Umayma Ahmad Al-Jalahma de la Universidad del Rey Faisal en Al-Dammam , escribió sobre «La Festividad Judía de Purim.» A continuación presentamos extractos del artículo:
«La sangre humana de jóvenes No Judíos es un ingrediente especial en las festividades judías.»Decidí hablar acerca de la festividad judía de Purim, porque se festeja en el mes de marzo. Esta festividad tiene costumbres peligrosas que, sin duda, le horrorizarán y me disculpo si algún lector se ve afectado por esto.
Durante esta festividad, el judío debe preparar pasteles especiales, el relleno no solo es costoso sino también difícil de conseguir, y no se encuentra ni en los mercados locales ni en los internacionales.
Desafortunadamente, este relleno no puede omitirse ni substituirse con otra cosa. Para esta festividad, el pueblo judío debe conseguir sangre humana para que sus clérigos preparen los pasteles de la festividad. En otras palabras, ¡la práctica no puede realizarse como es debido si no se derrama sangre humana!
Esta festividad [Purim] comienza con un ayuno, el 13 de marzo, para recordar a la Judía Ester que prometió ayunar. La festividad continúa el 14 de marzo; durante la festividad, los judíos usan máscaras y disfraces y se divierten con alcohol, prostitución y adulterio. Esta festividad se conoce entre los historiadores musulmanes como la «Festividad de las Máscaras.
¿Cómo extraen los Judíos la sangre de sus jóvenes víctimas para usarla en sus pasteles para la festividad? La sangre se derrama de una forma especial. ¿Cómo?
Para esta festividad, la víctima debe de ser un adolescente maduro, obviamente, no-judío, o sea cristiano o musulmán. Su sangre se extrae y se seca hasta que se granula. El clérigo mezcla estos gránulos en la masa; también se pueden guardar para el año siguiente. En contraste, para la matanza de la Pascua Judía, de la que planeo escribir uno de estos días, se debe usar la sangre de niños cristianos y musulmanes menores de 10 años y el clérigo puede mezclar la sangre con la masa antes o después de deshidratarla.»
Ver al respecto el caso de los niños Schuessler y las hermanas Grimes (chicago 1955)
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La masacre que tuvo lugar en Persia, como consecuencia de lo planeado por Aman, es conmemorada hoy en día con un carnaval de disfraces y glotonería llamado «Fiesta del Purim», celebrado además con asesinatos encubiertos como formalidad ceremonial del festejo. 75.000 sirios, hombres, mujeres y niños murieron por solicitud de Ester… ¡Y ese es el motivo de festejo del Purim! Hoy, la sangre se sigue derramando como en aquella jornada.
ASESINATO RITUAL JUDIO. ARNOLD LÉESE. 1938
BEATO ANDRÉS DE INN (1462 p.c.)
ANDRÉS nació en 1459. Era hijo de Simón y María Oexner, campesinos de Inn, en las cercanías de Innsbruck. El padre de Andrés murió cuando éste tenía dos años, y el niño fue confiado al cuidado de su tío Mayer, escribiente del pueblo. El 12 de julio de 1462, Andrés desapareció. Su madre le encontró muerto, colgado de un árbol y con el cuerpo acribillado a puñaladas. Mayer confesó que, como el cuidado del niño le era molesto, lo había vendido a unos mercaderes ambulantes judíos; pero, cuando mostró el oro que había recibido en pago, las monedas se convirtieron en hojas secas. Mayer se volvió loco, fue encerrado en un manicomio y murió presa del delirio. Hay que hacer notar que, por entonces, nadie dio importancia al hecho de que Mayer hubiese vendido al niño a unos judíos. Pero en 1475, algunos hebreos de Trento confesaron bajo la tortura que habían dado muerte a un niño cristiano de las cercanías de Innsbruck, llamado Simón. Entonces los habitantes de Inn los acusaron de haber matado también a Andrés. El sitio en que se había encontrado el cuerpo de Andrés recibió el nombre de Judenstein.
Los milagros empezaron a multiplicarse, y el culto del mártir se extendió por todo el Tirol. En 1670, se construyó un santuario para sus reliquias. En 1750, Benedicto XIV aprobó el culto y concedió un oficio local en honor de Andrés; pero cinco años después, el mismo Sumo Pontífice se negó a proceder a la canonización, como se lo pedía el obispo de Brixen.
Alban Butler. Vidas de los Santos
El gran canonista y codificador de las canonizaciones, Próspero Lambertini, Papa Benedicto XIV (1740-1758), tras minucioso examen personal de las actas del martirio, confirmó su culto el 17 de diciembre de 1752, concediéndole una misa propia y oficio para su diócesis (entonces: Brixen Bressanone; hoy: Innsbruck). Al mes siguiente, el 15 de enero de 1753, concedió indulgencia plenaria a los fieles que visitasen el día del aniversario de su martirio -12 de julio- la iglesia en donde se conservaban sus reliquias. Finalmente, el 22 de febrero de 1755, por la bula «Beatus Andreas» confirmó y fundamentó una vez más la beatificación y el culto del niño mártir.
La apóstata «iglesia conciliar», bajo presión de algunos sectores judíos, ha declarado nula esa beatificación y prohibido su culto oficial, calumniando de «antisemitas» a quienes lo veneran, es decir, a toda la Iglesia Católica desde el martirio del beato niño -1462- hasta 1962: ¡el corto tiempo de 500 años!, la cuarta parte de la vida de la Iglesia en la tierra.
SANTO NIÑO DE LA GUARDIA o San Cristóbal de la Guardia
El padre Teodoro della S. Famiglia recoge esta breve nota:
“Santo, mártir, venerado en Toledo. Es uno de los muchos niños que se asegura fueron asesinados por los judíos. Según las biografías, nació en Toledo el 17 de diciembre de 1487. Con dos meses de vida fue librado de la epilepsia por intercesión de San Juan de Mata y la madre, en señal de agradecimiento, lo vistió con el hábito de los PP. Trinitarios.
A los cuatro años fue secuestrado por algunos judíos los cuales, según ideas supersticiosas, creían que podrían ser librados de todo mal asperjando las fuentes de los cristianos con una poción obtenida consiguiendo el corazón de un niño bautizado y una Hostia consagrada. Antes de ser asesinado, Cristóbal padeció los mismos tormentos que Nuestro Señor Jesucristo, siendo consumado el malvado sacrilegio durante la Semana Santa del año 1491.
Diez años después de su muerte, el cardenal Pedro González de Mendoza lo hizo pintar en un cuadro con el hábito de trinitario.
El culto al Santo Niño de La Guardia se propagó rápidamente en España de manos del religioso trinitario San Simón de Rojas, que peregrinó a La Guardia en 1619. En la imagen, curiosa medalla que en el anverso lleva la imagen de Simón de Rojas y en el reverso al Santo Niño de La Guardia.
Pío VII aprobó su culto en 1805.
Bibliotheca Sanctorum, tomo IV
La nota litúrgica para las fiestas propias de la Archidiócesis de Toledo afirma:
“El martirio de un niño de tres años, llamado Cristóbal, que el año 1490 fue raptado a la puerta de la Catedral de Toledo, está históricamente documentado. Llevado cerca del pueblo de La Guardia, su cuerpo fue enterrado en un lugar oculto. Conocido el martirio de este inocente, muy pronto el lugar de su suplicio fue tenido en gran honor y veneración. El papa Pío VII concedió celebrar la fiesta con Oficio propio en toda la diócesis de Toledo”.
La oración reza:
“Oh Dios, que de un modo admirable hiciste llegar a ti al Santo Niño Cristóbal por el camino de la inocencia y de la cruz, concédenos propicio que, por sus oraciones y méritos, podamos imitar la humildad y muerte de tu Hijo. Por Jesucristo Nuestro Señor”.
Por este asesinato fueron procesados por la Inquisición varios judíos y conversos, que fueron quemados en Ávila el 16 de noviembre de 1491.
El Santo Niño de la Guardia, era un inocente chiquillo de tres a cuatro años, de nombre Cristóbal, hijo de Alonso de Pasamontes o Alonso Martín de Quintanar y de Juana la Guindera, quien, según algunos era ciega.
Entre febrero y marzo de 1489, atrayéndolo con engaños, varios judíos lo raptaron y escondieron en la Hoz de La Guardia, dehesa próxima a la ribera del Algodor. Los raptores, como se acercaba la semana en que los cristianos conmemoraban la crucifixión de Jesús, pensaron que era buena ocasión para repetir en aquella indefensa criatura la pasión de Cristo. Se trasladaron, en efecto, los verdugos a una de las cuevas que se abren en el accidentado terreno del término de La Guardia, en carreocaña, amparados en el secreto de la noche del Viernes Santo de 1489, a la luz de una candela, y tapada la boca de la caverna con una manta o una capa, realizaron en el niño toda clase de perfidias. La sentencia inquisitorial condenatoria de uno de los cómplices, el mozo judío Yucé Franco, zapatero de Tembleque, nos describe que extendieron los brazos y piernas del niño en dos palos puestos a manera de cruz, le azotaron, escupieron y abofetearon, poniéndole una corona de hierbas espinosas en la cabeza, que también le colocaron en las espaldas y plantas de los pies. Finalmente, le vaciaron toda la sangre del cuerpo, y, abriéndole el pecho, le sacaron el corazón guardándolo en salmuera.
Durante el crimen ritual, usaron una hostia consagrada, que, rescatada del equipaje de Yuce en el momento de su detención, se conserva aún en el Convento de Santo Tomás, en España, dentro de un envase a modo de relicario.
SAN SIMÓN DE TRENTO, niño mártir.
Juan de Feltre, judío converso, que narró con pelos y señales, los tormentos «a los que los judíos sometían a los niños cristianos en Pascua, para burlarse de Cristo». Dijo que él mismo los había cometido cuando era judío, y por ello había pagado, siendo condenado por la Inquisición a siete años de galeras. Así que entre delaciones, falsos testigos y torturas, los implicados fueron “confesando” cosas como que con la sangre amasaban panes para sus rituales de Pascua, que la vendían a otros judíos a altos precios por ser sangre de inocente cristiano.
SAN SIMÓN, niño, en Trento, que lo mataron cruelísimamente los judíos, y resplandeció después en muchos milagros.
EL INFANTE SAN SIMÓN MÁRTIR. Cuando en el año de 1172 los judíos de Trento (famosa por la celebración del concilio general) se juntaron en su sinagoga en el martes de la Semana Santa para deliberar sobre las preparaciones para la próxima Pascua, que cayó en aquel año en el jueves siguiente, tomaron la resolución de sacrificar a su odio inveterado contra el nombre cristiano algún infante de esta religión en el viernes siguiente o santo. Un médico judío fue el que se encargó de procurar un niño para el caso; y mientras los Cristianos estaban en sus oficios de tinieblas en el Miércoles Santo, halló uno llamado Simón, como de dos años de edad, a quien con caricias, y enseñándole una moneda, le apartó de la puerta de su casa, cuyos dueños habían ido a los oficios de la Iglesia, y se lo llevó consigo. El jueves por la tarde se juntaron los principales judíos en un aposento próximo a la sinagoga, y a la media noche principiaron su cruel carnicería despedazando aquella víctima inocente. Habiéndole tapado la boca, para precaver sus gritos, hicieron varias incisiones en su tierno cuerpo, juntando en una vasija toda la sangre. Mientras tanto algunos tenían los brazos del niño estirados en forma de cruz; otros le tenían, de las piernas. Estando ya el inocente medio muerto le levantaron en pie, y mientras dos de ellos le tenían por los brazos, los demás penetraban su cuerpo con lesnas y punzones. Luego que vieron haber ya espirado el tierno infante cantaron alrededor de él: De la misma suerte tratamos en otro tiempo a Jesucristo, el Dios de los Cristianos: confúndanse nuestros enemigos para siempre. Como los magistrados y padres del niño hacían unas pesquisas de él tan escrupulosas, los judíos le escondieron primeramente en un granero de heno, después en una bodega, y últimamente le arrojaron en el rio. Pero Dios confundió todas sus diligencias en precaver el descubrimiento del perdido infante y del hecho criminoso; el cual probado plenamente con todas sus circunstancias, fueron todos condenados a muerte, siendo sus principales reos despedazados en una rueda y después quemados. La sinagoga fue destruida, y erigida una capilla en el lugar en que había sido el niño martirizado; cuya inocente víctima honró Dios con muchos milagros. Las reliquias se veneran y existen en la suntuosa tumba de San Pedro de Trento y su nombre ocurre en el Martirologio Romano.
Ejercicios devotos para todos los días del año. P. Juan Croisset
SAN HUGO DE LINCOLN (1255 p. c.)
Hugo tenía nueve años y su madre era viuda. Con ocasión de una reunión de los judíos de Lincoln, un tal Jopin se apoderó del niño, el 31 de julio de 1255, y le tuvo prisionero en su casa hasta el viernes 27 de agosto. Ese día, Jopin y sus amigos azotaron y torturaron a Hugo, le coronaron de espinas y, finalmente, le crucificaron. En seguida intentaron sepultar el cadáver; pero, como la tierra no lo cubría por más esfuerzos que hicieron, acabaron por arrojarlo en un pozo. Los compañeros de escuela de Hugo acusaron a los judíos, y noventa y dos de éstos fueron arrestados junto con Jopin. Según se dice, Jopin confesó su crimen, denunció a sus cómplices y afirmó que los judíos tenían por costumbre crucificar a un niño cristiano una vez al año. El rey Enrique III, reunió el Parlamento en Reading y condenó a Jopin a ser arrastrado por un caballo hasta que muriese. Otros dieciocho judíos fueron ahorcados. Los restantes fueron encarcelados en Londres hasta que pagaron jugosas multas. La liberación se atribuye generalmente a la bondad de los franciscanos, quienes intercedieron por ellos. En el momento en que se descubrió en el pozo el cadáver de Hugo, una ciega lo tocó, invocó al mártir y recobró la vista. A éste siguieron otros milagros. Entonces, el capítulo de Lincoln trasladó en solemne procesión las reliquias, desde la iglesia parroquial a un nicho próximo a la tumba de Grosseteste.
Vidas de los Santos. Alban Butler
SAN GUILLERMO DE NORWICH
Se encuentra en el martirologio junto a San Simón de Trento
SAN SIMEÓN DE TRENTO Y SAN GUILLERMO DE NORWICH (1475 y 1144 p.c.)
DE ACUERDO con el Martirologio Romano, que en este día conmemora «la pasión de San Simeón, niño, cruelísimamente sacrificado por los judíos en Trento y después glorificado por sus muchos milagros».
Alban Butler dedica un espacio a dos casos de sacrificio ritual de niños, realizados por los judíos. De acuerdo con el testimonio obtenido en Trento, poco después de la tragedia, un médico judío atrajo con halagos y secuestró a un niñito cristiano de dos años y medio de edad con miras a la celebración de la Pascua judía. Después de crucificar al niño y extraerle la sangre, los oficiales de la sinagoga ocultaron su cuerpo por algún tiempo y, después lo arrojaron al canal. El crimen fue descubierto; y los sospechosos, sujetos a tortura; admitieron su culpa. Horribles castigos se les infligieron una vez confesos, mientras que, por otra parte, se obraban milagros a profusión junto a la tumba del niño martirizado.
En el caso de Guillermo de Norwich, que ocurrió más de 300 años antes, la víctima tenía doce años. Aquí también se relata que el niño fue atraído con halagos, amordazado, atado y crucificado. El cuerpo fue llevado en un saco por dos judíos al bosque de Mousehold, con el propósito de incinerarlo allí, pero habiendo sido sorprendidos antes de terminar su tarea, dejaron el cuerpo colgado de un árbol.
Para Simeón de Trento, los más importantes documentos serán encontrados en el Acta Sanctorum, marzo, vol. m; en Muratori, Rerum Italicarum Scriptores, vol. xx, pp. 945 ss.; y en G. Divine, Storia del beato Simone da Trento (1902), pero cf. la discusión critica de la última obra mencionada en Analecta Bollandiana, vol. XXIII (1904), pp. 122-124. Para Guillermo de Norwich, la única verdadera autoridad es Tomás de Monmouth, cuyo manuscrito fue editado por primera vez por el Dr. A. Jessopp y M. R. James, en 1896.
SANTO DOMINGUITO DEL VAL
Dominguito, de siete años de edad, hijo del notario Sancho de Val y de su mujer Isabel era infante de coro del templo de Salvador (La Seo) de Zaragoza, y fue atraído engañosamente por un judío llamado Albayuceto, quien lo entregó a otros correligionarios para renovar en él la pasión de Cristo. Crucificado en una pared con tres clavos y abierto su costado, ocultaron su cuerpo en la ribera del Ebro tras seccionarle la cabeza y los pies hasta que unos barqueros que vigilaban sus embarcaciones en el río dieron aviso a las autoridades eclesiásticas y civiles de las extrañas luces que (luego se comprobó) manifestaban el lugar exacto del enterramiento del infante.
Descubiertos sus restos mortales, fueron llevados a San Gil, parroquia del mártir, y después trasladados con toda solemnidad al templo catedralicio, donde fueron depositadas y veneradas sus reliquias durante siglos por todas las generaciones de piadosos zaragozanos, y muy especialmente por los infantes de la escolanía de la ciudad, que le tienen por protector y patrono.
Pío VII, el 24 de noviembre de 1805, confirmó un decreto de la Congregación de Ritos del 31 de agosto, según el cual la Iglesia de Zaragoza tenía el derecho de honrar a Domingo, asesinado por los judíos en odio a la fe de Jesucristo.
Ver la historia completa y otros asesinatos rituales:
SANTO DOMINGUITO DEL VAL Y LOS CRÍMENES RITUALES
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Fuentes:
http://www.infocatolica.com/blog/delapsis.php/1110130452-uganda-el-negocio-del-sacrifi
http://revistas.um.es/mimemur/article/view/j49271/47131
http://www.catolicosalerta.com.ar/santoral/03-24guillermo-norwit.html
https://es.chabad.org/library/article_cdo/aid/641756/jewish/Gua.htm
http://es.metapedia.org/wiki/Andreas_von_Rinn
http://es.metapedia.org/wiki/Santo_Ni%C3%B1o_de_La_Guardia
https://www.religionenlibertad.com/el-santo-nino-de-la-guardia-1-25080.htm
