MEDITACIONES DE UN VIEJO PEREGRINO
Cimentándose el cristianismo en el rigor del dogma, en lo inconmovible, en lo perenne, constituye éste el frontal enemigo del modernismo teológico, del liberalismo, del progresismo y de cuantas ideologías propugnan la necesidad de una perpetua e incesante evolución no sólo física, sino también moral y espiritual de la humanidad, cuyo final son incapaces de prever aun sus propios creadores y sustentadores.
Esta es la razón de que se busque, primeramente, criminalizar el cristianismo y finalmente erradicarlo para invitar al hombre a erigirse en su propio guía, dios y luz. Efímera conquista esta que desembocará en un totalitarismo brutal y despiadado, tumba de todas las aspiraciones del ser humano reducido a una demoníaca esclavitud mundial.

