ESPECIAL SEMANA SANTA
La soledad de Nuestra Señora

Sin esposo, porque estaba
José de la muerte preso;
sin padre, porque se esconde;
sin hijo, porque está muerto;
sin luz, porque llora el sol;
sin voz, porque muere el Verbo;
sin alma, ausente la suya;
sin cuerpo, enterrado el cuerpo;
sin tierra, que todo es sangre;
sin aire, que todo es fuego;
sin fuego, que todo es agua;
sin agua, que todo es hielo.
Con la mayor soledad
que humanos pechos se vieron,
pechos que hubiesen criado,
aunque virginales pechos.
A la cruz, de quien pendía
un rojo y sangriento lienzo,
con que bajó de sus brazos
Cristo sin alma, y Dios muerto.
La sola del sol difunto
dice con divino esfuerzo
estas quejas lastimosas
y estos piadosos requiebros…
