ARMADURA DE DIOS
(† 7 de marzo de 203)
Patrona de la Modestia Cristiana
Basada en sus propios escritos.
(BAC, D. RUIZ BUENO, ACTAS DE LOS MÁRTIRES., 419-440)
Día Cuarto
Por la señal de la Santa Cruz, etc.
ORACIÓN
Para todos los días de la Novena
Oh gloriosa Santa Perpetua Mártir, modelo de virtud y modestia cristiana. En este día vengo ante tu altar para pedir tu intercesión ante nuestro Divino Redentor. Ayúdame a vencer las tentaciones que me agobian y a confesar mi fe, sin importar la renuncia a mis más caros afectos, tal como hiciste tú desprendiéndote de tus privilegios y hasta de tu pequeño hijo. Concédeme la gracia de rendir mi voluntad a la de Dios todos los días de mi vida.
Oh gloriosa patrona, asísteme en mi hora postrera para merecer la gloria eterna, esperando en la misericordia de Dios, sin importar la clase de muerte que me depare su voluntad. Ayúdame a mantener mi vista fija en Jesús, su pasión y muerte, y en nuestra Santa Madre Dolorosa.
Finalmente te ruego me concedas la gracia que deseo alcanzar en esta novena, (se hace aquí la petición) si es a mayor gloria de Dios y bien de mi alma. Y tener el privilegio de gozar un día en la patria celestial, junto a San José, tus hermanos en la fe Santa Felicidad y compañeros mártires, y todos los santos y ángeles. Amén.
Rezar un Padrenuestro, Avemaría y Gloria.
MEDITACIÓN DEL ACTA DE SU MARTIRIO
Día 4
Perpetua y sus compañeros son interrogados.
Otro día, mientras estábamos comiendo, se nos arrebató súbitamente para ser interrogados, y llegamos al foro o plaza pública. Inmediatamente se corrió la voz por los alrededores de la plaza, y se congregó una muchedumbre inmensa. Subimos al estrado. Interrogados todos los demás, confesaron su fe. Por fin me llegó a mí también el turno. Y de pronto apareció mi padre con mi hijito en los brazos, y me arrancó del estrado, suplicándome:
– Compadécete del niño chiquito.
Y el procurador Hilariano, que había recibido a la sazón el ius gladii o poder de vida y muerte, en lugar del difunto procónsul Minucio Timiniano:
– Ten consideración –dijo- a las canas de tu padre; ten consideración a la tierna edad del niño. Sacrifica por la salud de los emperadores.
Y yo respondí:
– No sacrifico.
– Luego ¿eres cristiana?
– Sí, soy cristiana.
Y como mi padre se mantenía firme en su intento de derribarme, Hilariano dio orden de que se lo echara de allí, y aun le golpearon. Yo sentí los golpes de mi padre como si a mí misma me hubieran apaleado. Así me dolí también por su infortunada vejez.
ORACIÓN FINAL
Para todos los días de la Novena
¡Oh Gloriosa Santa Perpetua!, ejemplo de fe y esperanza, generosa en la caridad, a Vos suplico, escuchad mi oración. Desde el cielo donde reináis, haced caer sobre mi toda la protección y auxilio que necesito en este momento en que mis fuerzas enflaquecen. Vos que sois tan poderosa junto a Dios, interceded por mi y alcanzadme la gracia que os pido (pedir nuevamente la gracia).
Santa Perpetua, virgen y mártir, ruega por nosotros. Amén.

