EN HONOR A LA VERDAD

¿Se encuentra la imagen de Dios en las criaturas irracionales?
Respuesta
NO
Sólo la naturaleza intelectual es a imagen de Dios
Fundamento doctrinal
Suma teológica
Parte Iª
Cuestión 93ª
Artículo 2
Objeciones por las que parece que la imagen de Dios se encuentra en las criaturas irracionales:
1ª. Dice Dionisio en el libro De Div. Nom.: Las cosas causadas poseen imágenes afines de sus causas. Por lo tanto, al ser Dios causa no sólo de las criaturas racionales, sino también de las irracionales, su imagen ha de estar también en éstas.
2ª. Cuanto más clara es la semejanza en una cosa, tanto más se acerca al concepto de imagen. Ahora bien, dice Dionisio en el libro De Div. Nom., que el rayo del sol es la semejanza más perfecta de la bondad divina. Por lo tanto, es a imagen de Dios.
3ª. Cuanto más perfecta es una cosa en bondad, tanto más se asemeja a Dios. Pero el universo entero es más perfecto en bondad que el hombre, puesto que, aunque cada cosa por separado sea buena, el conjunto de todas ellas es llamado en Gén., 1, 31: muy bueno. Por lo tanto, no sólo el hombre, sino todo el universo es a imagen de Dios.
4ª. Dice Boecio en el libro De Consol.: Dios lleva al mundo en su mente y lo forma en imagen semejante. Por lo tanto, todo el mundo es a imagen de Dios, y no sólo la criatura racional.
Contra esto: está lo que dice Agustín en VI De Super. Gen. ad litt.: En el hombre sobresale el que Dios lo hace a su imagen, al darle una mente intelectual, por la que es superior a los animales. Por lo tanto, las cosas que no tienen entendimiento no son a imagen de Dios.
Respondo: Para constituir imagen no basta cualquier semejanza, aunque esté tomada de otro. Pues, si sólo es semejanza en el género o en algún accidente común, no por ello se dice que una cosa es a imagen de otra.
Ejemplo: No puede decirse que los gusanos que nacen del hombre sean imagen suya por la semejanza genérica, ni puede decirse que si una cosa se hace blanca por asemejarse a otra, sea por ello a su imagen, puesto que la blancura es un accidente común a muchas especies.
Para constituir imagen es necesaria la semejanza de especie, como se da la imagen del rey en su hijo, o, al menos, de un accidente propio de la especie, sobre todo la figura, como se da, por ejemplo, cuando decimos que está la imagen del hombre en la moneda. Por eso Hilario dice: La imagen es una especie no diferente.
Es evidente que la semejanza específica se toma de la última diferencia.
A Dios se asemejan las cosas, en primer lugar, y de un modo muy común, en cuanto que existen; en segundo lugar, en cuanto que viven; finalmente, en cuanto que saben o entienden.
Estas, en expresión de Agustín en el libro Octoginta trium quaest., están tan cerca de Dios por la semejanza, que entre las criaturas no hay ninguna más próxima.
Es evidente que sólo las criaturas intelectuales son, propiamente hablando, a imagen de Dios.
Respuesta a las objeciones:
1ª. Lo imperfecto es una participación de lo perfecto. Por ello, incluso las cosas que no cumplen las condiciones de imagen participan algo del concepto de imagen en cuanto que poseen, en sí mismas, algunas semejanzas de Dios. Por eso dice Dionisio que las cosas causadas poseen imágenes contingentes de sus causas, es decir, en cuanto acontece tenerlas, y no de un modo absoluto.
2ª. Dionisio asemeja el rayo solar a la bondad divina en cuanto a la causalidad, no en cuanto a la excelencia de naturaleza que se requiere para constituir imagen.
3ª. El universo es más perfecto en bondad que la criatura intelectual de un modo extensivo y difusivo. Pero en el aspecto intensivo y colectivo, la semejanza de la perfección divina se encuentra más en la criatura intelectual, que es capaz del sumo bien. O puede decirse que la parte no se contrapone al todo, sino a otra parte. De ahí que, al decir que sólo la naturaleza intelectual es a imagen de Dios, no se excluye que el universo, en cuanto a alguna parte del mismo, sea a imagen de Dios, sino que se excluyen únicamente las demás partes del universo.
4ª. Boecio toma la imagen por la semejanza según la cual el objeto producido por el artífice imita la especie del arte que hay en su mente. En este sentido, toda criatura es imagen de la razón ejemplar que existe en la mente divina. Pero aquí no hablamos de la imagen en ese sentido, sino de la semejanza de naturaleza, es decir, en cuanto que al primer ser se asemejan todas las cosas por el hecho de ser seres; a la primera vida, por ser vivientes; a la suma sabiduría, por ser pensantes.
De un total de 105 respuestas:
50 contestaron SI – 47.62%
54 contestaron NO – 51.43%
1 contestó OTROS – 0.95 %
Según esta estadística la mayoría contestó correctamente.
Insistimos en la importancia de conocer la doctrina de nuestra Iglesia para conservar intacta nuestra fe como nos ha sido mandado por Nuestro Señor y, de esta manera, no correr el riesgo de ser engañados por los errores, que pueden llevarnos a una eternidad sin Dios.
