PATRICIA VERBOVEN: NO TIENEN ARREGLO

MISTERIOS DE INIQUIDAD

SÓLO QUEDA LA REPARACIÓN

Comienza la Cuaresma y con ella el tiempo de penitencias. Seguramente todos los lectores lo saben. También saben que el mismo Jesús nos ha mandado hacerlos con la frente en alto y con alegría y, en lo posible, lo más disimulados que se puedan. Conocen también que cada uno, en su  estado, debe dar lo más que pueda…. Sabemos las reglas; y si no, buscamos en nuestros amarillentos libritos o en los más actuales, en los blogs de piedad.

Es de público conocimiento (más que nada a los que venimos de por allí) que en la iglesia conciliar estos sacrificios se han reducido a lo mínimo. Dos días de ayuno en Semana Santa y, si no salió de vacaciones por el fin de semana largo, alguna caridad (quizás darle una moneda al que le limpió el parabrisas en el semáforo es suficiente).

Pero…, los modernistas, encabezados por Bergoglio, están llenos de sorpresas; y he aquí que ahora, a las monjas de clausura, también les es permitido propagar el marxismo cultural, de la mano de la ideología de género.

En la Iglesia verdadera, las monjas de clausura son justamente éso…: de clausura.

Su presencia, silenciosa y orante, da vida a la Iglesia, y es un consuelo constante a Cristo; adentrándose en su Corazón obtienen las gracias que la Iglesia militante y la purgante necesitan.

A los ojos del mundo moderno, que todo lo pesa con medidas de utilidad y beneficio, ellas, así, no sirven para nada. Y ya sabemos que la iglesia conciliar es modernista y que Bergoglio es modernísimo, y por eso han cerrado tantos conventos y ha insertado a sus miembros en el mundo. Y he aquí algunas «planeadas» consecuencias.

Esto para muchos no es novedad. Hace poco estuvo en la cumbre de las noticias aquella monja joven (sor Lucía Caram) que, entre sus apariciones mediáticas, entrevistó a un “gay” (y estaba de acuerdo en todo lo que el sodomita decía), y se despachó desparramando la teología de la liberación, blasfemando contra Nuestra Santa Madre y San José, su castísimo Esposo.

Parece que hay nuevo staff (la reproducción de esta especie es aceleradísima). Aparece en escena una Sor ¡que se las trae!; y que paso a presentarla:

Sor Teresa Forcades Vila, teóloga notoria por sus posturas favorables a la ideología homosexualista, se encuentra en Italia estos días para presentar su libro Siamo tutti diversi! Per una teologia Queer (Castelvecchi Editore).

No es el primero de sus engendros…

No sé si usted está enterado (o enterada…, no seamos patriarcales), del alcance que tiene la palabra “queer” en el ámbito sodomita. Seguramente ha notado que las banderas multicolor ya no solo contienen las letras L. G. B. T., sino que le han ido agregando otras, cuyos significados son cada vez más peligrosos y repugnantes, entre ellas la I y la Q.

No voy a entrar en detalles ya que sobra material al respecto, pero sí voy a aclarar que la denominación de QUEER es tan complicada que ni ellos la saben explicar bien, y a la hora de aclarar el significado, todos se remiten a una precursora de este movimiento y utilizan la definición que a ella “le parece entender” (¿?).

En pocas palabras (mis palabras), los queer son aquellos que reniegan tanto de las normas, que calificarse como L o como G, etc, les parece encasillarse y tener que actuar de cierta manera. Están contra la especificidad. Imagínese usted (o usteda), la libertad en cualquier sentido y sobre todo en el sexual, que esto abarca.

En una palabra, y hablando claro, son as-queer-osos…

Seguimos con sor teóloga…

Una monja de clausura del monasterio benedictino de Montserrat que recorre el mundo divulgando el actual evangelio homosexualista en el seno de la iglesia conciliar (la oficial de Felay). En el ejercicio de dicho cometido, intervino el pasado jueves 1º de febrero en Reggio Emilia, dentro de un ciclo de conferencias sobre el tema Teología de la mujer, al objeto de promover la aceptación de la homosexualidad en la iglesia bergogliana.

Explica: «son protagonistas mujeres teólogas que con su capacidad de análisis (bue!…) logran caracterizar y dar un valor específico al pensamiento teológico (bue!…), a fin de ofrecer un punto de vista novedoso, diferente, renovador e inclusivo dirigido a quien se siente al margen de la Iglesia».

Entrevistada después de su presentación, la religiosa española ha destacado que por fin ha cambiado la relación entre la Iglesia y la homosexualidad gracias a la llegada del papa Francisco, que mediante el Sínodo de la Familia intentó hacer lo posible para transformar la actitud de la Iglesia hacia la homosexualidad.

«Creo que el papa Francisco intentó dar un paso al frente en este sentido con el Sínodo de la Familia. No lo consiguió, pero tampoco es el mismo el clima actual que el de cuando no estaba Francisco. Por ejemplo, sor Jeannine Gramick, que desde hace muchos años trabaja en Estados Unidos con miras a la aceptación, no sólo de que se sea homosexual, sino también de la actividad homosexual, del amor homosexual físico, ha dicho que desde que llegó el papa Francisco no siente la presión que sentía antes para que no ejerciera un apostolado así.»

Forcades precisó que en Sudamérica y Oceanía las iglesias locales están realizando grandes avances en el diálogo con los homosexuales más rápido que en Europa, y reconoció en todo caso que, en los últimos tiempos, y precisamente desde la llegada del pontífice argentino, y también por propia experiencia, está encontrando las puertas más abiertas: «Mi experiencia es que hasta el momento he encontrado más personas que me apoyan y están de mi parte».

Forcades es, pues, una monja claramente alineada que nunca ha disimulado sus posturas heterodoxas en materia de sexualidad y “renovación” de la Iglesia, y precisamente por eso es celebrada apreciada por los promotores de las tendencias culturales dominantes (más claro imposible), favorables a una revolución homosexualista dentro de la iglesia conciliar (la oficial de Felay).

El 19 de abril de 2015, cuando en una entrevista en el Corriere della Sera se le preguntó si era favorable a los matrimonios homosexuales, respondió lo siguiente:

«Sí, porque las identidades sexuales no se consideran compartimentos estancos que Dios quiera que se complementen mutuamente y que deban ser siempre así, fijados en unos papeles definidos y diversos. Vivo en el mundo y veo a personas del mismo sexo que se aman, y me preguntan: “¿Por qué va a ser malo?”. Se las ve felices, se quieren de verdad. ¿Por qué no bendecirlas entonces? ¿Por qué no van a estar dentro de la Iglesia? ¿Por qué no vamos a poder alegrarnos por el amor en cualquiera de sus formas?».

Escasos meses más tarde, el 9 de febrero de 2016, aclaró en más detalle sus ideas al respecto en La Repubblica. A la pregunta «¿Qué piensa del matrimonio civil y del matrimonio homosexual? ¿Pueden considerarse un sacramento, pueden funcionar a los ojos de Dios y de la sociedad?», respondió con las siguientes palabras: «Un sacramento es la manifestación del amor de Dios en el espacio y en el tiempo. El amor siempre es sacramento de Dios si respeta la libertad del otro. El amor posesivo, al contrario, aunque sea entre un hombre y una mujer, puede no ser sacramental en el sentido profundo del término». Interpelada sobre su parecer sobre los niños adoptados por familias homosexuales, con dos padres o dos madres, la teóloga homosexualista (especie de generación espontánea que da la razón a Darwin), explicó que no veía problema alguno: «Por supuesto que sí. Lo que los niños necesitan es un amor adulto, maduro y responsable por parte de padres que antepongan las necesidades de sus hijos a las propias y sepan al mismo tiempo fijar unos límites justos y ayudarlos a crecer. Criarse con dos mujeres o con dos hombres no supone ningún problema.»

Como postre (si todavía el estómago les resiste), tenemos esta otra noticia donde vemos cómo se van tejiendo las telarañas modernistas para que Bergoglio avale todo, sin salir mal parado.

¿El papa Francisco abre las puertas de la Iglesia Católica a la teología gay? La pregunta surge espontáneamente ante la noticia de que para dirigir los inminentes y ya tradicionales ejercicios espirituales de Ariccia para el propio papa Bergoglio y a los miembros de la Curia romana se ha llamado al sacerdote-poeta portugués José Tolentino de Mendonça, conocido por ser admirador de Sor María Teresa Forcades Vila.

Como señala l’Osservatore Romano, los próximos ejercicios espirituales de Cuaresma, que se celebrarán entre el 18 y el 23 de febrero en Ariccia en la Casa del Divino Maestro, serán en efecto dirigidos por el sacerdote-poeta, vicerrector de la Universidad Católica de Lisboa y asesor del Pontificio Consejo de la Cultura, que ha elegido como tema para su meditación el «Elogio de la sed».

Y mejor no seguir investigando de qué sed se trata, porque de sed de Verdad, ¡seguramente no!

Volvamos al título del artículo. Alguno se preguntará por qué es tan negativo. La respuesta es evidente. El misterio de iniquidad está en su auge. El mundo ya no tiene arreglo ni restauración humana posible, el pan noticioso de cada día nos muestra esta realidad, y a nosotros, los verdaderos Católicos, nos tienen que atar de manos y pies para no salir a hacer justicia.

Recibo mensajes todos los días de invitaciones a marchas, a firmas de solicitadas, a votar por tal y no por este otro…. ¡NO! ¡Basta! No sirve.

La batalla que debemos librar no es una batalla de ruptura, de arremetida. Los medios con los que contamos no son proporcionados para intentar romper el asedio. Nuestra misión es vigilar, conservando los restos que van a perecer. Es necesario que cuando el Señor regrese nos encuentre vigilantes. Es demasiado tarde para exigir del Estado sin Dios el reconocimiento de los derechos de Dios.

¿Y qué haremos?

¡REPARAR!

Pero no como los ciegos que miran la higuera y no quieren aceptar que el tiempo se termina, sino con sacrificio y oración, como el mismo Jesús nos pide a través de su Santísima Madre y de sus Santos:

“Rezad, rezad mucho y haced sacrificios por los pecadores, que muchas almas se van al infierno por no haber quién se sacrifique y pida por ellas”, dijo Nuestra Señora en Fátima.

“He aquí este Corazón que tanto ha amado a los hombres, que no ha escatimado nada hasta consumirse para demostrarles su amor; y no obtiene de la mayoría de ellos sino ingratitudes, irreverencias y sacrilegios… Nada quiero sino tu Amor y tu Cruz”, Dijo a Santa Margarita María de Alacoque.

Nos dice Santa Teresa:

Ofrezcámonos de veras a morir por Cristo todas

Y en las celestiales bodas estaremos placenteras.

Sigamos esta bandera, pues Cristo va en delantera.

No hay que temer, no durmáis, porque no hay paz en la tierra.

Nuestro Señor se queja del desamor de los suyos; y así, divino mendigo, nos tiende la mano para solicitar nuestro amor. No lo rechacemos, y así podremos decir a quien quiera escucharnos:

¡SÍ, HAY REPARACIÓN!