OSKO: EL MISTERIO DE LA INIQUIDAD YA ESTÁ OBRANDO CIERTAMENTE

MISTERIOS DE INIQUIDAD

¿LA IGLESIA SERÁ ECLIPSADA?

Todos vemos el eclipse, pero hay algunos que se empecinan en no distinguir que el factor eclipsante no puede ser confundido con el objeto eclipsado.

Independientemente del valor que cada uno pudiera otorgar a la cuestión de los acontecimientos ocurridos en LA SALETTE, al testimonio de la vidente que protagonizara dichos eventos, y a la posición que particularmente tiene quien escribe estas líneas, la frase que encabeza este artículo, en su versión original, afirmativa y no interrogativa, hizo historia.

Melania Calvet habría sido contundente, y es significativa la importancia que muchos suelen otorgar a tan grave expresión, sobre todo en el ámbito del llamado Tradicionalismo Católico.

Si bien existen hechos, que parecen darles la razón, respecto de lo que anunciaron aquellas palabras, en especial a partir de los acontecimientos sucedidos desde el Concilio Vaticano II, no obstante, no son pocos los que ponen en dudas las palabras de Melania.

Ahora bien, ese no es el problema que queremos ver ahora, aunque no se trate de una cuestión menor.

Pero lo que nos importa es, si acaso existe o no una incongruencia en los Tradicionalistas que, por un lado sostienen (como si fuera una cuestión dogmática) que “LA IGLESIA SERÁ ECLIPSADA”, cuando, al mismo tiempo, persisten en sostener que la IGLESIA OFICIAL sigue siendo, es, o resume en sí misma y representa, y por lo tanto continua siendo, la entidad a la que por Derecho Divino le corresponde ejercer el oficio de SUPREMA CÁTEDRA DE LA VERDAD, y a la que todos los que se reconocen como católicos necesariamente deben estar sujetos.

Lo que queremos mostrar en estas líneas es que, según creemos, existe esa incongruencia. Y que las razones por las que ciertos Tradicionalistas se aferran al postulado de que la IGLESIA CATÓLICA ES LA IGLESIA OFICIAL, son bastante fáciles de identificar; aunque también debe ser dicho que existen distintos intereses que hacen que haya matices entre los que defienden esa posición y participan de la misma incongruencia.

El simple sentido común enseña que, si LA IGLESIA VA A SER ECLIPSADA, significa que lo será por medio de algún agente extraño a dicha Iglesia.

Si la figura elegida es la del “eclipse”; si se trata analógicamente de tal cosa, porque el celestial mensaje así lo dice, será entonces necesario remitirnos a tal cosa y verificar cómo funcionan los eclipses.

Cuando observamos un ECLIPSE, sea de sol, o de luna, podemos ver y concluir que se trata de un fenómeno celeste producido cuando una determinada posición de diferentes astros provoca que uno de ellos quede oculto, parcial o totalmente, respecto de los observadores; es decir que en todos los casos deberán estar claramente definidos e identificados los tres puntos necesarios para que podamos hablar de eclipse.

Esto es así porque un eclipse de sol es visto en un punto que puede ser más o menos grande, pero no desde todos los puntos del planeta…

Puede ser visto como eclipse total, en Francia por ejemplo, parcial en Estados Unidos y no ser visto en ninguna parte del hemisferio sur.

Si se trata de un ECLIPSE de LUNA, será porque nuestro planeta se interpone brevemente entre el sol y la luna, impidiendo que la luz solar ilumine el satélite terrestre.

Si se trata de un ECLIPSE de SOL, será porque la luna se interpone brevemente entre La Tierra y el Sol, tapando el disco solar (así lo vemos desde nuestra perspectiva) impidiendo total o parcialmente que llegue hasta nosotros, como lo hace habitualmente, la luz del sol.

Pues bien. Suponiendo, a los fines de este artículo, que las palabras de Melania son realmente expresiones que le fueron REVELADAS por la Santísima Virgen, si aceptamos el razonamiento que hacen los Tradicionalistas que creen en esto, es seguro que la analogía que hacen (y hacemos) es que, ALGO se interpuso entre el SOL que representa la Cátedra de la Verdad, que es la Iglesia Católica, y los fieles católicos de todo el mundo; y que ese algo es indudablemente ALGO que apareció en algún momento (porque antes no había eclipse de ningún tipo, según se deduce).

Ese ALGO que surgió oportunamente, ¿sería entonces el CONCILIO VATICANO II?

¿Quizás debamos pensar que ese ALGO podría ser en realidad la IGLESIA CONCILIAR, es decir, la NEO-IGLESIA, que se convirtió en OFICIAL?

De ser así, tendremos entonces bien delimitados los protagonismos.

En efecto, si convenimos que el SOL es la verdadera Iglesia de Cristo, la TIERRA representará entonces a los fieles, observadores del fenómeno; y ese ALGO, que se interpone e impide que la luz de la Verdad sea PROFERIDA UNIVERSALMENTE para bien de los hombres y la salvación de las almas (pero, por sobre todo, para la Mayor Gloria de Dios, que en definitiva es lo que verdaderamente importa), ese ALGO, esa LUNA, es un protagonista que no tiene parte con el SOL…, se trata de un astro DIFERENTE al sol; un extraño al astro rey.

Digo esto porque existe una tendencia de muchos a creer que lo que es llamado iglesia conciliar, y NO profiere universalmente la Fe Verdadera, antes bien la conculca, ES la Iglesia Católica; aleatoriamente hablan también de IGLESIA OFICIAL, que viene a ser lo mismo.

Dicen ellos que allí se encuentran ambas cosas, es decir, EL SOL y LA LUNA.

Son lo mismo para estas personas.

Pero ese modo de pensar incurre en una idea, una forma de ver los hechos, que es imposible; porque es como si dijeran que LA IGLESIA SE ECLIPSA A SÍ MISMA.

Pero… ¿esto es posible?

Por supuesto que NO. Semejante cosa (de ocurrir, por un imposible) representaría una contradicción inadmisible en relación con la Iglesia, su naturaleza o lo que Ella misma es esencialmente.

De hecho, eso podría significarse de algún modo, y para salvar la situación, con la figura de un “eclipse parcial”. Pero lo cierto es que el mensaje de La Salette no menciona la palabra “PARCIAL”.

No parece haber lugar para una iglesia medio buena y medio mala, ni una torta un poquín envenenada, ni un “papa” partido en dos con su corazón tradicional a cuestas pero una mente monstruosa, ni ninguna otra tontería por el estilo.

Por lo tanto, debe entenderse como está dicho.

¿Qué queremos decir con todo este planteo de tipo astronómico?

Muy simple. Sea cual fuere el valor que se le quiera dar a la expresión LA IGLESIA SERÁ ECLIPSADA, significará que un cuerpo EXTRAÑO a la Verdadera Iglesia de Cristo, un “astro” QUE NO ES EL SOL DE LA VERDAD, y que nada tiene que ver con el objeto eclipsado, impide que la luz de la Verdad llegue a los hombres.

Significa entonces, que ese “astro” extraño NO ES Y NADA PUEDE TENER QUE VER con la IGLESIA CATÓLICA.

Por eso, para ser consecuentes y no caer en una constante incongruencia, resulta que es IMPOSIBLE aceptar la versión “williamsoniana” (del Obispo Richard Williamson y de toda la llamada “RESISTENCIA”), que predica que la iglesia conciliar y la Iglesia Católica son lo mismo.

¿Que Mons. Williamson no dice eso?

Lamentablemente eso es lo que afirma y reafirma y ratifica en los Eleison Comment, en sus sermones, en sus charlas.

No difiere esencialmente EN NADA del discurso de Monseñor Bernard FELLAY. Al contrario. Es complementario, en todo caso. Se diría que entre ellos hay matices nada más. Alguna diferencia de índole práctica.

Es falso que la posición del Obispo Williamson (y de los demás obispos de la “RESISTENCIA”) sea diferente de la de FELLAY y que el obispo suizo tenga una posición diferente de la de Mons. Lefebvre, mientras que Williamson (y sus hijos en el episcopado y los sacerdotes y fieles que lo siguen) mantienen la antigua posición del Arzobispo francés.

Todos ellos, actualmente, tienen la misma posición en la mayor parte de los aspectos relacionados con lo que denominan la “crisis de la Iglesia“; en particular en éste.

Ya dijimos alguna vez que la Iglesia no está en crisis (lo cual, de ser así, además de hacer posible analizar una eventual parcialidad del eclipse, admitiría aquello del “árbol que da buenos y malos frutos”).

Que la Iglesia esté Eclipsada, en cambio, es perfectamente congruente con el texto de San Juan, es decir el Libro de las Revelaciones.

A los fines prácticos, los de la llamada Resistencia se comportan como sedevacantistas. Mientras que los que siguen a la actual conducción de la FSSPX, con Fellay a la cabeza, se niegan a todo sedevacantismo, práctico o ideológico.

Pero todos ellos…, TODOS (olvidando que Mons. Lefebvre, hacia el fin de su vida habló claramente respeto del asunto, conminando a los sacerdotes a decir que Roma había perdido la Fe, y que, de continuar dirigiendo sus miradas hacia la neo-iglesia, los tradicionalistas iban a perder la Fe)) se obsesionaron siempre con LA LUNA.

Ellos no quieren hablar del asunto. Todos ellos ven el ECLIPSE, LA CRISIS. Pero parecen negados cuando se trata de la diferencia que hay entre el SOL y la LUNA.

Todos ellos ven el ECLIPSE, pero no distinguen adecuadamente que el factor eclipsante no puede ser confundido con el objeto eclipsado.

Confundir al ECLIPSADO con el ECLIPSANTE, significa que confunden al SOL con la LUNA, la IGLESIA con la CONTRA IGLESIA, y finalmente significa que han llegado a confundir la VERDAD con la MENTIRA.

Por eso es que existen las “tortas un poco envenenadas” y los “árboles que dan frutos buenos y frutos malos“; por eso existen apóstatas que continúan siendo miembros de esa fantasmagoría semienvenenada que sería la iglesia conciliar y oficial.

Esto ocurre así en el universo williamsoniano de la “resistencia”.

Esto sucede también en el otro universo, en el fraternitano de Fellay, donde no hay tortas peligrosas ni árboles tan estrambóticos, pero sí se admite que hay Papas que tienen “un corazón tradicional” pero “una mente modernista”, y que hay cardenales y obispos herejes, pero que al mismo tiempo son católicos, aunque de sus herejías se hable cada vez menos.

En cuanto a los intereses de que habíamos hablado al comenzar, y que son diferentes entre los tradicionalistas, aunque a la postre resultan convergentes, los principales son ciertas ambiciones “prelaturistas” fraternitatis, que pueden incluir con posibles sueños de presidir todo el “universo” ECCLESIA DEI; y más puntualmente, por el lado de Bernard Fellay, alguna ensoñación cardenalicia…, para nada alocada.

Le gusta el escarlata…

Sobre todo con un Bergoglio manipulando y gobernando todo el asunto.

En cuanto a los tradicionalistas williamsonianos resistentoides, persiste el interés de erigirse como una suerte de alternativa para cuando las cosas salgan no tan a pedir de la boca fellaysiana y acaparar a toda aquella feligresía disidente a los acuerdos con Roma (a la que llaman apóstata sin hesitar, mientras que, sin hesitar también, siguen considerándola Iglesia Verdadera).

Para todos ellos, los llamados Tradicionalistas, en los últimos años, se ha dado la insólita situación de que ocupa el solio pontificio un hombre al que llaman DESTRUCTOR de la Iglesia, DEMOLEDOR, un ANTICRISTO, un favorecedor de todo lo que atenta contra la Verdadera Iglesia, contra la Fe, contra la Verdad; un verdadero anticristo, al que, graciosamente hay que (¡¡¡ TODAVIA!!!) besarle el anillo del Pescador.

El “papa” Francisco… el de la “iglesia poliédrica”; Un APÓSTATA pero… ¡CATÓLICO!

— Hey, Padre Leonardo…, me explica mejor lo de la “crisis de la Iglesia” y eso del “eclipse“, por favor.

— ¿Crisis?… ¿Qué crisis? Se trata de un eclipse de “apaga y vámonos”, aunque breve, justo antes que Cristo vuelva; y entonces ya no habrá más eclipse. Porque, Cristo vuelve. ¿O no Vuelve?

Nota: el lector que desee completar este tema, puede remitirse a los siguientes enlaces

Sermón del Padre Ceriani

Monsenor Fellay-Monsenor Williamson – discrepancias y concordancias

 

Osko-eleison-insidioso