MODELOS DE VIDA Y ESPERANZA EN LA GLORIA
Hoy nos encomendamos a:
San Gregorio X, pontífice.
Fue natural de Plasencia, y de la ilustre familia de los Vizconti. Después de una educación muy esmerada y de haber manifestado grandes virtudes, abrazó el estado eclesiástico. Siendo arcediano de Lieja, se pronunció con santo celo contra la vida irregular y escandalosa de su obispo Enrique de Güeldres, que le maltrató y le obligó a ausentarse de aquella Iglesia. Marchó entonces Gregorio a reunirse con los cruzados; y se hallaba en Palestina, cuando fue elegido papa el día 1°de setiembre del año 1271, a instancias de san Buenaventura, que conocía todo su mérito. A causa de la distancia que lo separaba de la capital, no fue consagrado hasta el 27 de marzo del año siguiente.
Celebró este pontífice un concilio general en Lyon, en mayo de 1274, al que concurrieron los patriarcas de Antioquia y de Constantinopla, quince cardenales, quinientos obispos, setenta abades, y mil doctores, presididos todos por el papa en persona.
En este concilio se decretaron veinte constituciones tocantes a la elección de los obispos y a la ordenación de los clérigos. Los griegos se reunieron con los latinos, abjuraron el cisma, aceptaron la fe de la Iglesia romana y reconocieron la primacía del papa.
Tratóse también en la asamblea de regularizar y favorecer las expediciones a la Tierra santa; y después de la separación de los padres del concilio, que se concluyó en julio del mismo año, Gregorio empezó a hacer preparativos para una nueva empresa , pero todos fueron inútiles , pues ya no se hizo ninguna otra expedición general.
Murió este papa en Arezzo de Toscana el día 10 de enero del año 1276, célebre y recomendable por su piedad, su sabiduría, y su amor a la pureza de la disciplina. Es el primero que ordenó, que después de la muerte del pontífice, se encerrasen en cónclave los cardenales, de donde no pudiesen salir hasta haber elegido sucesor; disposición ilustrada que impidió el que la santa sede estuviese largos intervalos vacante, y que evitó las intrigas y sediciones a que con frecuencia se daba lugar.
Leyenda de oro
R. Dr. José Palau

