LA ARMADURA DE DIOS
LA VIRGEN MARÍA
Y SU PATRONATO EN AMÉRICA
SANTA MARÍA LA ANTIGUA
Patrona de Panamá
La historia comienza en Sevilla, España.
La iconografía usada para representar a esta Virgen de La Antigua, es aquella con la cual está representada en la imagen, de influencia bizantina, de la ciudad de Sevilla.
La Virgen se encuentra en pie y posición frontal, vistiendo túnica y un manto que le cubre completamente la cabeza.
Su rostro, de mirada al frente, aunque levemente girada hacia el Niño Jesús en una amable actitud.
Sostiene delicadamente en su mano derecha una rosa, mientras carga en su brazo izquierdo al Niño, que juega con el jilguero.
Sobre la cabeza, dos Ángeles se disponen a coronarla, en tanto otro Ángel, más arriba, extiende una cartela en la que se lee la frase evangélica “Ecce Maria venit ad Templum”, en una alusión a la festividad de la Purificación.
A los pies de la Virgen se encuentra una mujer orando de rodillas.
El fondo de la imagen es dorado, adornado con un fino tapiz geométrico de motivos estrellados.
La imagen matriz, de la que son copia todas las demás entronizadas en diversas iglesias del mundo, es una pintura mural de influencia bizantina y autor desconocido. La plasmó en una pared de la antigua mezquita mayor almohade de Sevilla.
Narra la historia que una noche, durante el asedio a la ciudad de Sevilla, el rey Fernando III de Castilla, estando en el campamento, se postró ante la Virgen de los Reyes para pedirle auxilio.
Siendo entonces cuando la Virgen lo llamó por su nombre y le dijo: “Tienes una constante protectora en mi imagen de La Antigua, a la que tú quieres mucho y que está en Sevilla”, prometiéndole la victoria.
Después, un Ángel le hizo penetrar en la ciudad hasta llegar a la mezquita principal. En cuyo interior le fue mostrada la pared que la ocultaba, que se volvió trasparente, tal como el cristal. Y Fernando III pudo contemplar la imagen de la Virgen tal como había sido pintada siglos atrás.
El mismo Ángel le orientó para volver al campamento, al que llegó sin la menor sospecha e ileso.
Pocos días, tras la rendición de los moros, Fernando III de Castilla entró en Sevilla, el 22 de diciembre de 1248, en la fiesta de San Isidoro, Obispo y Santo Patrono de la ciudad.
Fue abierta al culto cristiano por el rey Fernando III, ese mismo año, tan pronto reconquistó la ciudad, y convertida en catedral; siglo y medio más tarde acordó el cabildo derribarla y levantar sobre su solar la actual. Pero conservando el muro pintado con la Virgen para reconstruirlo en el nuevo templo mayor.
Otro siglo de obras y al fin pudo disponer la imagen de una digna capilla, cobrando desde entonces el nombre de La Antigua, por su procedencia de la antigua mezquita-catedral.
Ante ella se postraron los Reyes Católicos en 1478, regalándole una gran lámpara de plata por el feliz nacimiento en Sevilla de su hijo, el príncipe de Asturias Don Juan.
Y en 1493, hizo lo propio Cristóbal Colón, pidiéndole protección en su segundo viaje al Nuevo Mundo; bautizando en agradecimiento con su nombre de Antigua la actual isla caribeña de Wadadli, que pisó en este viaje.
Carlos V la acogió y llevó siempre consigo después que estuvo en Sevilla, en 1526 con motivo de sus bodas.
Y lo mismo hizo Felipe II, en 1578, pero mudando su lugar en la catedral y erigiéndole la suntuosa capilla que en la actualidad dispone.
Antes, Fernando I de Aragón, proclamado Rey en el Compromiso de Caspe, 1412, ya había creado una orden de Caballería con finalidades benéficas con su imagen como divisa.
LA PATRONA DE PANAMÁ
En 1510 los primeros pobladores venidos de la Península Ibérica trajeron consigo la imagen de la Virgen María, y era la Imagen de Santa María La Antigua, cuya devoción, como sabemos, era popular en Sevilla, donde aún hoy se la venera.
Ya hemos dicho que la imagen de la Santísima Virgen María se encontraba en una capilla lateral de la Catedral de Sevilla-España.
Dicha catedral fue reconstruida en el siglo XIV, conservándose la imagen. Así vino a llamársele Santa María de la Antigua (es decir, de la Antigua Catedral).
Santa María La Antigua fue, pues, la primera advocación llegada al Istmo de Panamá, en 1510, y establecida primero en un poblado de Darién.
Esto ocurrió cuando ese año llegaron Vasco Núñez de Balboa y el Bachiller Martín Fernández de Enciso, quienes le habían prometido a la Virgen María ponerle su nombre a un poblado si salían con vida de una feroz batalla que tuvieron con los nativos. Así fue que, tras la victoria, al poblado del cacique Cémaco le pusieron el nombre de Santa María La Antigua.
El 9 de septiembre de 1513, el Papa León X crea la primera diócesis en Tierra Firme en Santa María la Antigua, y la capilla de la Virgen es elevada al rango de catedral. Esta nueva diócesis era sufragánea de la Arquidiócesis de Sevilla.
El 15 de agosto del 1519 se funda la Ciudad de Panamá y se honra a Nuestra Señora del Verano o de la Asunción. Pero en 1524 la diócesis de Santa María la Antigua se trasladó a la recién fundada ciudad de Panamá.
La advocación también se traslada y Santa María la Antigua pasa a ser, por continuidad eclesiástica, la titular de la capital de Panamá y patrona del Reino de Tierra Firme del Sur de Castilla del Oro, Panamá.
¡VIVA JESÚS! ¡VIVA MARÍA!
(Saludo Salesiano. Ser Panameño es sinónimo de ser Salesiano. Don Bosco nació en Turín, Italia, pero su corazón vive y palpita en Panamá).


