RESPUESTA DE LA SEMANA

EN HONOR A LA VERDAD

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Los Ángeles Custodios, ¿se entristecen por los males de su custodiado?

NO

¿Por qué?

RESPUESTA DOCTRINAL

Suma teológica

Parte Ia

Cuestión 113

Artículo 7

Objeciones por las que parece que los ángeles custodios sufren por el mal que le sucede al custodiado

1ª. Se dice en Is. 33, 7: Llorarán amargamente los ángeles de paz. Pero el llanto es señal de dolor y tristeza. Por lo tanto, los ángeles se entristecen con los males de aquellos a quienes guardan.

2ª. La tristeza, dice Agustín, lo es de aquellas cosas que suceden a pesar nuestro. Pero la perdición del hombre custodiado es contra la voluntad de su ángel custodio. Por lo tanto, los ángeles se entristecen por la perdición de los hombres.

3ª. Como la tristeza se opone al gozo, así el pecado a la penitencia. Pero los ángeles gozan cuando el pecador hace penitencia, como se dice en Lc. 15, 7. Por lo tanto, se entristecen cuando un justo cae en pecado.

4ª. A propósito de las palabras de Núm 18, 12: todo lo que se ofrece de las primicias, dice Orígenes en su Glosa: Los ángeles son llamados a juicio para saber si por negligencia suya o por abandono de los hombres cayeron éstos en pecado. Pero con razón se duelen todos de aquellos males por los que son llamados a juicio. Por lo tanto, los ángeles se duelen de los pecados de los hombres.

Contra esto: donde hay tristeza y dolor, no hay dicha completa. Por eso se dice en Apoc 21, 4: No habrá más muerte, ni llanto, ni clamor, ni dolor alguno. Pero los ángeles son completamente dichosos. Por lo tanto, de nada se duelen.

Respondo: Los ángeles no sufren ni por los pecados ni por las penas de los hombres.

La tristeza y el dolor no son, dice Agustín, sino de aquello que sucede contra la voluntad.

Pero nada sucede en el mundo contra la voluntad de los ángeles ni de los demás bienaventurados, porque su voluntad está perfectamente conforme al orden de la justicia divina, y nada se hace en el mundo sino aquello que es hecho o permitido por la justicia divina.

Por eso, hablando en absoluto, nada acontece en el mundo contra la voluntad de los bienaventurados.

Efectivamente, se denomina voluntario simplemente o en absoluto, según el Filósofo en III Ethic., aquello que alguno quiere de hecho al obrar en concreto después de consideradas todas las circunstancias, si bien no sería voluntaria tal cosa considerada sin esas circunstancias.

Ejemplo: El navegante rehúsa arrojar las mercancías al mar, si considera tal acto sólo en absoluto y en abstracto, pero, ante la inminencia del peligro para su salvación, quiere tal acto, por lo cual tal acción es voluntaria más que involuntaria.

De igual modo, los ángeles no quieren los pecados y las penas de los hombres mirando esto en absoluto y en abstracto.

Quieren que se guarde en esto el orden de la justicia divina, según el cual algunos sufren castigos y se les tolera el pecar.

Respuesta a las objeciones:

1ª. Las palabras de Isaías pueden entenderse de aquellos ángeles o mensajeros de Ezequías que lloraron al oír las palabras de Rabsaces, y que se menciona en Is 37, 2ss. Esto en cuanto al sentido literal. Pero, según el sentido alegórico, los ángeles de paz son los apóstoles y otros predicadores, que lloran por los pecados de los hombres. Y si estas palabras se quieren entender de los ángeles buenos, según el sentido anagógico, entonces son una expresión metafórica para expresar que los ángeles quieren la salvación de los hombres, considerada ésta sólo en sí misma. De este modo se atribuyen efectivamente a Dios y a los ángeles las pasiones de este género.

2ª. La respuesta está incluida en lo expuesto.

3ª. Tanto en la penitencia de los hombres como en el pecado, queda siempre una razón de gozo para los ángeles, esto es, el cumplimiento de los designios divinos.

4ª. Los ángeles son llamados a juicio por los pecados de los hombres, no como reos, sino como testigos, para convencer a los hombres de su dejadez.

De un total de 103 respuestas:

85 contestaron SI –  82.52 %

17  contestaron NO – 16.50%

1  contestó OTROS – 0.97 %

Según esta estadística la mayoría contestó erróneamente.

Insistimos en la importancia de conocer la doctrina de nuestra Iglesia para conservar intacta nuestra fe como nos ha sido mandado por Nuestro Señor y, de esta manera, no correr el riesgo de ser engañados por los errores, que pueden llevarnos a una eternidad sin Dios.