Misterios de iniquidad
NI SAL EN LA TERRE; NI INTELIGENCIA DE LA FE
Los Dominicos de Avrillé tienen su publicación (de nombre LE SEL DE LA TERRE, en idioma francés).
http://www.dominicainsavrille.fr/le-sel-de-la-terre-n102/
Ellos están sumados o apilados en lo que se denomina RESISTENCIA, y que nosotros consideramos, nada peyorativamente sino fría y analíticamente, FALSA RESISTENCIA.
Y nos parece FALSA porque, entre otras cosas, la vemos incongruente.
Aquí tenemos un buen ejemplo de incongruencia aportado por los hermanos Dominicos de Avrillé.
En LE SEL DE LA TERRE 102, los Dominicos hacen un editorial (eso significa que representa la opinión oficial de la Casa) donde se preguntan si «François est-il hérétique ?» (¿Es Hereje Francisco?).
A punto, casi, de llevarnos todo por delante a los efectos de informarles lo más rápidamente posible que SÍ…, que no tengan dudas; y que pueden jugarse hasta los pantalones (en su caso, los hábitos) que es recontra hereje…, nos detuvimos porque recordamos que a los de Avrillé, en general, les importa un cuerno lo que nosotros pensamos.
En particular…, también les importa un cuerno.
Tienen todo el derecho del mundo al respecto.
Pero, a lo que no tienen derecho es a practicar una forma tan obscena de contumacia dedicada a la más completa y duradera contradicción que se haya visto (o por lo menos que yo haya visto).
No vamos a extendernos demasiado en el asunto, porque es mejor remitir a los lectores a recurrir al enlace que aportamos más arriba para que lean ellos mismos completo el artículo donde los monjes se hacen pregunta tan fácil de responder.
Pero sí, transcribiremos un morceau del mismo.
Aquí está:
La nueva religión
Sin duda, la “corrección filial” se esfuerza para mostrar que los errores del papa tienen su origen en el modernismo y el protestantismo. Sin embargo, está lejos de denunciar las verdaderas raíces de estos errores y la amplitud del mal.
Dejaremos a Mons. Lefebvre la palabra al final. Al final de su última conferencia espiritual el 11 de febrero de 1991, describió en pocas palabras la nueva religión que está tomando forma ante nuestros ojos. Éstas ultima verba (últimas palabras) dirigidas a los seminaristas de Écône tienen un valor de testamento.
Después de haber explicado que numerosos obispos y sacerdotes, antes del concilio, tenían ya una fe muy disminuida porque no creían verdaderamente en la gracia y que ellos empleaban medios puramente humanos y soluciones naturales, Mons. Lefebvre continuó diciendo:
“Ahora, no es una fe disminuida la que tienen, sino que ellos tienen verdaderamente otra religión, ellos tienen otros principios. […] Ahora ellos están dirigidos por otros principios, por otra religión verdaderamente”.
Y el fundador de Écône insistió sobre la gravedad de la situación. Pues cuando la fe disminuye se puede esperar que se pueda revivir, pero “cuando se reemplaza la religión por otra religión, entonces es mucho más grave”.
¿Cuáles son estos nuevos principios absolutamente contrarios a los de la Iglesia?
“Para ellos a partir de ahora, para muchos de estos teólogos modernos, es Nuestro Señor Jesucristo quien despierta en las almas de todos los hombres (de cualquier religión) los pensamientos religiosos que puedan tener”.
El pensamiento de Dios, el impulso hacia Dios, puede ser realizado por fetiches, por ceremonias paganas, incluso por ceremonias criminales, que exigen el crimen; poco importa, el solo hecho de que los hombres tengan en lo profundo de sus almas el pensamiento de Dios, ese pensamiento de Dios, es Jesucristo quien lo suscita, cualquiera que sea su realización.
Así que habría un “substratum religioso” en cada alma, suscitado, pretenden, por Nuestro Señor Jesucristo. Mons. Lefebvre creía que esto es «una inversión de la doctrina católica» y que tal doctrina es «blasfema», ya que Nuestro Señor estaría en el origen de todos los horrores de las falsas religiones y de las sectas.
En conclusión, las “herejías del papa” son indudablemente muy graves, pero igual de grave es “la nueva religión” que es impuesta a los católicos desde hace cincuenta años y que es la fuente de todos estos errores.
Ojalá que los autores de la “corrección filial” lo comprendan, que denuncien esta “nueva religión” y que no busquen un compromiso con ella. (traducción de Nons Possumus)
Cuando hablan de «la corrección filial» los Dominicos se refieren a la iniciativa de cierto número de personas que se sumaron a un documento que lleva por nombre «Correctio filialis de haeresibus propagatis» (corrección filial con respecto a la propagación de herejías).
«Ella afirma que el papa, por su exhortación apostólica Amoris lætitia, así como por otras palabras, acciones y omisiones respecto a ésta, ha sostenido siete proposiciones heréticas con respecto al matrimonio, a la vida moral y a la recepción de los sacramentos, y que él estuvo en el origen de la difusión de estas opiniones heréticas en el seno de la Iglesia Católica.»
Obviamente Bergoglio no dijo nada.
Pero el asunto tuvo lo suyo; porque contaron con las adhesiones y las firmas de dos obispos, algunos intelectuales e intelectualas/los (je), periodistas y periodistos católicos/as y /es (esto último es obvio, porque los ateos/as, liberales/los/las y/o alter heréticos/cas/ques, niente); un par de amas/es/os de casa medio escandalizadas/des/dos y hasta Monseñor Fellay que, aunque ahora es amigo de «François», o «Francis» como le dicen los ingleses (dicho sea de paso…, no suena muy varonil eso de «FRANCIS»), no obstante, también se puso firme y… ¡firmó!
Hablando de varonilidades y otras yerbas…, habrá visto el lector el esfuerzo hecho en el párrafo anterior para evitar discriminar ni dejar a nadie afuera. Es una muestra o un gesto de nuestra parte que no podremos mantener durante todo este artículo ya que se triplicaría su extensión. Pero como muestra basta un botón, así que allí dejamos evidenciadas nuestras buenísimas intensiones de no discriminar a nadie, haya nacido como haya nacido, y se interprete a sí mismo, conozca y acepte como quiera hacerlo, hombre, mujer, burro, burra, burre o árbol, árbola, árbole… (por las dudas que vengan del INADI).
El asunto es que uno de los que lleva la cosa en serio con eso de la «corrección filial» al Bergoglio y que quiere llegar hasta las últimas consecuencias (es decir, hacer que lo echen a patadas de la casa Santa Marta y de Roma, lo que no suena demasiado «filial» que digamos) es Sandro MAGISTER; por si alguien quiere seguirlo… https://infovaticana.com/blogs/sandro-magister/ .Hay otro, Antonio SOCCI; interesante el tipo: https://www.antoniosocci.com/
Bueno. Pero los de Avrillé (que por ellos empezamos este escrito), por un lado tienen dudas de si Bergoglio es hereje (lo dicen más arriba en el mismo artículo, y se enredan con las interpretaciones y tesis de Juan de Santo Tomas, entre otros, para el caso de un Papa caído en herejía), y por el otro lado dicen de los conciliares en general, y de BERGOGLIO en particular, dos cosas que ponen a los susodichos en situación incompatible con la Fe y con la pertenencia a la Iglesia. Totalmente incompatible.
Durante el Editorial, su autor se hace varias preguntas:
«¿La herejía del papa está probada?»
«¿Y si se prueba que el papa es hereje?»
«¿Se puede acusar al papa de herejía?»
«¿Qué sucedería en tal caso?»
A todo responde casi con un «NO PASA NADA». Como es su costumbre se refugian en cuestiones canónicas y en «soluciones» de comentadores que han vivido en épocas donde lo que vemos en estos tiempos no resultaba ni siquiera imaginable, salvo para visionarios y «locos».
Y luego viene el párrafo que hemos trascrito en azul más arriba en donde ellos (los Dominicos) hacen propio el análisis y las palabras, pero silenciando las consecuencias que siguen a los dichos del Arzobispo Lefebvre de hace ya 26 años.
Por lo que puede decirse que los Dominicos de Avrillé, y más específicamente el autor del artículo publicado en el 102 de «LE SEL DE LA TERRE», afirman que:
a) Bergoglio va más allá de tener una Fe y una religión disminuida; Bergoglio tiene, o profesa, OTRA religión y OTRA Y que, b) por supuesto se trata de una fe y de una religión NO católicas.
Ejemplos de personas admiradas, e inclusive tenidas por muy buena gente por muchos, pero que tienen OTRA fe y otra religión, o que no tienen ninguna: Mahatma Gandhi; Lutero; Mahoma; Atahualpa Yupanqui; Juan Montini; Indira Ghandi; Calvino; Eliphas Levy; Arrio; Julio César; Cleopatra; Buda; Marco Antonio; Platón; Maimónides; Kant; Fidel Castro; Daniel Baremboin; el Che Guevara…
Bueno. Yo sé; una cosa es Platón, o Julio César y otra… claro, El Che, Maimónides, Lutero, Calvino y MONTINI !!!..; y sí…, deberán disculparme, pero hemos de saber reconocer que hay gente que quiere a los de esa caterva.
La pregunta es: ¿Los Dominicos de Avrillé estarían dispuestos a admitir que esas personas son miembros de la Iglesia Católica en el sentido necesario y excluyente que, de faltar, haría imposible que ejerciesen algún cargo en dicha Iglesia?
Claro que cada caso tiene su propia casuística. No es lo mismo Mahatma Gandhi, que nunca tuvo el bautismo, que el Che Guevara, que sí lo tuvo, o que Juan Montini, que… tuvo el bautismo, pero era un judío marrano y por ende traidor, que además usurpó el Trono Pontificio.
Pero acá estamos hablando de FE (eso dijeron los de Avrillé, haciendo propias las palabras de Mons. Lefebvre).
Es decir.
Parece ridículo que, al mismo tiempo y en el mismo escrito, donde se afirma que BERGOGLIO no sólo no tiene una fe católica disminuida, sino que, en realidad, NO TIENE NINGUNA FE CATÓLICA, se hagan la preguntita de si «François est-il hérétique ?».
A esta altura, parece casi como preguntarse si fue herético Mao Tse Tung. A Mao no le cabe el adjetivo de hereje, pues nunca fue bautizado. Pero de lo que estoy SEGURO es que no era católico. Con Bergoglio ocurre lo mismo, aunque haya recibido el bautismo.
Y si no es católico, como bien admiten los de Avrillé…, ¿qué sentido tiene entonces la pregunta?
Es más, con Mao la situación era mejor, porque no generaba ninguna clase de confusión. No se disfrazaba de católico para engañar con mayor eficacia, como sí hace Bergoglio.
Ciertamente, parece una tomadura de pelo. Debe haber una razón para ello.
Y la razón para mí es que el desborde de esta cuestión es completo.
En efecto; es tal la magnitud de la evidencia de que JORGE MARIO BERGOGLIO no es católico, que y no profesa la Verdadera Fe, y que, por tanto, no puede ser verdadero pontífice de la Iglesia Católica; es tan alevosamente evidente que la totalidad de los conciliares que ocupan cargos y sedes episcopales, o ejercen el oficio cardenalicio, tiene una FE, no disminuida, sino ABIERTA Y PÚBLICAMENTE NO CATÓLICA, que los Dominicos de Avrillé, como parte de lo que ya es una desesperada y desesperanzada campaña por evitar que más personas sigan «pasándose al sedevacantismo» (inadecuada manera de describir lo que tan sólo es una maniobra de último recurso para preservar la FE), cometen la imprudencia de salir a publicar artículos como el que nos ocupa, y que sólo sembrarán mayor confusión.
El problema es mucho más grande y profundo de si Bergoglio dice o dijo una o siete herejías. El problema es que vive y profesa una habitual, una cotidiana, un permanente estado de HEREJÍA que está muy por encima de una declaración o un punto de doctrina dudoso.
El problema es un estado de heterodoxia permanente, una atmósfera completamente envenenada, inicua y mortal para la Fe; la misma en la que viven, se mueven y respiran TODOS los conciliares.
Yo no sé que habrán de hacer los de Avrillé en unos pocos meses más, realmente. Porque la cuestión va cada día un poco peor para ellos, que todavía miran hacia Roma y la ven como precipitándose en el abismo, de a poquito. Cuando la verdad es que Roma se ha precipitado estrepitosamente hace ya muchísimo tiempo y no queda NADA por precipitar.
Una mirada verdaderamente católica, no puede ver otra cosa que la devastación más completa y absoluta de las ruinas.
Una mirada que vea todavía hoy, algo más que ruinas y que, más aún, crea ver la presencia de ALGO todavía católico allí, en esa cueva de víboras en que se ha convertido Roma…, es la mirada de aquél que (ahí sí) tiene esa FE DISMINUIDA de la que hablaba Mons. Lefebvre, ANTES de afirmar que los conciliares habían superado ese estadio y habían perdido completamente la FE VERDADERA.
Sin contar que Mons. Lefebvre decía esas cosas hace ya la friolera de 27 añitos, que parece que los Dominicos de Avrillé no acusan recibo de haber visto pasar.
Vamos a ayudarlos…, alguno de los monjes que están en Avrillé, debió haber estado allí hace unos 26 años. Supongamos que había hecho por aquellos días su ingreso al monasterio y que tenía unos 25 años, o sea, saliendo de la adolescencia el tipo. CARAMBA, monsieur ! Vous avez 51 ans. Tenez compte, par le Christ !
Dicen los de Avrillé:
«En conclusión, las “herejías del papa” son indudablemente muy graves, pero igual de grave es “la nueva religión” que es impuesta a los católicos desde hace cincuenta años y que es la fuente de todos estos errores.»
La frase que hemos resaltado…, ¿no es ciertamente una verdad de perogrullo? ¿No se dan cuenta de que se trata de UNA y LA MISMA COSA, y que la NUEVA RELIGIÓN y HEREJÍAS DEL «PAPA», significan algo y tienen consecuencias dramáticas?
Lo que vemos hoy, pues, es la minuciosa aniquilación de (además de las inteligencias) las pocas reliquias de la Verdadera Religión que por milagro han quedado intactas debajo de las piedras y columnas derribadas.
Y las reliquias, son reliquias. Nada construyen; nada se construye desde las reliquias; las reliquias se guardan piadosamente porque son sacramentales que sirven… para aumentar la Fe. O para guardarla en realidad, que es justamente eso lo máximo que hoy se puede hacer.
El enemigo, está haciendo el trabajo de LIMPIEZA de las ruinas y de destrucción de las pocas reliquias que encuentra intactas. Pero la Obra Grande, fue planificada, puesta en ejecución y culminada hace mucho tiempo…, mientras personas tales como los Dominicos de Avrillé, se entretenían jugando a la «CONTRA-REVOLUCIÓN CATOLICA».
Igual que ahora, que se entretienen diciendo: «Ojalá que los autores de la “corrección filial” lo comprendan, que denuncien esta “nueva religión” y que no busquen un compromiso con ella»
¿Denunciar esta NUEVA RELIGIÓN? ¡Pero, si se denuncia sola!
Es tan notable la evidencia y tan evidentes las consecuencias que para terminar sólo nos queda hacer lo siguiente:
A la pregunta de si «François est-il hérétique ?», sería legítimo responder con un “Oui” grande como el territorio de Francia, pero mejor, más didáctico e ilustrativo para los lectores, será hacerles a los Dominicos otra pregunta:
«Chers moines, demandez-vous plutôt, POURQUOI LA FOI QUE VOUS AVEZ NE VOUS PERMET PAS DE RÉPONDRE AFFIRMATIVEMENT À UNE TELLE QUESTION ?»
Va en español, por las dudas y para que no tangan pretextos lingüísticos:
«Queridos monjes, pregúntese mejor: ¿POR QUÉ LA FE QUE USTEDES TIENEN, NO LES PERMITE RESPONDER AFIRMATIVAMENTE A TAL PREGUNTA?»





