SAN ISIDORO

MODELOS DE VIDA Y ESPERANZA EN LA GLORIA

coronacic3b3n-de-la-virgen-fra-angc3a9lico

 Hoy nos encomendamos a:

 San Isidoro, obispo y confesor.

Nació en Egipto en 318, pasando sus primeros años en la soledad de la Tebáida y en el desierto de Nitria. San Atanasio le ordenó presbítero , y le encargó recibir a los pobres y extranjeros; ministerio que lo hizo conocer por Isidoro el Hospitalario. Juntó a una vida austera un trabajo sin descanso , defendiendo siempre con celo la memoria y los escritos de san Atanasio contra los arrianos. Isidoro se malquistó en lo sucesivo con Teófilo de Alejandría , por no haber querido prestarse a sus intenciones contra Pedro, archipreste de la misma iglesia; por cuyo motivo, resentido el patriarca, lo arrojó del desierto de Nitria con otros treinta solitarios, refugiándose en Constantinopla, donde fue muy bien recibido por san Juan Crisóstomo.

La abierta protección que este santo concedió a Isidoro, le justifica plenamente de la acusación de origenismo que se le había hecho. Teófilo se reconcilió al fin con nuestro santo, que murió en 403 a los ochenta y cinco años de su edad.

San Gerónimo en su carta a Eustaquio hace de él honrosa mención, diciendo entre otras cosas: « Que cuando visitaba las mansiones de los padres de Egipto, encontró al venerable confesor y obispo Isidoro con una multitud innumerable de monjes, muchos de los cuales había este sublimado a la dignidad de sacerdotes y de levitas.

Leyenda de oro

R. Dr. José Palau

 

Leer el Santo Evangelio del día  y catena aurea