EN LA ESCUELA DE SANTO TOMÁS DE AQUINO

CONSERVANDO LOS RESTOS

SUMA TEOLÓGICA

Ia Parte

Cuestión 11

LA UNIDAD DE DIOS

ARTÍCULO 3

¿DIOS ES UNO?

Objeciones por las que parece que Dios no es uno:

1ª. Parece que Dios no es uno, porque se ha dicho I Cor. 8, 5: Hay muchos Dioses y muchos Señores.

2ª. La unidad, que es principio del número, no puede predicarse de Dios; porque no le podemos atribuir cantidad alguna. Tampoco la unidad trascendental, que supone privación; y toda privación  es una imperfección, incompatible con Dios. Luego no debe decirse que Dios es uno solo.

Por el contrario: escrito está Deut., 6, 4: Escucha Israel, el Señor tu Dios es único Dios.

Respondo que puede demostrarse la unidad de Dios con tres argumentos:

Primero, por su simplicidad.

Es evidente que lo que singulariza al individuo y lo constituye tal, no puede en manera alguna convenir a otros muchos individuos; así lo que constituye a Sócrates hombre, es común a muchos hombres; pero aquello por lo que este hombre es Sócrates, no puede convenir más que a él solo. Si pues Sócrates fuese hombre, por la misma razón que es tal hombre; como no puede haber muchos Sócrates, tampoco podría haber muchos hombres.

Esto es lo que sucede precisamente con Dios. Porque el mismo Dios es su propia esencia.

Luego, por la misma razón es Dios, que es este Dios; y por consiguiente es imposible que haya muchos Dioses.

Segundo, por su perfección infinita.

Dios comprende en sí toda la perfección del ser.

Si hubiera muchos Dioses, sería preciso que hubiera entre ellos alguna diferencia; y por lo tanto algo que conviniera a uno, no convendría al otro.

Si esto fuera así, a uno de ellos le faltaría alguna perfección; y el que se viera privado de ella, no sería absolutamente perfecto.

He aquí por qué es imposible que haya muchos Dioses.

Aun los filósofos antiguos en fuerza de esta misma verdad, al reconocer un principio infinito, lo aceptaron como único.

Tercero, por la unidad del mundo.

Todo lo que existe se halla dispuesto de manera que todas las criaturas están ordenadas con reciprocidad, sirviendo unas a otras.

Pero las cosas, que son diversas, no concurrirían a un solo orden, si no estuvieran ordenadas por algo único.

En efecto, la unidad del orden resulta mejor de la dirección de un solo, que de la de muchos; porque la unidad es causa propia de la unidad; mientras que la multitud no es causa de la unidad, sino accidentalmente, es decir, en cuanto es una bajo algún aspecto.

Siendo el primer ser infinitamente perfecto por sí mismo y no por accidente; es preciso que este primer ser, que reduce todo a un solo y mismo orden, sea absolutamente uno: y tal es Dios.

Respuesta a las objeciones:

1ª. El Apóstol recuerda el error de los que adoraban a muchos Dioses, considerando a los planetas, las estrellas, y cada una de las partes del mundo, como otras tantas divinidades; y por esto dice a continuación: Mas para nosotros un solo Dios, etc.

2ª. La unidad como principio del número no se aplica a Dios, sino solamente a los objetos materiales. Porque la unidad así entendida pertenece al género de las cosas matemáticas, que tienen su existencia en la materia; aunque existen separadas de ésta según la razón; pero la unidad trascendental es una entidad metafísica, cuya existencia es independiente de la materia. Y, aunque en Dios no hay privación alguna; sin embargo, en razón de nuestro modo de entender, le conocemos, descartando de su noción todo lo que no sea Él. Así nada impide que afirmemos de Él alguna cosa que indica privación, como cuando decimos que es incorpóreo, y que es infinito. En este mismo sentido decimos que es uno.

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ARTÍCULO 4

¿DIOS ES EMINENTEMENTE UNO?

Objeciones por las que parece que Dios no es por excelencia uno.

1ª. La unidad supone en efecto la privación de toda división. Es así que una privación no es susceptible de más ni de menos. Luego Dios no es más uno que las otras cosas que son unas.

2ª. Parece que nada hay más indivisible que lo que es indivisible a la vez en acto y en potencia, como el punto y la unidad. Es así que un ser es tanto más uno, cuanto es más indivisible; luego Dios no es más uno que la unidad y el punto.

3ª. Lo que es bueno por esencia, es por excelencia bueno; luego lo que es uno por su esencia, es excelentemente uno. Es así que todo ente es uno por su esencia, como lo demuestra Aristóteles Met. I, 1, text. 3. Luego todo ente es sumamente uno, y por consiguiente Dios no es más uno que los demás entes.

Por el contrario: Dice Boecio De cons. l. 5, c. 8: Entre todas las cosas, que se dicen una, la unidad de la divina Trinidad ocupa el primer lugar.

Respondo diciendo que, siendo uno el ente indiviso, para que algo sea sumamente uno, es preciso que sea también por excelencia ente al par que eminentemente indivisible.

Este doble carácter conviene sólo a Dios.

Él es el ente por excelencia, puesto que no tiene un ser limitado por naturaleza alguna, a la cual se una; sino que es el mismo ser subsistente, ilimitado en todos conceptos.

Él es también absolutamente indiviso, porque no puede ser dividido en acto ni en potencia por modo alguno de división, siendo simple bajo todo aspecto.

Luego es evidente que Dios es por excelencia uno.

Respuesta a las objeciones:

1ª. Aunque la privación en sí misma no sea susceptible de más ni de menos; sin embargo, según que lo es su opuesto, aun las mismas privaciones se expresan por el más y el menos. Así, según que un ser es más o menos divisible o dividido, o no lo es de modo alguno, se dice que es más o menos uno, o sumamente uno.

2ª. El punto y la unidad, que es el principio del número, no son entes del grado más elevado, puesto que tienen necesidad de existir en algún sujeto; no son pues ni el uno ni la otra todo lo uno que pudieran ser; porque, como el sujeto no es sumamente uno, a causa de la diferencia que hay entre él y su accidente, tampoco éste lo es.

3ª. Aunque todo ente sea uno por su sustancia, no por esto la sustancia de cada ente produce de igual manera la unidad; puesto que en los unos la sustancia está compuesta de multitud de partes, y en los otros no.